Ariel Los dolores se vuelven más agudos, me ubican de tal forma que pueda pujar, mi bebé viene más pequeño, son algunas de las consecuencias de todo esto. Respiro profundo y, recuerdo lo que leí, debo sostener el aire para después soltarlo con fuerza, mi dilatación ha aumentado considerablemente, él médico me revisa y con sus dedos hace un gesto de que ya prácticamente estamos listos. Miró las blancas paredes para tratar de buscar un punto de relajación, ufff respiro un par de veces, veo el rostro de Matías un poco fuera de lugar, nada que hacer, él es el que está acá así que debe servir para algo, sin ofender. Le hago señas y se ubica a mi lado, eso sí mirando hacia el sentido contrario de mis piernas, creo que no quiere ver más de la cuenta, aprieto sus manos, es doloroso, muy doloroso

