Ciel estaba algo así como eufórico. No pudo dormir en toda la jodida noche, su cabello no quería colaborar para quedarse quieto sin necesidad de tener que usar algún pegajoso gel que después le chorreara por el cuello si transpiraba demasiado (algo que siempre sucedía en exceso cuando estaba nervioso) y que lo parta un rayo en dos, pero iba a tener que recurrir a un poco de maquillaje para disimular las bolsas oscuras debajo de sus ojos a causa del trasnocho. Maldijo a Lion por octava vez mientras se evaluaba en el espejo, deseándole una avalancha de agonías infernales que hasta él se asustó al proyectarlas en su mente. Iba por el cuarto atuendo que se probaba, pero no parecía encontrar uno que lo dejara satisfecho. El primero le hizo ver más pequeño de lo normal, como un twink o un

