06.|Que comiencen los juegos del hambre

4994 Words
Pov's Ambar. — ¡Este será un año inolvidable!— grita Jackson apenas suena la campana y nos ponemos en marcha entre bromas y risas al interior de la escuela. — Eso será sin duda alguna muy cierto— sonríe divertido Jhon. — ¡Oh por Dios!, ¿mis ojos me engañan o esas son las Leicys?— habla Tam, captando nuestra atención, creo que todo en automático llevamos nuestras miradas a donde está la de ella, y si allí justo a unos metros de nosotros están ellas. Creo que nuestro mantra de todos los años, las Leicys, o yo que se. Las leicys como le llamamos nosotras, son las tres chicas más populares de la escuela, y también las más insoportables, interesadas, y mal intencionadas de toda la ciudad, o el mundo si es posible. Todos saben que somos algo así como rivales, ya que nuestro grupo es el más popular junto al de ellas, nuestra escuela no es como todas las demás, es diferente, está dividida por decirlos asi en dos bandos. Están los populares, que se dividen en dos, conformados por nuestro equipo de Fútbol Americano, y Baloncesto. No hay que explicar mucho, solo que los que conforman al equipo de Fútbol no se toleran con el equipo de Baloncesto, y todos aquellos que sean amigos de cada equipo simplemente no se juntan con los otros. ¿En qué lado estamos nosotras?, ¿y en qué lado están las Leicys? Esta rivalidad nació desde hace 2 años, en los que hubo un problema entre el capitán del equipo de Fútbol, ósea Diego, y mi amigo Jackson, el cual es el capitán del equipo de Baloncesto, por una chica, mejor dicho por Staicy, la abeja reina de las Leicys, antiguamente nuestra amiga, y así como antes ellos eran nuestros amigos, así como lo fue Staicy todos nos separamos, y la escuela y los populares se dividieron en dos, ahora todos saben que si te juntas o apoyas a cada equipo pues no te juntas con el otro. ¿Por qué estamos aquí repasando esto?, ¿Y por qué hablamos de esas? pues porque el año pasado se rumoró que las tres iban a dejar la escuela, por irce a los Ángeles, pero no, aquí están, y estoy segura que toda mi felicidad se evaporó de mi cuerpo al observarlas. Después del problema donde Staicy elegía a Diego y no a Jackson, ella simplemente se convirtió en una perra ponzoñosa resentida, y nos odia, y pues ella lastimo al que fue su mejor amigo en el pasado y nosotras la detestamos, después se junto con las arpías de Leicy, y Traicy, y fue la gota que derramó el vaso, ahora ellas son el trío tres pasantes, de esta escuela, y las chicas que encabezan mi lista negra. Ruedo los ojos y me cruzo de brazos mientras estas están casi encima de Diego, y Theo. ¿Por qué mi odio violento hacia Staicy?, pues porque ella sabía que hace dos años estaba loquita por Diego, y ella rompió todos los códigos de chicas y amigas, y se le metió por los ojos, al que ahora es mi ex novio, y compartió cosas privadas que le dije por la confianza que le tenía a toda la preparatoria, dejándome en ridículo, no tengo ni idea que le hice para que esta me traicionara y rompiera nuestra amistad, pero hoy en día ya no me importa. Tengo a dos mejores amigas increíbles, y cuatro idiotas que amo con locura como mejores amigos, así que las Leicys y Diego se pueden ir a la mismísima mierda si eso es lo que desean. — No puedo creer que en serio estén aquí— bufa Tam. — Ags, ni siquiera desaparecen— refunfuña Cam. — Que mala suerte tenemos— ruedo los ojos, creo que me quedare sin ellos si sigo rodandolos tanto. — Mejor salgamos de aquí, no queremos formar un alboroto el primer día— menciona Zac, casi que los chicos nos arrastran a pasos gigantes lejos de esas, y la verdad tiene razón, no podemos rebajarnos al mismo nivel, o siquiera dejar que nos provoque. (...) — La temporada estará bomba, y no me importa que debamos hacer, le traeremos un último título de campeones a la escuela, antes de cerrar nuestra generación— sigue parloteando Jackson de sus estrategias para este año, y cómo piensa llevar a la escuela a su 4 año invicto de campeones en Baloncesto. — Esta temporada es para Las Cobras de Liberty High, y vestiremos con orgullo el rojo y n***o del uniforme este último año, nadie podrá arruinarnos eso— sonríe con orgullo Jhon. — Aun no entiendo su fanatismo, nos hacen ver partidos de los Lakers toda la semana durante la temporada, además de ir a casi todos los juegos de la N.V.A, están locos— les apunta acusadoramente con su tenedor en la mano Tamara mientras mastica su almuerzo. Todos estamos reunidos en nuestra mesa en la cafetería mientras tomamos nuestros almuerzos y hablamos de puras idioteces. Y si es verdad, a pesar de lo poco que alguna vez me gusto el baloncesto, por ley al ser amigas de los chicos ahora lo amamos tanto como ellos, y somos unas fanáticas sin remedio, jamás nos perdemos ni un solo partido de ellos, y siempre perdemos el tiempo viendo los partidos de la N.V.A por la televisión y ayudándolos a crear nuevas jugadas a nuestros amigos, las tres jugamos baloncesto, y es un deporte que ahora disfrutamos juntos, creo que disfrutamos mucho más la temporada de Baloncesto que ellos mismos, pero creo que eso siempre nos a unido mucho más. — Como sea, ya yo compre los boletos para ir a verlos toda la temporada, y mas les vale ganar todos los partidos si no pagare la furia con ustedes, así que patentes el culo a esos niñitos presuntuosos y esas princesas bailarinas— se altera Camila levantándose de golpe de la mesa y haciéndonos reír a todos con fuertes carcajadas. — Ni lo dudes, la temporada será nuestra— se alza Zac, este alza su vaso lleno de refresco e invitándonos con la mirada nos hace ponernos a todos de pie, y cerrando el momento con un brindis de refresco entre risas. Amo a estos idiotas. — Vaya, vaya pero miren a quien tenemos aquí, si son los perdedores— se acerca a nuestra mesa nada más y nada menos que Traicy mientras es escoltada tomada por la cintura por Diego, y junto a ellos aparecen Theo, Leicy, Staicy, y... ¿Qué mierda? ¿Tristan? Mi ceño se frunce inmediatamente al ver al idiota venir con esos imbéciles. Genial, uno los cría y ellos solitos se juntan. — Creí que los únicos perdedores aquí eran ustedes— planta su mejor sonrisa llena de arrogancia Jackson hacia ellos. Todos nos giramos a la defensiva a enfrentar a los imbéciles, y la miradas, chillidos y conversaciones quedan en el olvido, al vernos a todos cerca en el mismo circulo. Todos saben que nuestra mesa está lo más alejada posible de la de ellos para evitar malos encuentros y escenarios como este. Theo se relame los labio y planta una gran sonrisa que derrocha egocentrismo por todos lados, pero nuestras miradas serias pero sonrisas espléndidas demuestran lo que sucede, que todos nos desagradamos a muerte. Creo que el único desubicado aquí y que parece divertido por todo, es el idiota que ahora vive bajo mi techo. — Entonces ya terminaste de comer mis sobras Ambar— dirige su voz chillona Traicy hasta mi, sonrío complacida, y me cruzo de brazos sin bajar la cabeza. Siempre orgullosa amor, me repito una y otra vez dentro de mí como un mantra, para no saltar sobre ella y arrancarle los cabellos. — Eso debería preguntar yo ¿no crees?— sonrío—¿Ya acabaste de pasearte por las camas de todo el equipo de Fútbol y de comerte mis sobras? — Creí que ese era tema pasado, ¿aun no lo superas?, claro cómo superarlo, si siempre serás la niñita patética que llena de lastima a los que suele llamar amigos— ataca. Ruedo los ojos. — Creí que esa eras tu, y no nosotros Traicy— responde Camila a eso que me dirigió a mí, sonrío a mi mejor amiga. — Eso es cierto, cambiaste la Élite por lo mediocre Traicy, ya admitelo y vive con eso, a la final como ves los hipócritas se juntan solos— le sonríe sin gracia Tamara. — Si que son ardidas, ya superado Tamara— se burla Staicy. — Dile a ella que lo supere, al final son ustedes los que se han acercado, no nosotros, aquí todos somos felices disfrutando con los nuestros, así que dense vuelta y aparten sus culos apestosos de mandriles, de nuestra zona— Alza la barbilla Camila. — Y yo que creí que podíamos ser civilizados— se burla Diego. — Contigo— me burlo— Eso deberías verlo tu, mariscal— recargo con astio su título. Diego me da una amplia sonrisa que solo me producen arcadas. — Siempre tan linda ¿no Ambar? — Y tu siempre tan cerdo ¿No Diego?— ruedo los ojos. — Todos creímos que podríamos llevar la fiesta en paz, vamos chicos aquí todos amamos los deportes y es nuestro último año— comenta Theo sonriendo. — El día que los cerdos vuelen, y las vacas sean rosadas, Theo— se burla Tamara en medio de un bufido. — Ella tiene razón— argumenta Brais pasando un brazo por los hombros de Tamara— Eso no sucederá, aquí todos nos odiamos lo suficiente para ahora mismo lanzarlos de la azotea— habla este con la mandíbula tensa pero con una sonrisa de mejilla a mejilla. Diego rueda los ojos con hastío pero luego su sonrisa regresa. — Ya conocieron a nuestro nuevo amigo— fija su mirada en Tristan, el cual hasta ahora solo se a mantenido en silencio disfrutando el momento al igual que toda la cafetería— Es Francés, y se ha unido al equipo hoy— sonríe como si fuera un gran triunfo para ellos. — Uno los cría y ellos solito se juntan— bufo sin poder ocultar mi asco. — Y se supone que ese es tu logro, Diego— bufa Camila, ella sí que entiende mi odio al imbécil— Vaya te superaste este año ¿eh? — Y yo que creía que esas clases de etiqueta y mucho lujo te hacían ser civilizada, Camila— se dirige a ella, mi amiga pelirroja bufa y se cruza de brazos. — Y yo pensaba que los cerdos debían estar en los establos, pero aquí estas tu ¿no?— se burla está. — En fin— rueda los ojos Theo— él es nuestro amigo Tristan. — Pues pongan al corriente a su nuevo amigo— masculla con el ceño fruncido Jackson observando solo a Tristan. — Si, y que se mantenga alejado de nuestra zona, y nosotros, conocen el protocolo— casi ladra molesto Jhon, y eso es mucho decir ya que Jhon es el señor haz la paz de nosotros y no del tipo Jackson, Zac o Brais de irse directo a los golpes. — Y seguiremos así, hasta para los nuevos— se burla Leicy. — Tu sigues siendo la zorra de Theo después de 4 años, así que si tu no cambias, ¿por qué tendríamos que cambiar nosotros?— se hinca de hombros Tamara en un gesto de indiferencia a sus palabras, como si no acabara de llamara a la "mejor amiga" de Staicy zorra al frente de toda la cafetería. Se escucha un amplio Uhhh, de parte de la cafetería y la rubia ve a mi amiga castaña como si quisiera quemarla viva. — Y tu sigues siendo una perra ardida— masculla molesta Leicy. — ¿Cómo está tu hermano Leicy?— se burla Tamara, y eso nos hace soltar risitas a Camila y a mi, Leicy pareciera que va a saltarle encima a Tamara en cualquier segundo. — Aléjate de mi hermano, zorra— chilla Leicy y Tamara se ríe a todo pulmón de ella. No es un secreto para nosotras que Tamara se enrolló el año pasado con su hermano Scott, el cual ahora es un universitario, Leicy nunca aprobó la relación, pero no es como si eso les importará a ellos. — Supéralo querida, y sigue con tu vida— se regodea Tamara. — Ya están listos para cuando inicie la temporada Bolton— se burla Zac alzando la barbilla, todos sonreímos cómplices. Todos sabemos que al dar el inicio a la temporada se inicia una gran guerra de bromas entre el equipo de Fútbol y el de Baloncesto, los ganadores serán los únicos que puedan asistir al baile de fin de año, o bueno en este caso el de graduación. — Claro, espero que no busque esmoquin Mackol— responde este con una fugas sonrisa, la cual es tan amarga como un limón. — Como si eso fuera posible— se burla por lo bajo Brais. — Como sea— rueda los ojos Staicy fastidiada— ahora Tristan será parte de los nuestros, y la chispa que necesitábamos. — Es cierto— les da la razón Camila— Quizás con el chico nuevo logren ganar algo más que perder su dignidad en el campo— se ríe está a todo pulmón, todos reímos por ello divertidos, ya que es verdad que los últimos dos año, han perdido la temporada, con finales aplastantes para su orgullo por medio de los Tigres. — Quemado— me burlo yo chocando los cinco con mi mejor amiga. Tristan se ríe un poco y se cruza de brazos. — Eso deberían decirlo ustedes— masculla mordaz Theo. — No te alteres Theo, todos aquí saben que ni para jugar fútbol saben, porque no recuerdo que no hayan perdido la temporada pasada con una humillación épica por los Tigres de Ridgewood— se burla Brais. — Los únicos perdedores aquí son ustedes— aprieta la mandíbula molesto Diego y Jackson solo sonríe. — Claro— alarga la O Jackson— Y por eso es que hemos sido invictos durante cuatro años manteniendo el título de campeones— se regodea este. — Ya veremos si consiguen seguir "invictos" este año— hace comillas Diego. — Ya lo verás, este año, llevaremos a Las cobras a la gloria, y saldremos graduados como la mejor generación mi equipo y yo— alardea Jackson con una amplia sonrisa. — Eso estará por verse Efron— masculla por última vez Diego arrastrando a Staicy a su lado y yéndose con sus "amigos" a la otra punta de la cafetería donde esta su mesa, para estar lejos de nosotros. — ¿Será cretino de nacimiento?— bufa Tamara rodando los ojos. — Creo que si— se burla Zac. Pero por alguna razón no puedo apartar la imagen de Tristan junto a ellos, y una sensación amarga que hace que se me revuelva el estómago me llena de molestia. El ya eligió un bando en la escuela, y no escogió bien. (...) — ¿Qué tal fue tu primer día?— pregunta Amanda curiosa mientras sigue ocupada con algunos vegetales. Usualmente tenemos servicio para hacernos la comida, pero a Amanda le gusta preparar el almuerzo, aunque también tiene ayuda. Tomo una manzana fresca del frutero y me la llevo a los labios dándole una gran mordida, aun Amanda espera mi respuesta. Me hinco de hombros en un gesto de indiferencia. — Igual que los anteriores. — Ambar cariño ya deberías saber que... Niego para que no siga por ese camino. — Lo sé nana, lo sé, y no sucederá, ni en esta ni en otra vida, no me llames a comer, iré a cambiarme y saldré— anuncio. — Debes dejar de evitar estar en tu propia casa cariño, esta semana apenas y te han visto la cara aquí, y mira que ahora el joven Tristan y Connor viven contigo. Esta última semana he compartido un montón con Connor, y ese niño es el amor de mi vida, por otro lado solo me enfrasco en evitar al cabrón que vive bajo mi techo que Connor llama hermano. Y a Connor lo he llevado conmigo en un par de ocasiones en las que salgo con las chicas. «Tendré que hablar con tu madre, creo que habían acordado que ya no estarías tanto tiempo fuera. Ruedo los ojos. — A Cristina le vale tres hectáreas de mierda si pasó o no tiempo bajo este techo, y como dije nana no me esperes, no volveré esta noche, me quedaré casa de Cami y mañana iré directo a clases. — Ambar, no te expreses asi de tu madre— chilla está horrorizada. — No insista, sabes que odio la mansión Lodge, y no pueden obligarme a estar aquí, no lo vale, no me importa, y no lo haré, es mi última palabra. — Deja de actuar como una niña Ambar— masculla esta molesta. — Actuare como mejor me plazca nana, y no me obligues a escapar por el resto de la semana o me quedaré la semana entera casa de Cami. — Dios Ambar hasta cuando seguirás escapando. — Hasta que me vaya lejos de aquí a la universidad y no regrese en 5 años a Estados unidos, me quedare casa de Cami, adiós nana. Termino esta discusión dejándola con la palabra en la boca, corro directo hasta las escaleras que dan a el lado de mi cuarto, y sin dudar corro por estas cuesta arriba para estar segura en la seguridad de mi propio espacio. Al estar a salvo en el pasillo, voy directo a mi habitación, pero antes de llegar siquiera a la entrada noto la puerta abierta de Connor, así que me dirijo a esta, observo a Connor sobre su cama, y lleva su nuevo uniforme, le sonrío y este me observa. — Hola Ambar— sonrió este. — ¿Qué tal el primer dia? — No estuvo tan mal como esperaba— se hinca de hombros restando importancia. Recuesto mi culo de su mesa llena de libros donde esta la computadora. — Que suerte, el mío fue un total infierno. — No me digas, Tristan hizo de las suyas y te molesto— sonríe este divertido, niego con una sonrisa, y recuerdo al susodicho. — La verdad apenas y le he visto en el almuerzo, ¿por cierto ya ha regresado?— este niega. — No, me ha enviado un mensaje donde dice que quizás llegue antes de la cena, que está con sus nuevos amigos. Me tenso al escuchar eso, ya que se a quienes se refiere como amigos, pero también me da la oportunidad de escapar antes de que regrese y no toparmelo. No quiero que nadie sepa que vive en mi casa, y mucho menos que nos vinculen. — Mmmm, eso suena interesante, ¿y tú ya has hecho nuevos amigos? — Algunos, al parecer a los Americanos les agradan los Europeos— sonríe este. — Y que lo digas— me acerco a él con una sonrisa y después de dejarle un besos sobre la frente y alborotar su cabello castaño, me marcho a mi habitación. No doy ni un par de pasos para alcanzar mi puerta, cuando un cuerpo grande y musculoso me acorrala contra la pared a mi espalda, jadeo de la impresión, pero al ver la sonrisa de idiota de Tristan, me tenso. ¿Y a este qué bicho le ha picado? — ¿Aún evitándome Lodge?— pregunta este con una amplia sonrisa, que aunque me duele admitir le queda tan jodidamente bien. Ruedo los ojos, e intento no permitir que su cercanía me afecte. — Como si pudiera hacer eso, vives bajo mi techo.— mentiras, casi no he estado aquí para no verle la cara de engreído que tiene. — Claro— alarga la O— Por eso no te he visto, casualmente vamos también a la misma escuela y te he visto hoy llevándome conmigo la sorpresa de que la niña odia a mis amigos, la pregunta que me tiene aquí es ¿por qué? Me cruzo de brazos mientras este aun me mantiene acorralada con los suyos de lado a lado. — Como si tus nuevos amigos, no te lo habrían dicho ya— mascullo molesta. — Casualmente no soy vieja chismosa, así que no me importa, pero no quiere decir que no me dejara con mis preguntas. — Pues ve y preguntaselo a tu amigo Diego el cerdo, y por si no te ha quedado claro, algo que deberías saber es que al juntarte con ellos debes permanecer muy lejos de mi o de mis amigos, a menos que desees que el equipo de Baloncesto te rebane la cara de idiota que tienes a golpes. — Diego y Cerdo en la misma oración, vaya te estás superando a ti misma princesa—sonríe este. — No, no me agrada, me desagrada tanto como tu, y le detesto tanto o más que a ti— escupo con hastío. — ¿Vaya princesa no estás manchando tu alma rosa por decir cosas como esa? — Es mi boca así que la usó para decir lo que me plazca, así que apartare de mi imbécil de cuarta— inatento empujarlo para salir de su cárcel de brazos pero este no me deja y no su mueve ni un centímetro, bufo molesta y ruedo los ojos. «Ya quítate idiota— chillo enojada. — ¿Qué pasó entre tus amigos y ellos para que se detesten tanto?— pregunta este serio, bufo por milésima vez y ruedo los ojos. — Nada que deba importarte, solo si no deseas problema no te acerques a nosotros y estarás bien. Intento escaparme con eso por el hueco bajo sus brazos pero este me atrapa tomándome de la cintura y dejándome más cerca de él. «Suéltame— chillo moviéndome como un gusano en el anzuelo por su agarre el cual comienza a sofocarme. — ¿Oh qué Princesa?— sonríe este. — Oh la que te rebanara la cara seré yo, cretino, suéltame— sigo removiéndome molesta intentando liberarme. Tristan libera mis caderas para sujetar mis brazos con una sola mano contra la pared por encima de mi cabeza dejándome completamente expuesta y a su merced. Este sonríe complacido, y se acercan de manera peligrosa a mi, así que solo me remuevo y chillo molesta. — ¿Alguna cosa de la que deba cuidarme de mis amigos y los tuyos?— inquiere este alzando una de sus espesas cejas. — Si, que te partan todo lo que se llama cara por ser tan imbécil, cretino, cerdo, idiota, malnacido, anibestia— bramo molesta, este sonríe ampliamente. — Pero que boquita la tuya princesa. — Ya para de llamarme princesa, lo aborrezco. — Entonces me das una razón más para seguir diciéndote princesa. — Eres despreciable, insoportable, e insufrible— gruño enojada mientras de un manotazo sin que él se lo espere, lo aparto bruscamente siendo libre de la prisión de sus brazos y caminando con seguridad hasta mi puerta. «Sabes algo— me giro hacia él antes de entrar— me debes la de mi teléfono, la de meterte a mi vida, y la de ser un tumor que vive para hacerme rabiar, sumale la de ahora fraternizar con las personas que más desprecio, de verdad en vez de decirte que te mantengas alejado de mi, te pido que no lo hagas, será todo un placer ver a Jackson y Brais partirte la jodida cara de imbécil. «Otra cosa procura que nadie en la escuela sepa que vives bajo el techo Lodge o ambos bandos te odiaran, o sabes que, mejor hazlo, así me reiré siempre en tu estúpida cara de cretino— con eso entro a mi habitación y cierro dando un puertas dejándolo con la palabra en la boca, y yo con ganas de regresar y asfixiarlo con mis propias manos. -Tengo un patio grande, si entierro un c*****r no lo encontraran con facilidad- medito — Imbécil— gruño apretando con fuerza mis puños, bufo airada y sin mas comienzos sacarme el uniforme, al estar completamente desde una en mi cuarto, dejo la ropa en la cesta de lavandería, y camino al gran baño, observo la gran tina en medio, pero como no quiero durar ni un segundo más aquí, entro y me dirijo a la regadera. Después de disfrutar mi ducha y durar al menos unos treinta minutos bajo esa lluvia calentita artificial, me enrollo en un paño, y dejando rastros de agua salgo del baño, para ir directo al gigante armario a un lado. A veces me incomoda y molesta que mi habitación sea exageradamente grande, pero todo en mi casa es así, mi cuarto podría ser tan grande para dar una fiesta y entren cómodamente cincuenta personas. Paredes altas blancas, llenas de póster de mis bandas favoritas, o collages que he hecho con mis amigas de fotos de todos juntos de viajes que hemos hecho, las columnas son de tonos dorados, el techo está muy lejos del suelo, y en medio cae un gran candelabro de cristal y dorado que alumbra lo suficiente para iluminar todo, aunque en las paredes hay lámparas pegadas y muy elegantes, una cama que redobla al menos dos matrimoniales, una gran alfombra en medio de todo. Hay un espacio en una de las esquinas cercanas de la cama con pequeños sofás, creando un espacio para hablar, y frente a estos un gran televisor plasma tan grande que casi logra ocupar media pared. A cada lado de la cama dos pequeñas mesitas blancas de noche y sobre ellas dos lámparas blancas con detalles dorados muy elegantes, el piso es blanco de mármol, en la pared frente a la de la puerta principal, es ocupada por dos grandes puertas victorianas blancas, que dan a un balcón bastante grande, cubiertas por largas cortinas blancas y doradas que van del techo hasta el suelo, frente a la cama están las dos puertas victorianas dobles pero sin cristales, de cerraduras doradas que dan al gran baño y la otra al armario. Tengo una pequeña zona de mis libros donde hay un rincón con una bibliotecario que va del techo al piso y a un lado esta mi escritorio con la computadora, una silla giratoria, y muchos libros que sacó de la biblioteca y dejó allí por facilidad, casi todo el mobiliario de mi habitación es blanco, y de madera, así que todo luce muy limpio. Y el resto de la decoración se esparce entre puff, pequeños sillones, mesas y fotos, en casi todos lados hay alguna que otra foto de mis amigos, o de mi padre. Dejo caer la toalla ya dentro del armario, y después de usar crema en mi cuerpo, me coloco la ropa interior, cepillo mi cabello, y me coloco algo de ropa cómoda para escapar de este lugar que comienza a sofocarme. No puedo pasar más de 5 horas seguidas aquí estando despierta o podría enloquecer, así que me doy la suficiente prisa para salir huyendo. Pasando por mis piernas una falda corta de talle alto jean y algo rasgada al final, con tirantes jeans, y un pequeño crop top blanco de copas entallado, me coloco mis tenis blancos nuevos de suela alta, y dejo mi cabellera suelta para que se seque rápido, cojo el perfume y me roseo solo un poco, y me maquillo solo lo esencial para no lucir cargada. Con prisa cojo el teléfono, las llaves de la casa y auto y huyo apresurada de esta prisión infernal. Pero me detengo de golpe en el pasillo al ver la puerta de Tristan abierta a sus anchas, y una sonrisa malvada se plasma en mi rostro, y siguiendo a ese diablillo que habla en mi hombro, le paso seguro a mi puerta asegurandola, y me cuelo en la de mi insufrible invitado no invitado. Puedo escuchar la regadera cayendo, sonrío complacida y dándome prisa de no arriesgarme a que salga ya y me pille infraganti en su habitación, me encamino mucho más adentro, el olor a su fragancia masculina me golpea y casi me recrimino por estar aspirando ese olor que deleita mis fosas nasales, porque es un hecho que el si que huele genial. Manteniendo mi sonrisa de travesura, observo que el vago ese a pesar de ser una semana aun no deshace completamente sus maletas y que hay mucha ropa por el suelo, así que abro con prisa las puertas corredizas de cristal que dan a la parte trasera de la mansión, sonrío al ver la piscina muy abajo de la habitación, bajo el balcón. Corro adentro y cogiendo un puñado de ropa de las maletas comienzos dejarla caer a la piscina, sigo con eso rápidamente, dejando las maletas muy vacías y lanzándolas al agua de la piscina, arrojo hasta la ropa que puedo ver que esta sucia esparcida por la habitación, dejando todo pulcramente vacío y limpio, escucho la regadera ser cerrada y sin querer que me descubra corro a tos aprisa lejos de allí. Quisiera ver su cara al ver que no hay nada que pueda ponerse, y toda su ropa fue a parar al agua de la piscina. Complacida con mi hazaña me dirigió fuera de allí, a toda prisa corriendo por las escaleras hasta la siguiente planta, no me detengo por nada hasta estar segura en mi auto, y poniendo el motor en marcha salgo de la mansión con mi sonrisa de suficiencia como niña que acaba de cumplir su mayor travesura. Eso es por ser tan cabrón Tristan y por mi teléfono ahogado. Chupate esa imbécil de turno.
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