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1974 Words
No esperaba encontrarme con Jaebum esperándome en la salida del aeropuerto, pero me alivió bastante. En algún momento iba a tener que enfrentarme a Tom y explicarle todo lo que había sucedido el fin de semana, pero no había podido dormir en toda la noche pensando en la posibilidad de que Tom me viniera a buscar y tener que fingir en su cara.  Me acerqué a Jaebum, parado con sus pantalones negros que tanto amaba rasgados en las rodillas y su cara de pocos amigos. Él no me veía, así que fui oculté un poco mi rostro con mi pelo y lo encaré, brinco por la sorpresa.  — ¿Te asusté Jae?—me reí divertida, el giró sus ojos y me dio un pequeño empujoncito— — ¿Qué? ¿nunca crecerás? —gruñó. Alcé mis cejas. Jaebum siempre tenía mala cara, pero jamás estaba de mal humor— — ¿Qué tienes? —le pregunté mientras caminaba a su lado y el tomaba mi maleta. El me miró  y suspiró— — ¿No vas a preguntar por Tom? —palidecí. Me sentí nerviosa pero intenté ocultarlo desviando la mirada— — Él no vino porque... déjame adivinar, ¿trabajo? —exclamé. Por primera vez, Jaebum mostró simpatía en su expresión— — ¿Sabes que es lo que me molesta? —Jaebum se quejó  mientras cargaba mis cosas en el maletero de su auto — que ayer le pregunté si podía pasar por tí y el me dijo, —cambió su tono de voz, imitó el de Tom, algo agudo pero a la vez rasposo— "oye amigo, ella es mi chica, iré yo" —Jaebum hizo una expresión que me hizo reír.— y ¿qué crees? —continuó— me llamó en la noche para pedirme que viniera por ti —descubrí una mueca de molestia en su rostro— — Oh, lo siento. Nunca pensé que venir por tu amiga fuera a molestarte tanto —reproché mientras me acomodaba el cinturón en el asiento del acompañante— — Sabes que nunca serás una molestia para mí —apretó el volante con ambas manos— solo... solo que Tom a veces si suele serlo —fruncí el ceño. ¿Jaebum quejándose de Tom? ¿de qué me había perdido estos días? — — No entiendo, ustedes siempre se llevaron tan bien... ¿acaso discutieron? Es decir, jamás he visto una amistad como la de ustedes dos —no recibí respuesta de Jaebum. El se dedicó a conducir los minutos restantes— — ¿Y qué? ¿los regalos para tu mejor amigo? —preguntó Jaebum sonriente dejando mis cosas en el sillón de mi sala.— ¡Oh! ¡y no digas que tu mejor amigo es Tom porque en serio, esta vez vomitaré! —exclamó— — No he traído regalos para ninguno de los dos —dije entretenida, mientras juntaba los ingredientes necesarios para preparar el almuerzo— — ¿Cómo? —sonó realmente sorprendido— ¿Te vas a Corea un fin de semana y no traes absolutamente nada? —traigo mucho más que objetos— ¿siquiera visitaste los lugares que te anoté? — ¿Lugares? ¿de qué hablas? —pregunté extrañada. Jaebum me miró expectante por un momento, pero luego su rostro se tornó relajado y molesto a la vez y se sentó en una silla de la cocina— — ¿Ves? De eso hablaba en el auto. Empiezo a pensar que no podré soportar por mucho tiempo más a Tom y sus actitudes —soltó mirando sus manos sobre la mesa, me senté frente a él— — Jae, ¿que puede haber hecho Tom que te molesta tanto? —pregunté curiosa. Conocía a Tom más que nadie en el mundo y jamás había hecho enojar a alguien, incluso todo el mundo hablaba de lo bueno y simpático que solía ser. Pero Jaebum no pensaba lo mismo, o al menos en ese momento, se veía frustrado y desanimado con la situación— Jaebum me miró unos segundos, parecía que iba a hablar. Tenía ganas de hacerlo, pero solo sacudió su cabeza y me regaló una sonrisa falsa. — ¿Sabes? No importa —se levantó e hice lo mismo instintivamente con la intención de detenerlo— — ¿Quieres quedarte a almorzar?  Jaebum no respondió, pero volvió a sentarse así que tomé su acción como un sí. No acostumbraba comer con nadie que no fuera Tom, no al menos en mi ámbito. Lo había hecho con Junior, pero con él había hecho otro tipo de cosas, con más importancia. No estaba segura de que fuese un cambio en mí, pero todo estaba de cabeza. Se me ocurrió que quizás empezar diciéndole la verdad a Jaebum sería una forma de prepararme para lo que venía, lo grave. Sí, el iba a insultarme y probablemente desearía golpearme por lo que le hice a su mejor amigo, pero muy en el fondo esperaba que siendo también mi amigo se pusiera de mi lado aunque sea un poco y tal vez me diera un consejo.  Le pedí a Jaebum que cuidara el almuerzo y me dirigí a mi habitación para buscar algo de ropa y me metí en la ducha. Mi celular comenzó a sonar y maldije porque el timbre me había asustado, ni siquiera recordaba haberlo llevado al baño. Lo ignoré la primera vez que sonó, pero la segunda, pensé que quizás sería Junior y me desesperé por atenderlo. Me estiré y palpé el lavabo sin salir de abajo del agua. Lo tome y miré su pantalla, era Junior. Él se había agendado como "Galería fotográfica" en caso de que estuviese con Tom. Me sonreí como quincierañera al recordarlo. Cerré el grifo para poder atender.  — ¿Hola? —atendí nerviosa— — ¿Cómo ha estado el viaje, preciosa? —mi corazón comenzó a latir con una frecuencia alterada. Eso provocaba Junior, que todo mi cuerpo se estremeciera tan solo con oír su voz— — Bi-bien. Llegué hace un rato —le indiqué.  Mi cuerpo comenzaba a sentir frío y mi voz apenas tiritaba—  — ¿Puedes hablar? Se te oye nerviosa —preguntó con voz ronca—  — Si, es que estoy en la ducha —comenté— y tengo frío—continué abrazándome. Oí a Junior sonreír y me mordí el labio inferior imitándolo— — ¿En la ducha? ¿intentas provocarme? o quizás... ¿vengarte? —preguntó con su voz ronca y suave. Me volvía loca la forma en la que sus palabras se deslizaban y desembocaban en una oración— — ¿Por qué querría vengarme? Solo te cuento que estoy en la du... —me detuve. El recuerdo de la noche anterior se apoderó de mí. Junior besándome y tocándome, haciendo que me perdiera y que me sintiera desesperada porque me hiciera suya y luego, él apartándose de mí, como si jugara a torturarme— du...ducha. —completé— y que lógicamente tengo frío porque aún me encuentro desnuda... y mojada —mencioné con cosquilleo en el estómago— — Lo-l-lo haces apropósito —Junior tartamudeó— pero te diré algo, no me causa ninguna gracia  — ¿Gracia? ¿quien quiere causarte gracia? No estoy para eso —le dije firme. Oí a Junior resoplar— — ¿Tienes idea acaso de qué hora es? —preguntó. Había olvidado por completo la diferencia horaria, aquí eran las  2pm y allá las 2am— — Lo siento, pero... ¿qué tiene que ver eso con que quisiera relajar mi cuerpo con una ducha caliente? —las palabras salían de mí como si las hubiera pensado en otro momento, pero no, no me sentía intimidada ni mucho menos incómoda por la situación. Incluso estaba fascinada con la idea de provocar y vengarme de Junior, si realmente podía lograrlo— — Estoy acostado, son las dos de la madrugada. ¿Te parece divertido? En este momento deberíamos estar acostados juntos, no yo solo y tú... relajando tu cuerpo —se escuchaba inquieto. Me reí para mis adentros para no arruinar todo— — Pienso igual, no me vendría mal ir a la cama en este momento —Junior toció— — Te estás pasando, preciosa — ¿Yo? —sonreí— tú eres el que malinterpreta todo lo que digo — ¿Sabes? Abre el grifo y deja el teléfono sobre el lavabo o el suelo —dijo casi ordenándolo— — No puedo hacer eso, hay alguien en casa  — ¿Quién? ¿de quién hablas? —preguntó tan rápido que apenas pude entender— — Un amigo, y amigo de Tom —le dije segura— — ¿Y él? —Junior  ni siquiera había pronunciado el nombre de Tom una vez. No estaba segura de que fuese porque no quería o por otro motivo más profundo— ¿por qué estás con un amigo y no con él? — Oh, ¿ahora quieres que me vaya con Tom? — ¡No!¡no he dicho eso! Incluso... me agrada saber que no estás con él —  No lo estoy, pero vendrá en un par de horas y prefiero que se entere por mí de todo esto y no que su mejor amigo le diga que la oyó hablando mientras se duchaba con su amante — ¿Eso soy para tí? ¿solo un amante? — Nos estamos yendo por las ramas — Abre el maldito grifo y deja el celular en el lavabo, ____. —suplicó— Le obedecí. No por la forma en que lo pidió, no porque él me lo pidiera. Si no por mí, porque sabía a que me arriesgaba y que tan mal podían resultar las cosas, y aún así deseaba con todas mis fuerzas averiguar qué era lo que Junior quería hacer. Activé el altavoz y dejé el celular sobre una toalla. Abrí el grifo. — ¿Puedes oírme? —le pregunté en un tono de voz moderado— — Claro que sí, preciosa. ¿Y tú? —lo oía a la perfección, tanto que temía que Jaebum nos escuchara de verdad— — ¿Y qué? ¿para que querías que hiciera esto? — Porque tenías frío, y porque quería oírte mientras tocas tu cuerpo —sentí que el corazón iba a salirse por mi boca— — ¿A qué te refieres? — Piensa en nosotros, piensa en mí, besando tu cuello... mientras mis manos acarician tu suave cintura  — Junior, ¿qué... qué haces? —seguía desconcertada— — Entonces encuentro tus labios, y los muerdo, porque estoy realmente desesperado por tener tu cuerpo. Cierra los ojos, preciosa... —se detuvo y me sentí una idiota por cerrar los ojos. El no estaba allí, ¿por qué lo hacía? ¿por qué dejaba que él tuviera tanto control sobre mí?— Deslizo mis deseosas manos, tú imagina dónde las puse. —hablaba de mi trasero, estaba segura— ¿Te agrada? Porque beso tus senos mientras mis dedos juegan con tu intimidad. Pero deseo ir al punto, estar dentro de ti — Suspiré, pero fue en realidad, un gemido disfrazado de suspiro. El calor de adueñó completamente de mí, y no era a causa del agua caliente, no era por el vapor, era por él. Continuaba relatando lo que su imaginación iba creando con la respiración entrecortada y la voz agitada. Miles de preguntas invadieron mi cabeza, todas inapropiadas, subidas de tono. No podía creer lo que Junior hacía conmigo, ¿el buscaba que yo me satisfaga sola por el hecho de que él no estaba conmigo? No me conformaría con algo tan estúpido, no podía.¿Pero él? ¿el sí lo estaba haciendo? ¿pensaba en mí?  — ¿Cariño? ¿quieres que entre? 
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