La pierna de Olivia no dejaba de moverse incomoda en el lugar, no había nada que pudiera tranquilizarla.
Cerro los ojos y volvió a bufar, la hora no pasaba rápido y ella sentía que se asfixiaba en aquel lugar.
De repente el aire comenzaba a faltar, las ventanas no dejaban entrar la luz y todos a su alrededor se burlaban de ella.
La mente de Olivia viajaba a velocidades impresionantes al momento de crear escenarios en su cabeza donde todo terminaba mal para ella y donde su carrera de diseño se iba a la mierda por el karma de haberle dado su merecido a una persona en el trabajo.
El timbre tan esperado por fin sonó y como si se tratara de una corredora profesional (lo cual por cierto no era, ya que odiaba el deporte) Olivia desapareció del salón sin siquiera cruzar miradas con el tal Kai.
Alice la siguió con la mirada y fruncio el ceño.
¿Qué demonios?
Junto sus cosas y las de su amiga y se quiso levantar de su asiento, para poder seguir a la gacela, pero un llamado la detuvo.
-Alice.- la castaña de claros ojos la estaba llamando, suspiro.
¿Y ahora que queria?
Con sus típicos aires de grandeza y soberbia, su hermanastra Avery, estaba parada frente a ella.
-¿Qué pasa? ¿No era que aca no nos conocíamos?- cuestiono, recordando su tregua familiar.
-Si, pero… Necesito plata.- sonrio falsamente.
-¿y?
-Dame.- estiro su mano, esperando que Alice le diera dinero, pero esta la miro con una ceja arqueada.- Dale hermanita, dame plata y no le digo a tu madre de tus pésimas notas en Historia del Diseño.- amenazo.
Y ahí estaba la verdadera indentidad de su hermanastra.
La manipuladora.
Todos en esa casa seguían los deseos de la abeja reina, o sea Avery Charslon y asi había sido desde hace 5 años, cuando ella y su padre se fueron a mudar con Alice y su madre, comenzando una nueva vida.
Sin tener ganas de continuar esa absurda pelea, agarro su billetera y le tendio el dinero a la castaña, quien lo tomo y sonrio.
-En casa te lo devuelvo, te lo prometo.
Avery no era mala.
Eso queria creer Alice.
Su único problema era lo malcriada que era, y sus aires de grandeza.
Suspiro y se dio cuenta que seguía en el aula, y que su amiga debía estar desesperadamente escondida en algún lugar.
Alla iba a salvarla aunque no sabia nada de lo que le había pasado esta vez.
¿Otra vez se había separado su grupo favorito? ¿Acaso se había filtrado una foto de su amor prohibido besando a otra mujer?
No lo sabia.
Pero tenia que apurarse y encontrarla.
Se había quedado sin dinero para el almuerzo.
(…)
Avery fruncio el ceño cuando vio de mas cerca al ayudante del profesor que había llegado hoy.
Sabía que le sonaba de alguna parte.
Recuerdos de su infancia llegaron a su mente.
Avery Charslon había sido criada en un barrio bastante importante al norte de Australia, ella como hija de un importante artista, siempre fue rodeada de lujos.
Y varios de sus recuerdos de aquella casa eran acompañados de un joven niño que venia a jugar con ella todas las tardes.
Un joven que siempre sonreía y que le contaba miles de chistes para hacerla tranquilizar cuando sus padres la dejaban sola por días o semanas.
Pero desaparecio de su vida de un dia para otro.
Avery había estado muy triste, y como cereza del pastel, su padre se volvió a juntar con otra mujer y tuvo que abandonar su vida en ese hermoso barrio para mudarse con otra familia.
Con desconocidos.
Pero después de tantas malas noticias, ahí estaba él.
No sabia como reaccionar o que decir.
Era imposible que él se haya olvidado de ella pero…
Tomo aire y acomodo su perfecto cabello peinado.
Kai no lucia como ella lo recordaba, además de tener quizás diez años mas, el Kai que ella recordaba siempre tenia un aspecto desalineado y una sonrisa gigante en su rostro.
Este Kai tenia la ropa perfectamente acomodada, ni una arruga en toda su camisa y una cara de pocos amigos que daba algo de miedo.
Se acerco al chico que recién terminaba de hablar con el profesor y sonrio.
-Hola Kai.- saludo.
El chico no levanto la vista de sus papeles, los cuales acomodaba celestialmente dentro de su mochila.
-mmh.- emitio un ruido extraño, como si estuviera esperando que la chica dijera algo importante o digno de la perdida de su tiempo.
Avery no iba a rendirse, no era digno de ella.
Y tampoco estaba acostumbrara que toda la atención no este sobre ella y sus palabras.
Por lo que estaba comenzando a enojarse cuando el tiempo pasaba y Kai no la observaba.
-Seguramente te acordas de mi, soy Avery Charslon.- se presento.- Es un gusto volver a verte.
Kai dejo un instante de guardar sus cosas para observar a la chica pero luego de un micro segundo y una rápida mirada, volvió a sus cosas.
-Ah.- Avery se quedo muda, ¿ah? ¿solo ah? Ella no era una chica de solo ¨ah¨.- ¿Necesitas algo mas? Me tengo que ir.
Sin poder emitir palabra, Kai abandono el aula dejando a Avery completamente boquiabierta y a Alice a unos metros con una expresión de cierta gracia.
(…)
Nadie era tan intimidante en la universidad como Jackson Mayers, un deportista en su último año en la universidad.
Jackson había sido presidente del consejo, capitán del equipo de futbol y reportero para la radio de de la universidad.
Nah, no es cierto.
Jackson Mayers siempre se había quedado entre las sombras.
Pero nunca le había servido mantenerse en las sombras.
No era un bully, pero los estudiantes lo respetaban y le tenían algo de miedo.
Siempre iba acompañado de sus dos amigos: el verdadero presidente del consejo Logan y el verdadero capitán del equipo de futbol Connor.
Como todos los días en la universidad, estaciono su moto en la entrada y camino por los pasillos con suma tranquilidad, colgando de su mano el casco de la moto.
Tomaba una lata de gaseosa mientras que buscaba el aula de su primer clase.
Pero claramente no se esperaba que una tormenta de fuerza lo llevara puesto.
Bueno, en realidad se trataba de una chica.
La pequeña había salido de la nada y se había chocado con él, derramando la gaseosa sobre su costosa y única campera de cuero y había tirado su casco al piso.
Algo sorprendido, se alejó de la misteriosa muchacha, que no le había dirigido ni una palabra antes de volver a correr por el pasillo.
Rodo los ojos e intento quitar el pegajoso liquido de su campera.
Pero sintió una ausencia en su alrededor.
¡Esa maldita le había robado el casco!
-¿Qué mierda le pasa a esa? ¿Cómo se atreve a robarme? - exclamo, mirando a su alrededor, buscando alguien que pudiera ayudarlo a entender que acababa de pasar.
Pero antes de poder hacer algo, el timbre volvió a sonar lo que significaba que tenían que volver a clases y que su primer hora estaba por empezar.
Bufo y dejo el asunto del casco para más tarde.
Si volvía a faltar a alguna de sus clases las cosas se iban a poner feas para él.
(…)
Volviendo a nuestra protagonista, Olivia seguía corriendo sin un rumbo en específico, completamente fuera de su eje.
Ya había pasado dos veces la cafetería y tres veces los baños, donde alucinaba encontrarse al nuevo ayudante y comenzaba nuevamente a correr.
No es cuando llego a la terraza del edificio de artes cuando se da cuenta del extraño objeto que estaba en su brazo.
¿Un casco de moto? ¿En qué momento eso estaba en su mano? Es decir… ¿Qué hacía eso ahí?
Ni siquiera tenía moto.
Ni siquiera uno de sus amigos tenía moto.
La única persona que conocía que tenía moto era…
Oh.
Asi que era de esa persona.
Las cosas seguían empeorando para ella, y que el casco del mismísimo Jackson Mayers esté en su mano lo confirmaba.
Camino de un lado a otro, dejando al casco sobre el piso y analizándolo como si fuera un aparato extraño que había caído del cielo.
No había que ser un genio para saber lo complicado que era acercarse a Jackson, con su pésimo humor y sus pocas ganas de aguantar a alguien.
Y ahora ella estaba obligada a volver a cruzárselo para devolverle su pertenencia.
Se tapó la boca dramáticamente cuando se dio cuenta de algo.
- ¿Acaso la persona que choque era Jackson Mayers? - trago saliva.
Definitivamente estaba arruinada.
No había forma de poder seguir con su vida tranquila.
No cuando le había robado y arruinado la campera a Mayers.
Pensaba y pensaba.
¿Qué haría Alice en su lugar?
Nono. Seguro Alice se lo guardaría para toda la vida por miedo a enfrentarlo.
¿Qué haría Lina en su lugar?
Lina seguramente lo tiraría a la basura.
Dios, ni siquiera podía pensar en que harían sus amigas.
No estaban siendo de mucha ayuda.
Bueno solo quedaba una respuesta.
Tendría que enfrentar a Jackson y devolverle su casco
Y listo.
Caso resuelto.
Tampoco podía dejar que el hombre vaya por la vida sin su casco.
Nono.
No podía cargar con esa culpa si algo le pasara.
Por eso es que bajo las escaleras rápidamente, buscando en todos lados donde se encontraría el chico más grande que ella.
No sabía nada de los de ultimo año.
Sería difícil encontrarlo, más ahora que el timbre había sonado y que todos habían entrado a sus clases.
Alguien toco su hombro y se giró rápidamente pensando que se trataba del motociclista.
Pero grande fue su sorpresa con encontrarse con el otro tipo que estaba esquivando hoy.
El ayudante del profesor. Kai Bullock se encontraba frente a ella y no parecía muy feliz de verla.
Mierda.