Lion nunca se había sentido tan desnudo, como evaluado bajo el lente de un microscopio, como lo hizo ante la atenta mirada de Ciel. La ausencia de su ropa no era exactamente el problema en cuestión, pero sí lo era el análisis psicológico y emocional al cual se estaba enfrentando. Sin importar todos los insultos que Ciel haya destinado en su contra, él sabía que no era un idiota, al menos no cuando la situación lo requería. Estar allí de pie, exponiendo bajo la luz titilante y tenue de la diminuta sala las diversas (y muy notorias) causas de sus mayores inseguridades, era la segunda cosa más difícil que había hecho en su vida, la primera siendo haber presenciado el entierro de su padre, sufriendo con el saber de que no lo volvería a ver, abrazar o hablar con él nunca jamás. Ver eso

