04

1667 Words
Connor iba caminando (corriendo) hacia la oficina donde se juntaba el consejo escolar, o sea, donde estaba su preciado y buen amigo. La práctica había terminado quizás hace unos veinte minutos, él seguía con su uniforme y seguramente no era la persona con el mejor olor en el mundo entero. Pero tenía cosas que solucionar. Sin siquiera parar a tocar la puerta de la oficina, entro como si fuera su casa. Ahí se encontraba su compañero de vida leyendo unos documentos con sus enormes lentes. -Connor te dije mil veces que toques la puerta. - lo reto Logan, sin siquiera levantar la vista de esos importantes asuntos. -No finjas que estás trabajando, veo desde aquí el comic que estás leyendo. - se burló, tirándose sobre una silla libre. Ante la penetrante mirada de Connor, Logan tuvo que dejar su importante trabajo (que precisamente si se trataba de un comic) y observar a su amigo. - ¿Qué te sucede ahora? -El agua de las regaderas del gimnasio sale demasiado fría, incluso para nosotros. - se quejó. El presidente tuvo que aguantar una carcajada. No podía estar hablándole enserio. - ¿Estoy escuchando bien? ¿Viniste hasta aquí… solo a decirme que el agua sale muy fría? - cuestiono incrédulo. - ¿Qué se supone que pueda hacer yo al respecto? -No lo sé hombre, eres el presidente. Algo vas a poder hacer. - se cruzó de brazos. Logan negó con la cabeza, revoleando los ojos. -No funciona así. - negó. - Y no puedo hacer nada con tu agua. ¿Sabes incluso que el club de teatro no tiene suficientes luces para su escenario? Realmente tu club no es prioridad, y no importa que seas mi mejor amigo. Después de tirar su cabeza atrás y volver a suspirar, Connor volvió a acomodarse en su silla, interesado en lo que recién había dicho su amigo. -Pensé que tu mejor amigo era Jackson. - subió y bajo sus cejas, pícaramente. Logan soltó una alta carcajada y volvió a negar. Su amigo era un caso perdido. Alguien tocó la puerta, interrumpiendo la conversación de los dos. -Adelante. - dijo alto Logan. - Compórtate. - le susurro. La puerta se abrió, y se asomó una pequeña cabeza, perteneciente a una de las estudiantes de segundo año. - ¿Puedo pasar? Quería hablar contigo. - se dirigió al presidente, pero luego vio sentado al capitán del equipo de futbol y se sorprendió. - Bueno, cualquiera de los dos me sirve. - -Que bella forma de referirse a nosotros dos. - dijo sarcásticamente Connor. La chica entro y los chicos se sorprendieron al ver el casco de su amigo entre las manos de la joven. -Espera, ¿Por qué tienes eso en tus manos? - cuestiono. -En… Bueno eso es lo que venía a decirles. - se acercó más hacia ellos. - Creo que esto le pertenece a su amigo. -Sí, definitivamente eso es de Jackson­. - soltó. -Y… Quería dejárselo a ustedes. Para que se lo den. - sonrió. Los muchachos se observaron extrañados. - ¿Y por qué eso está en tus manos? - preguntaron curiosos. La joven miro a todos lados en la oficina, buscando alguna escusa que sea creíble y poder lavarse las manos de ese asunto que tanto estaba atormentando a Olivia. -Bueno, a Jackson se le cayó y yo lo encontré.- mintió. -Sisi. No hay forma de que a Jackson Mayers se le caiga el casco de su preciada y querida moto y no lo note.- contesto el presidente. Alice estaba entrando en pánico, ¿Por qué todo tenia que ser difícil? Tomo aire, quizás debía dejar el casco sobre la mesa y solo irse, sin nada mas. Connor se levantó del asiento y se acercó a la chica, pasando un brazo por arriba de sus hombros. -Hey, no la trates asi.- le dijo a su amigo.- A cualquier persona le puede pasar eso, no es como que Jackson sea un Dios o algo asi.- el presidente rodo los ojos.- Voy a tomar esto, muchas gracias por traerlo hasta aquí linda.- Tomo el casco y se lo saco de las manos. Alice alzo una ceja algo incrédula por el reciente cambio de humor del futbolista. Pero por suerte ya no tendría que andar cargando el casco por todos lados, por lo que suspiro y se giró para abandonar la habitación. -Cuento con ustedes para que eso llegue sanamente a las manos de Jackson. -Ni lo dudes…- sonrió maliciosamente Connor y cerró la puerta. (…) Jackson sintió una pequeña brisa recorrer su espalda, seguro Connor estaba planeando alguna maldad. Sacudió la cabeza y siguió caminando por el campus hasta que reconoció a su querido compañero. Se acerco al solitario y se sento a su lado. Kai comía tranquilamente su tostado, antes de ser interrumpido por ese cabeza hueca. -Estoy almorzando, no vengas con tus mierdas. -Me ofendes.- dijo con su tono de voz grave.- Me entere que estas de asistente en la clase de segundo año.­- Kai tomo un trago de su agua mientras observaba como Jackson le estaba robando uno de sus tostados. -Si, ¿y? -Es la clase de Avery.- lo miro incrédulo.- ¿Aunque sea le has hablado? Kai rodo los ojos. Kai y Jackson se conocían hace años, siempre habían sido rivales, desde nivel primario hasta la universidad. Y no por eso se habían hecho mejores amigos. En realidad, no se toleraban mucho el uno al otro. Pero, de pequeños, habían pasado tardes y tardes jugando en lo de Avery. Y Jackson sabia el trato especial que le daba la pobre chica al idiota de Kai. Haberlo visto después de tanto tiempo quizás había sido lindo para ella. -No se por que tendría que hablarle. –contesto. -Quizas por que esta enamorada de ti.- dijo como si fuera obvio. Kai se lo quedo observando mientras que le sacaba el tostado que había robado. -¿Y? -Diablos, ¿seguro que tienes corazón? -Mira quien habla.- exclamo ofendido.- Te vi por alla rechazando a una chica sin un poco de piedad.- Jackson se rio. -Son cosas diferentes. Ella ni siquiera me conoce.- -¿Y Avery me conoce a mi? Por Dios, no hablamos desde los diez años.- se justifico.- En todo caso, tu fuiste el que se quedo en la cuidad y cerca de ella.- -Si claro.- rodo los ojos.- Cuando te fuiste Avery no quiso saber mas nada con nadie, simplemente me echo un dia de ahí y la maldije.- se encogió de hombros.- Ella se lo perdió. Ahora robaba del agua de Kai, quien lo miraba incrédulo. -Linda historia, ¿terminaste? Jackson se rio y se retiro de la mesa. -En fin, eres todo un rompecorazones. ¿Seguro que no te estas queriendo copiar de mi? -No gracias.- negó con la cabeza.- Nunca seria mi deseo parecerme a un simio como tu. (…) -¡Recuérdame por que estoy haciendo esto!- exclamo Olivia sentada en el asiento de conductor. Lucy a su lado, retocaba el maquillaje en sus labios. -Porque eres una buena hermana menor y me vas a llevar a la casa de mi novio.- contesto.- y de paso practicas para sacar tu amada licencia de conducir. En el auto de Luke, su padre, las dos hermanas iban de camino a la casa del novio de la mayor. Olivia era muy buena hermana, se merecía un premio o algo. Después de una jornada en el trabajo y unas largas clases de teoría del diseño, había llegado a su casa, pero antes de acostarse a ver su programa favorito, Lucy la había secuestrado hacia el auto. Y ahí se encontraba ahora, haciendo de chofer para los jóvenes enamorados. -Esto te costara caro.- suspiro. -Si si, lo que desees.- rodo los ojos. – Mas rápido, conduces como el abuelo. -No le digas eso al abuelo Leny.- se quejo.- ¿Estas segura de que estoy yendo bien? -Si, es por aquí. ¡Ahí es! En la esquina. Olivia comenzó a apretar el freno para poder estacionar. -Soy tan buen hermana.- volvió a repetir. -Oh mira, su hermanito se encuentra en la puerta. -¡Que dulce! Tiene un hermano pequeño. Olivia apago el motor y observo por la ventana. Pero resulta que el hermano del novio de Lucy no era tan pequeño como ella lo describia. Definitivamente no era pequeño en ningún sentido. El famoso hermano en realidad era Kai Bullock y se encontraba en la puerta de su casa completamente relajado tomando sol. La boca de Olivia cayo al piso, mas cuando su hermana bajo del auto y la saludo desde lejos, esperando a que abandonara el lugar. Pero ella no podía prender el motor y abandonar el lugar asi como asi. Realmente no podía hacerlo, el auto no queria encender y no sabia que hacer, no estaba preparada para estas situaciones. Y su hermana claramente había desaparecido en cuanto tuvo oportunidad.   Su mirada estaba en el joven que descansaba sin ninguna preocupación, con lentes oscuros en su rostro. Al ver que el auto seguía estacionado, Kai se acerco y se saco los lentes, no sin antes saludar a su cuñada que ya había entrado en la casa. Kai se acercaba cada vez más al auto y Olivia quería esconderse. ¿No eran estas realmente muchas casualidades en su triste vida? Quiso soltar un grito. Pero no lo hizo. Kai llego a la puerta y golpeo con su mano el vidrio. -Señorita, ¿la puedo ayudar en alguna forma? Su motor está sacando una especie de humo raro, si quiere déjeme verlo y quizás pueda solucionarlo. - el vidrio seguía sin bajar y Kai comenzaba a sentirse como un idiota. - ¿Señorita? ¿Está usted bien? Completamente rendida y con algo de vergüenza, Olivia comenzó a bajar el vidrio lentamente y la cara de sorpresa de Kai al verla ahí fue digna de ser enmarcada. Olivia rio nerviosa. -Creo que aceptare tu ayuda.  
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