13

2208 Words
— Cariño, ¿quieres que entre?  Sentí pánico. Mi prometido estaba del otro lado de la puerta y mi amante en el celular. Escuché a Junior hablar y tocí sobre su voz para evitar que Tom lo escuchara.  — ¿Bebé? ¿te encuentras bien? —añadió Tom. Y por primera vez noté cuanto me molestaba que me llamara "bebé"— — Sí, Tom. En un minuto salgo —grité para que Junior pudiera oírme— Cerré el grifo y tomé el celular. Junior había cortado la comunicación y maldije. Me pregunté porqué me importaba saber si él se habría enojado o no, si le había dolido quizás oír a Tom. Envolví mi cuerpo con una toalla y tomé mis cosas, nuestra habitación estaba frente al baño así. — Hola —exclamé cuando entré al entrar. Tom me esperaba sentado en la cama, con su cabello un tanto largo rubio, cayendo un poco sobre sus ojos. Su chaqueta de cuero y jeans negros. Lo observé por unos segundos mientras me sonreía— — Hola, bebé —susurró y corrió a abrazarme. El contracto con su cuerpo me impactó— ¿Te ha tratado bien Jaebum? ¿como te ha ido en el viaje? ¿tomaste muchas fotografías? —Tom me atacó con sus preguntas mientras besaba mi cuello entre palabra y palabra— — ¿Acaso no estabas trabajando? —pregunté fría, pero no fue voluntario. El se separó de mí y me miró con la frente fruncida. Noté sus ojos celestes, su pequeña boca— — ¿Lo dices por mi ropa? Por supuesto no iba a recibir a mi esposa vestido como un oficinista aburrido —sonrió. Se me encogió el estómago, no podría soportarlo por mucho tiempo— — Aún no soy tu esposa, Tom —le dije suavemente, pero en realidad quería gritarle— Y... eres oficinista, ¿qué tiene de malo tu ropa? — Bebé, ¿te sientes bien? No has dejado de... atacarme —dijo aún sonriente. Jamás le había hablado así. Tom jamás me había molestado— — Estoy bien, solo... no pude disfrutar la ducha —me excusé. Tom besó delicadamente mis labios y cerré mis ojos instintivamente. Yo descaradamente imaginé que Junior me besaba— — ¿Quieres que nos tomemos otra juntos? —me susurró al oído.Sentí un terrible rechazo, muy parecido al asco, me alejé— — No, está bien. Quiero cambiarme y... tengo que hablar con Jaebum —completé mientras sacaba un vestido blanco, corto y con detalles color verde agua del armario—  — Bebé,  no quiero ser...tu sabes, de ese tipo de novios —Tom rodeó mi cintura con sus brazos— pero... no te vi un fin de semana entero y creo que deberías priorizar otras cosas antes que ir a ver a tu amigo...—tragué saliva. Junior no salía de mi cabeza y  estaba tan nerviosa que podría jurar que mis manos temblaban— ¿Sabes a que me refiero? —preguntó.Sabía a que se refería, no dio lugar a dudas cuando subió sus manos y las posó sobre mis senos. Quería empujarlo y decirle que no me tocara, pero eso no saldría bien.¿Por qué no podría tocarme? Él era mi futuro esposo  y nunca me había  molestado que me tocase, así que respiré hondo y dejé que continuara con lo suyo— — ¡Sal! —le grité empujándolo sin control de mi misma. No podía seguir, el no podía tocar mi cuerpo así, sus caricias no eran nada a comparación de las de Junior. Era estúpido, pero sentía que mi cuerpo le pertenecía a el desconocido ahora— Tom me miró estupefacto. Volteé para evitar que notara las lágrimas saliendo de mis ojos.  — Necesito cambiarme e ir con Jaebum, tengo que decirle algo sobre... su familia. Y por favor,sal que quiero vestirme —le ordené. Él salió. — Supe que Tom no me creyó por la forma en la que se fue. Pasé mi vida junto a él, a veces actuábamos como si fuéramos uno, podría sonar perfecto, pero no lo era para mí. O por lo menos no desde que conocí a Junior. Junior, el desconocido, Junior. ¿Por qué mierda no salía de mi cabeza en ningún momento? Cuando terminé de vestirme  llamé a Jaebum y nos encontramos en un parque en el centro de la ciudad. Tuve mi celular en la mano todo el tiempo y cada vez que desbloqueaba la pantalla me desilusionaba por no encontrar rastros de Junior. — ¿Puedes por favor explicarme por qué no estás con tu novio? —arqueé mis cejas. Jaebum apenas se sentaba junto a mí y me hablaba de Tom. ¿Así me veía el mundo? ¿Solo como la novia de Thomas?— — ¿Acaso tengo que estar siempre pegada a él, Jaebum? —exclamé notablemente molesta. Jaebum sonrió y me entregó una lata de Coca-cola—  —¿Qué es lo tan importante que tienes que contarme? —dijo mientras observaba a la gente caminar frente a nosotros— — Lo que te voy a contar puede determinar si seguimos siendo amigos o no, —Jaebum me miró. Parecía como si nada más en el mundo importara— en realidad, creo que lo más probable es que nuestra amistad se acabe luego de ello — ¿De qué hablas? Eso no puede pasar, por nada. ¿Recuerdas en la secundaria? hicimos una promesa —comentó divertido— — No es lo mismo, esto es... grave  — ¿Grave? ¿acaso no quieres casarte? —abrí los ojos como platos— — ¿Qué? ¿tú como...?—estaba realmente impactada. Jaebum seguía sonriéndome— — Es normal _____, todos mis amigas pasaron por lo mismo que tú. Ninguna quiere casarse unos días antes, y luego lloran porque creen que luego del matrimonio todo estará mal — No cero que todas tus amigas conocieron a un hombre que les cambió la vida tres semanas antes de su casamiento —solté sin más preámbulo. Volteé para no tener que ver una expresión que jamás olvidaría en el rostro de mi amigo. — Ambos nos quedamos en silencio. Pensé en levantarme e irme corriendo, pero él no merecía eso. Él merecía decirme que pensaba al respecto, y yo estaba preparada para pedir perdón,aunque eso no arreglara nada. — Esperaba que lo hicieras, pero no esperaba que fuera con otro hombre que no fuese yo—dijo Jaebum y clavé la mirada en él. Se sintió como si el mundo que conocía, habría desaparecido— —¿De qué...? ¿tu no estás enojado? ¿cómo es que yo...? —estaba anonadada, las palabras se entreveraban en mi boca y se apresuraban por salir— — No estoy enojado. Eres mi amiga, y estoy feliz por ti —añadió abrazándome— — Jae... ¿tú si-sientes algo por mí? —balbuceé— — ¿Por qué crees que tengo tantas amigas y con veinticuatro años jamás he tenido una novia fija? —se separó de mi para mirarme a los ojos— ¡claro que siento algo por ti! Siento todo por ti, idiota. Desde el primer día. —continuaba perpleja. Todo lo que sabía de su boca parecía distorsionado e irreal—  — ¿Por qué estás tan tranquilo? ¿esto es una broma? — _____, por favor. Somos adultos. Yo no quise decírtelo porque creí que estabas bien con Tom, pero ahora nada me lo impide. — Pero ustedes son tan amigos y... — Linda, él es un imbécil. No sientas culpa, no te sientas mal, y aléjate. Ve a ser feliz. —Jaebum solía aconsejarme, pero siempre intentaba no involucrarse mucho. Por el contrario, ahora me incitaba y todo se sentía realmente honesto— Pasé el resto del día con Jaebum. Las cosas no eran incómodas, y no lo eran porque él no lo permitía. Me explicó con intensidad el porqué de todas sus acciones y no pude dejar de admirarlo y repetirle una y otra vez cuan increíble lo encontraba. Antes de dejarme en mi casa, Jaebum me hizo prometer que hablaría con Tom cuanto antes y le pidiera que me hable sobre la casa azul. La casa azul, ni siquiera me sonaba a algo que pudiera haber escuchado antes. — ¿Tom? ¿tu siempre me respondes todo, no? —comenté mientras me metía en la cama. Thomas ya estaba desvestido dentro,con sus ojos cerrados, fingiendo que dormía— Oh vamos, sé que no estás durmiendo — ¿Qué es lo que quieres saber? ¿quien es la nueva secretaria? ¿por qué contratan veintiañeras y no ancianas de cien? —aquel comentario me trajo un recuerdo agridulce. Yo solía cuidarlo tanto, solía repetirle que lo amaba unas veinte veces por día. Solía celarlo tanto.—  — En realidad, quiero saber... ¿qué es la casa azul? —dije despacio. Noté que había entrado en terreno peligroso, porque Tom se sentó de golpe en la cama y me miró con unos ojos que por un segundo, me aterrorizaron— — No sé de que hablas—mintió— La forma en la que me miraba, esos ojos celestes cansados, pero agresivos, hicieron que aceptara su respuesta y tan solo volteé y me abrigué. Apagué la luz y cerré los ojos. Mi celular sonó y juraría que estaba profundamente dormida, pero mi cuerpo lo sabía, yo sabía era que era Junior.  — ¿Hola? —atendí temblorosa— — No creo que pueda pasar un día más sin ti —lo escuché decir, a través del teléfono. La sonrisa tonta volvió a mi rostro y mi corazón volvió a bombear exaltado— — ¿Qué pasa mamá? —dije nerviosa, pero intentando ser lo más auténtica posible. Oí a Junior reírse, el alma me volvió al cuerpo— — Sal de ahí, ve al baño o no sé, a la cocina, hoy no pude terminar con lo que comencé —exclamó con su gruesa voz. Todo mi cuerpo se estremeció al recodar la conversación que habíamos tenido en la tarde— — Mamá, espera, ¿sí? No quiero despertar a Tom —volví a mentir. La adrenalina se apoderó de mi cuerpo. ¿Cómo podía sentir ese tipo de cosas?— Fui hacia la cocina porque el baño estaba demasiado cerca, y así tendría tiempo de saber si Tom se había despertado. — Ya, ya estoy en la cocina — No sé realmente como hacer esto, porque estoy seguro de que te estaría desnudando en este momento —alejé el teléfono de mí. Puse una mano en mi pecho, negué con la cabeza y tomé valor— — Junior, no puedo hacer esto, no antes de hablar con él — Tendrás que hacerlo, mañana van a operarme  — ¿Cómo? ¿mañana? ¿no pueden solo esperar unos días? Yo... yo quiero estar allí — Los doctores dicen que es mejor no postergarlo más. Yo solo espero que tengas una laptop. — Sí, si tengo. —suspiré— Me alegra oírte animado, Junior, pero... — Por favor, ve a buscarla y deja que te vea, ¿si? Te llamaré en unos segundos.  Junior no dejó que contestara. Corrí al baño y peiné mi cabello, luego, alargué mis pestañas y puse un poco de rubor en mis mejillas. Llevaba un pijama blanco, musculosa y shorts. No creí que fuera a verlos, así que busqué la computadora y cuando la puse sobre la mesada de mi cocina, él llamó. — Te ves... hermosa —dijo Junior. Sonreí y mordí mis labios. Junior estaba del otro lado de la pantalla, con su pelo n***o hacia un costado, sus hermosos ojos y esa sonrisa que escondía tantas cosas que deseaba descubrir— — ¿Puedo preguntar por qué no tienes camisa? —exclamé divertida, no me molestaba en absoluto verlo de esa forma. No podía divisar sus marcas rojas, estaba desesperada por verlas— — Considerando que tienes poco tiempo... —sonrió y elevó sus cejas. Sus gestos eran la combinación perfecta entre inocencia y sensualidad— — ¿Qué quieres que haga Jinyoung? ¡tienes un grave problema! ¡si eres un pervertido!  Junior lanzó una carcajada y luego cubrió su boca con ambas manos. Creyó que podía escucharse mucho más que en la cocina. No podía dejar de mirarlo, sin dudas él era el hombre más atractivo que había visto en mi vida. Cada detalle de su rostro, de su cuerpo, era perfecto para mi.  Junior había liberado quien tenía presa dentro de mí, una parte que ni siquiera conocía, y que ahora me fascinaba. Con él no había tabúes, no había incomodidad. Dejé caer una tira de mi musculosa dejando ver mi clavícula izquierda. Junior se acercó a la laptop y me reí por la forma en que sus ojos se abrieron. Continué dejando caer la otra tira. — Creo que no es buena idea, sabes, creo que es más bien como un castigo o quizás una tortura y...  Junior se detuvo y entreabrió su boca al ver como por fin, me despojé de mi musculosa y me mostré desnuda frente a él. Me sentí nuevamente única ante su expresión pasmada. -----
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD