05.|“Boston”

2858 Words
Pov's Tristan. Me arrojo a mi nueva cama como un saco de papas, estoy muy cansado y mis huesos entumecidos por el viaje no ayudan mucho a relajarme. No tengo nada contra Estados Unidos, pero que me obliguen a mudarme de un día para otro, deje a mis amigos, preparatoria y todo en Francia es más que frustrante. Odio esto, odio que mi padre me haya arrastrado a este lugar con toda su mierda. Sin meter que debo soportar a ricitos de oro, aleas rubia plástica chillona. No puedo creer que el mundo sea tan pequeño como que para que ella sea la hija de la "prometida" de mi padre, la dueña de la casa donde pasaré los siguientes nueve meses, y la rubia fastidiosa que me acusa de haber matado su celular. No es mi jodida culpa que ella estuviera pasando en el preciso momento que Shawn me arrojo a la piscina. Estúpida rubia chillona que hará de mi estadía en Estados Unidos un infierno. Estoy completamente seguro de ello. No puedo creer que mi padre sea tan imbécil de mandarme a vivir con su futura esposa y su malcriada hija. Al menos tengo el apoyo de Cristina de mi lado, no puedo negar que se siente bien cuando ella pone en su lugar a su hija chillona. Es que ni la conozco y la detesto. No puedo creer que Shawn en serio creyera que es sexy cuando la vimos pasar, tal vez este buena, pero eso no quita que su vocecita sea como el zumbido de los zancudos volando cerca de tus oídos en plena madrugada. Al menos disfrutare hacer de su vida un completo tormento si se atreve a meterse conmigo, esa princesita hará que arda su castillo si se atreve a poner uno de sus oxigenados cabellos sobre mí y mis cosas, espero que sea la rubia más hueca que halla conocido. — Tris'— me espabilo sobre mi cama al escuchar la voz de mi hermano cerca, abro mis ojos y veo a Connor husmeando en mi habitación. — ¿Qué haces enano?— pregunto en nuestro idioma natal, mientras este ve todo y se desplaza como si su cuarto no pareciera una replica del mío. Me levanto y voy junto a él. Este parece perdido en sus pensamientos, se que mi hermano no esta contento, lo conozco demasiado bien para saber eso a pesar de no decírmelo; las palabras sobran cuando se me da tan bien leer sus expresiones, y el esta triste, los suficiente para estar odiando en este momento a mi padre. — Jamas llegue a pensar que terminaríamos así— habla finalmente Connor girándose para verme, hago un mohín mientras analizo la situación. — La vida es una mierda— me hinco de hombros para restarle importancia. — Si que lo es— bufa Connor, este se aleja de la repisa dejando un control de play, se arroja a mi cama alborotandola un poco más. — No creí que la novia de nuestro padre tuviera tanto dinero como nosotros, muchas veces creí que era otra de esas cazafortunas que se le acercan a él o a ti. Connor tan solo tiene 9 años, pero es muy inteligente, es bueno con la tecnología y analizando situaciones, además de un genio de los números, en su antigua escuela era un súper genio, siempre pensé que al igual como lo fui yo Connor se saltara muchos años de la escuela, pero como nuestro padre piensa que es mejor que vivamos las etapas no lo dejará, a veces creo que su capacidad es desperdiciada, pero Connor tan solo es un niño, uno muy inteligente, y listo, que sabe muchas cosas que chicos de su edad no deberían, pero eso es normal, porque siempre lo han criado para ser lo que es mi padre, lo que fueron mis abuelos y lo que seré yo, un heredero, el hijo de uno de los más grandes magnates del mundo, un futuro líder, otro magnate salido de la familia Evans. Suspiro porque estoy muy agotado, y comienza a dolerme la cabeza con todo esto. — Al parecer la familia Lodge es tan rica y poderosa como la nuestra— susurro mientras me arrojo a mi cama a su lado. — Es extraño que sean ellos los que se casen y no hagan uno de esos famosos arreglos y sean tu y Ambar los que se casen, a la final ella es la Lodge ¿no?— un escalofrío recorre mi espalda al tan solo pensar en esa posibilidad, ser su hermanastro ya me resulta bastante escalofriante, pero que me pidan que me case con ella, no gracias, no quiero a la rubia chillona cerca. — Ni lo menciones, esa rubia chillona tiene pinta de ser mis risitas y señorita finjo mucho pero la verdad es que es una chica cualquiera interesada y plástica. Connor rie un poco y se sienta mirándome divertido. — Creí que tu no eras de juzgar un libro por su portada— se burla Connor, ruedo los ojos y cruzo mis brazos tras mi cabeza, mirando el techo como si fuera lo más interesante del mundo. — Por favor, si la portada es rubia y puras curvas, además chilla cada vez que habla, es valido juzgar. — A veces las apariencias engañan hermano— Connor se levanta y me sonríe.— Iré a mi cuarto a desempacar y odiar a nuestro padre, además de aprovechar de dormir un par de horas. Asiento mientras este pequeño enano desaparece tras mi puerta cerrándola de golpe. Observo las maletas aun frente de mi, hago un mohín, y me volteo en la cama quedando boca abajo, cierro mis ojos y me dispongo a descansar un poco. (...) Abro los ojos por unos gritos fuertes que provienen del pasillo, pego un brinco de la cama, y corro a la puerta mientras casi me caigo dos veces porque un sigo más dormido que despierto y estoy desorientado porque no entiendo bien donde estoy. Llego a una puerta y la abro de golpe, mientras mi respiración esta agitada, y mi pulso acelerado, pestañeo rápidamente, observo a Connor abrir su puerta también luciendo confundido, ambos nos observamos pero no alcanzamos a decir nada cuando la rubia chillona corre por el pasillo como flash descalza para arrojarsele encima a una chica pelirroja que no esta nada mal para la vista, y detrás de ella hay una chica morena con cabello rosado, y unos chicos, todos se abrazan y parecen emocionados por su encuentro. Salgo de mi habitación y me les acerco. — Perra bastarda si me vuelves a dejar así te juro que te entierro cerca del río— se queja la pelirroja afiliando en un abrazo a mi vecina rubia, esta luce sofocada pero a la vez encantada. — Ya sabía yo que ustedes tenían una relación lesbica— se queja un chico castaño de ojos grises, piel clara pero acaramelada por un buen bronceado. — Callate Zac y déjanos disfrutar nuestro momento— le gruñe la pelirroja, este sonríe divertido. — Y a mi que soy el mejor amigo me dejan de ultimo— se queja un rubio cruzado de brazos, Ambar sonríe ampliamente y de un empujón se aparta del abrazo de anaconda de la pelirroja para arrojarsele encima a la rubia, este se sorprende y pierde el equilibrio cayendo juntos al piso. — Como pesas j***r, el que diga que por ser flaca y enana no pesas esta de joda— se queja el rubio pero esta lo abraza como un Koala. — Te estabas quejando porque no te preste atención, ahora abrazame y cállate— le corta Ambar. — Pero j***r mi culo se queja del golpe— sonríe divertido el rubio rodeándola con sus brazos. — Y también te vas a quejar de una patada en las bolas por no abrazarme— amenaza la rubia. — Me mata la envidia pero guárdense las demostraciones de afectos para cuando estén solos— habla un castaño de ojos cafés y alto mientras pasa un brazo sobre la morena de cabello largo y oscuro con puntas rosadas, la chica rueda los ojos. — Jackson— chilla Ambar levantándose dejando de lado al rubio que el tal Zac ayuda a ponerse de pies para luego abrazar a el tal Jackson, este sonríe complacido y la abraza a su pecho con fuerza. — Te extrañe pequeña saltamontes— sonríe este y ella le mira casi que con pupilas de corazones. — ¡Llego el rey del mambo!— grita otro chico que recién aparece haciéndose notar, este también es otro castaño, pero tiene acento latino. — ¡Brais!— grita Ambar emocionada corriendo hasta este, el cual con una amplia sonrisa al recibe gustoso en sus brazos para levantarla del suelo y gritar con ella. — Rubia— canturrea este alegre— Diablos Europa te sentó bien, regresaste mas buena. — Y tu más galan que nunca— se burla esta. — Ustedes si que saben armar un drama— canturrea la castaña de pelo rosa la cual comienzo a notar que es bastante amargada. Aunque no es que me queje, me están dando diabetes de tanta azúcar y miel que dejan en el ambiente por su felicidad repentina de ver al engendro rubio chillón. — ¿Por qué siempre eres tan amargada Tam'? ya relajare mujer aun no entramos a la prisión a ver la cara de el santo Scott para que te nos pongas así— se burla la pelirroja. — Perra ponzoñosa— le gruñe la castaña y todos se ríen abiertamente, confundido y algo molesto y estresado del alboroto que casi me dejo de culo en el piso e interrumpió mi sueño, me aclaro la garganta captando la atención de todas estas personas que no conozco pero que están en la que será mi nueva casa. — ¿Y este quién es?— pregunta el que le llamaron Jackson confundido. — La obra de caridad de mi familia— hace un mohín de desagrado la rubia, le miro indiferente ignorando su comentario envenenado. — ¿Este es el tal idiota asesino de teléfonos que mencionaste por el grupo que ahora es tu sombra?— pregunta el tal Zac divertido, Ambar le mira mal y rueda los ojos cruzándose de brazos. Genial ahora me nombraron el asesino de teléfonos. — Soy Tristan— hablo serio, todos me sonríen excepto Ambar que me mira como si quisiera hacerme polvo con su mirada. — Entonces si eres tu— sonríe divertido Brais.— Solo no prestes atención a la enana rubia demoniaca, y te irá bien en estados unidos hermano. Alzo una ceja y observó a Ambar, imagino que la rubia demoníaca a la que se refería era ella, ya que es la única rubia, pero a mi me parece mas una rubia chillona plástica sin cerebro. — Soy Jhon— se presenta el rubio de ojos verdes el cual la rubia lanzó al suelo— Suelo ser el padre de estos niños, y el mejor amigo domador de la rubia, el torbellino rubios juntos— sonríe animado este dándome su mano, descruzo mis brazos y estrechó su mano.— Ellos son Jackson— señala al castaño ojos marrones— Zac— señala al otro castaño ojos grises— Brais— señala al que lleva un brazo sobre los hombros de Ambar— y la pelirroja y castaña son Camila y Tamara— apunta a la pelirroja y a la castaña.— Espero que nos podamos llevar bien. — Como si eso fuera posible, me siento ofendida por mis amigos— murmura Ambar, Brais le da una sonrisa ladeada divertida. — Hey nena relajate, solo damos apoyo moral, y ya deja de hacer drama por todo rubia, comenzarán creer que eres como las Leicys— se burla este, ella abre los ojos con horror y creo que miedo. — Jamás me compares con el trío tres pasante, soy demasiado genial para ser zorra con tacones, y si vuelves así quiera mencionarlo te castro pendejo. — Como si fueras capaz de matar siquiera una mosca— se burla Camila. — ¿Y tu de que lado estas pelirroja traidora?— se queja la rubia. — Del lado donde mi mejor amiga vuelve a ser mi mitad lesbia y me da muchos regalos— sonríe esta. — En fin la hipocresía— bufa la rubia rodando sus ojos. — Tu si que estas bien bueno j***r— escucho decir a la castaña mirándome, por un segundo sonrío divertido hasta que comienzo a sentirme violado por la mirada de la pelirroja también. Una sonrisa arrogante se posa en mis labios y escucho un bufido del lado de la rubia. — Mejor esta Zac— suelta esta. — Si pero a Zac lo veo como hermano, así que no puedo comermelo con la mirada, así que déjame disfrutar la vista— la calla la castaña, haciendo que mi ego se infle y mi sonrisa crezca. — Tam— chilla Ambar. — Callate rubia— le sisea Tamara. — En fin , la traición masiva— se queja esta. — Oye dijiste que este espécimen suculento ahora que lo veo tiene un hermanito hermosos, ¿donde esta?— suelta la pelirroja, Ambar rueda los ojos pero al mencionar a Connor su rostro se ilumina y sonríe abiertamente. — El pequeño Connor debe estar en su habitación. — Genial llamalo y así salimos del pasillo vamos al salón de juegos, o a la piscina, debemos actualizarnos mujer— ordena emocionada la pelirroja. Ambar asiente y se aleja de nosotros, dándome a mi con todas las miradas curiosas de sus amigos puestas en mi. — ¿Entonces eres francés?— pregunta Tamara, asiento. — Nací en Grecia pero pase toda mi vida en Monte Carlos— comento. — Debes dar buenos besos con lengua entonces— sonríe divertida la pelirroja llamada Camila. — Camila controla tus hormonas— le regaña con una sonrisa Jhon. —No seas aguafiestas Jhony— le sonríe esta. — Nadie traume al francés antes de que vea lo genial que somos— se ríe el tal Zac. — Con tu cara ya seguro se traumo idiota— se burla la castaña. Estos comienzan una guerra y a lanzarse insultos, y como no quiero tolerar esto, y aun tengo sueño, y tres maletas que dejar libres, me giro sin decir nada y me meto a mi cuarto cerrando la puerta, no estoy interesado en esas niñerías. Después de quitar mis tenis, sacarme la camiseta, dejándome caer sobre el mullido colchón con mi simple jean bershka rasgado en las rodillas y entallado a mis piernas dejo salir un suspiro y clavo mi mirada en el techo. Esto de mudarme aun no termina de entrar en mi cabeza, creo que el tema de mi padre desconfiando se había terminado- que equivocado estaba- siempre estuvo amenazando, y siempre fijo en cada uno de mis movimientos, siempre esperando que me equivocara, claro no es como si yo le fuera dado las mejores impresiones, ese chico que el espera no soy yo, y tampoco me interesa nada de lo que el quiere para mi. Pero cumplir esta amenaza, y mandarme a otro país no me lo espere, me cogió por sorpresa, y como si fuera poco, o para mejorar mi situación, debo soportar a la rubia chillona. Trago profundo y paso mi mano frustrado por mi espesa cabellera oscura. La realidad me golpea de bruces en la cara. Esto no será temporal, la convivencia será un hecho, y esta ese minúsculo detalle de que no podré deshacerme de la piba chillona, mi padre desposara a su madre, eso nos convertirá en hermanastros, y mi vida en un completo calvario eternamente. De ninguna manera. Aunque algo sí sé, y es que disfrutare hacer de su vida perfecta un infierno, el mismo infierno donde mi padre me a metido. Aunque si lo medito mejor, estoy en otro país, que he visitado varias veces y me gusta, una ciudad muy grande, con fiestas, geniales, podré tener mi propia libertad, porque estoy muy seguro que con la afirmación de cuando llegamos a esta casa Cristina Pimenova jamás está aquí, así que no tendré niñera. Vaya, vaya, padre pero si me has dado el boleto de la libertad que tanto deseaba sin darte cuenta. Sonrío ampliamente con ese pensamiento. Oh, si que disfrutare estar en Boston. Solo me queda ese pequeño detalle, pequeñas pequeñeces, es Ambar Lodge, la rubia despampanante y exótica que será mi linda y adorada hermanita, y que mala suerte seria para nuestros padres que yo me encapriche con ella. Acaban de darme el salto que necesitaba para poder hacer de mi estadía en este lugar un completo deleite para mis pensamientos y juicio. Porque estoy seguro de algo, y es que Ambar no será la primera chica que logre resistirse a mi. Gracias Rubia chillona, Gracias por ser mi nuevo encaprichamiento de diversión y punto de burlas. Prepárate padre, porque lamentándolo para ti, acabas de hacer mi vida un poco mas divertida, y la tuya una jodida tortura.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD