Ariel Vamos camino a la casa de Noah, me siento un poco nerviosa porque no quiero hacer algo a lo que no me siento preparada, miro por la ventana y la cabeza me da vueltas, nuevamente me siento mareada, la cabeza parece que me va a estallar, guardó silencio al no contarle a nadie mis penas, trato de tener mi cabeza en otras cosas pensando que eso puede ser parte de estres o cosas así. Entramos a un edificio bastante cómodo, era muy amplio, Noah estaciono el carro en un enorme parqueadero y me ayudó a bajar, subimos hasta el piso trece, era de los últimos apartamentos en ese piso, lo demás era una terraza con piscina. —Vives bien, me alegra por ti — le digo mientras abre la puerta de su enorme apartamento. —Lo necesario, realmente creo que merezco más. Todo lo que he trabajado debe te

