Corrieron por horas, pero para Ciel, fue como si lo hubieran hecho por años. Sus zapatos se sentían como si estuvieran envueltos en bloques de cemento, cada zancada requería un mayor sacrificio, tener que ejercer otra considerable suma de esfuerzo para continuar avanzando. La humedad creada por el sudor excesivo hacía que su ropa pesara el doble, su garganta reseca prácticamente imposibilitaba la necesidad imperativa por respirar, tropezó con una frecuencia vergonzosa debido a sus rodillas inestables, sin embargo, la adrenalina y el miedo inyectaban voluntad y determinación directamente en su corazón desbocado. Lion no soltó su mano ni siquiera en las limitadas ocasiones en las que se vieron obligados a detenerse antes de colapsar, drenados por el cansancio y la desorientación. Estaban

