Pov's Ambar.
Miro con odio al idiota que duerme a mi lado, mi madre va a su lado, ruedo los ojos fastidiada.
No puedo creer que no he logrado dormir ni un segundo desde que salimos de Monte Carlos.
— Señores pasajeros abrochen sus cinturones y preparen para el aterrizaje.— Suena la voz de una azafata tras los altavoces, hago lo que indica.
No veo la hora de abandonar este avión y correr hacia mi libertad.
El anibestia despierta y abrocha su cinturón, Lo odio.
Hoy al llegar al aeropuerto creo que todo había sido un mal sueño, hasta que en la sala de espera vi a Andruw con su horrible hijo.
Claro sin mencionar que Tristan tiene un hermano menor Connor, solo tiene 9 años, es un niño bastante tierno, adorable, y porque negarlo hermosos, como se nota que Andruw le pasó sus buenos genes, el si que supo como hacer bebés atractivos.
Ayer después de mi "berrinche de niña pequeña"-como lo llamo mi madre- nos dijeron que Connor se vendría con nosotros también.
Así que hoy muy temprano el estaba con ellos en el aeropuerto.
Y sobre la noche mi madre me quería matar por haber dicho todo eso en la cena con Andruw, hablamos y llegamos al acuerdo que no hablaríamos más de la universidad hasta que llegue la hora de mandar las solicitudes a fin de año, dijo que pensará lo de las carreras, ya que ella sabe que me gusta la medicina, pero según ella de qué sirve una doctora en una compañía de telecomunicaciones, y tiene razón, y por cosa familiar no podemos vender las acciones mayoritarias de la empresa, o toda ella, ya que esa compañía la fundó mi bisabuelo, dijo que pensara bien las cosas, que era mi decisión ya que ella no es una "Lodge" realmente, así que ahora estoy contra la espada y la pared.
Odio esto, y aunque duela admitirlo, a veces debemos hacer sacrificios por un bien mayor y no ser egoístas.
Ella tiene razón, la compañía es mía por derecho, y deshacerme de ella sería demasiado cruel hasta para mí, así que si o si, debo estudiar más finanzas y diseño, así que ahora hasta la filosofía ha pasado a tercer plano.
Como odio mi vida.
El pequeño Connor va a mi lado pegado a la ventanilla según me había dicho que jamás había venido a Estados Unidos, así que está muy emocionado, este niño tiene mi amor por él, es un encanto.
Hay un poco de turbulencia área antes del aterrizaje, ya saben esa típica movida para terminar de aterrizar, y Connor casi se lanza encima mío, si no fuera por el cinturón, estaría sentado en mis piernas.
Sonrío por su ternura, Mientras mi madre y el idiota dormían plácidamente en todo el viaje, Connor y yo hablábamos, él no paraba de hacerme preguntas sobre mi vida, y recordarme lo bonita que soy.
Las azafatas piden que comencemos a desalojar el avión, me desamarro el cinturón, y Connor me sonríe.
— ¿Ya hemos llegado Ambi?— Connor me pregunta mientras echa un vistazo a mi madre y como no su latan hermano, sonrío dulcemente por su forma tan peculiar de abreviar mi nombre mientras asiento.
Muy pocos son mis amigos los que recortan mi nombre y usualmente me llaman Am.
Tristan lo mira mal, al escuchar a su hermano llamarme de tal modo.
— Mejor llámala Bambi, patético, Connor es una bruja así que aléjate de ella sino quieres terminar igual de feo— lo miro mal, y este sonríe, Connor lo observa divertido y niega.
— Tris', Ambar no es ninguna bruja, me cae mejor que tus amigas, más que cualquiera de tus feas novias— se burla Connor de su hermano, Tristan le mira como si acabara de traicionarlo y este se gira y se va haciendo da media vuelta y se va tras mi madre.
Oh dios mio.
Ese niño es más diva que yo.
Rio para mis adentros divertida de la escena de los hermanos Evans, Tristan rueda los ojos y se va dando zancadas.
Troleado por tu propio hermano.
Camino con el resto de personas fuera del avión, al estar fuera se escucha por los parlantes.
— Sean todos bienvenidos al aeropuerto internacional de Boston— se escucha en todo él lugar.
suspiro, cierro mis ojos y inhalo todo el olor.
Al fin.
En casa.
Abro mis ojos y observó a Connor imitarme, sonrío por lo gracioso que se ve, el abre sus ojos y frunce el ceño.
— No entiendo porque lo hiciste, es raro— sonríe este.
— Solo respiro el aire a casa Con'— le sonrío.
— ¿Te gusta Estados unidos?—pregunta mirándome.
— Pues sí, me gusta a la final aquí he vivido siempre.
Este asiente entendiendo y por un momento veo un ápice de tristeza en sus ojos, imagino que estrañara Francia, pero cuando voy a preguntará cambia su expresión por una relajada y podría decir que casi seria y su chispa de tristeza desaparece.
Caminamos en silencio a donde se recoge el equipaje y ya está mi madre con el idiota con nuestras maletas.
Llegamos con ellos.
— ¿Por qué tardaron tanto?¿Acaso te perdiste en tu propio país?— pregunta con burla Tristan, ruedo los ojos, enserio ese chico es insoportable.
— No, solo charlaba con Connor un poco— hablo despreocupada, agarro mis maletas y comenzamos a salir del aeropuerto.
— Tristan cielo tu padre me ha informado que tu auto llegará en dos días aquí— Habla mi madre y el idiota asiente.
Salimos de las instalaciones donde se agarran los taxis o esperan los autos, mi madre va hablando con Steven por teléfono, él llegó mucho antes que nosotras para arreglar todo para nuestro regreso.
Ella cuelga y nos mira a todos.
— Ya está aquí— habla y en poco y la Toyota LandCruiser Prado blanca 2019 de cuatro puertas se detiene frente de nosotros.
Steven baja con su típico traje que usa de uniforme azul marino, nos sonríe y se acerca a nosotros.
— Bienvenidas a casa mis damas— habla con su acento irlandés.
Le sonrío y lo abrazo, ya había dicho que Steven es parte de mi familia.
Me alejo un poco y este me sonríe dulcemente.
— Yo también te he extrañado, a pesar de que fueron horas— habla este.— Bueno todos a dentro— comunica.
Mi madre sube al lado de copiloto, y no es justo, yo debo ir a tras con el idiota, aunque puedo dejar a Connor en el medio de los dos.
Subo del lado de la ventana izquierda, poco después Tristan sube a Connor, y el queda en la otra ventana.
Steven se encarga de subir nuestro equipaje a la camioneta, cuando termina sube de chofer.
Enciende el motor y comenzamos el viaje hacia mi casa.
Connor está en su propia burbuja con su celular y audífonos, ignorandonos a todos, y pues hay que mencionar que mi casa es bastante alejada del aeropuerto, así que tardaremos unos 30 minutos en llegar.
Mi teléfono repica en mi pantalón, lo saco y veo el nombre de Camila en la pantalla sonrío como tonta, ella también debería de estar llegando ahora a su casa.
— Hello mi buena moza, aquí Cam ¿haya quien?— se escucha su voz del otro lado de la línea.
— Hello mi chiki baby aquí Ambar ¿haya quien?— le sigo el juego, luego se escuchan sus risas del otro lado, Tristan me mira como si me hubiera vuelto loca.
— ¡Ya llegue!— chilla mi pelirroja.
— ¡Voy en camino a la casa!— chillo de vuelta, luego ella suelta griticos.
— Hablé con todos nos vemos esta noche entonces en la casa de Tam, ¡les he traído un montón de regalos!— chilla al final.
— ¡Yo igual! —chillo— Bien nos vemos allí hoy a las 7 ¿vale?— sonrío, he extrañado muchos mis amigos.
— Vale... te huelo luego bastarda— se despide.
— Te huelo luego roja chillona— sonrío y corto la llamada.
Levanto la mirada después de haber guardado mi celular y mi madre me mira mal.
— ¿A donde vas a ir hoy a las 7?— pregunta con el ceño fruncido.
— Solo iré con las chicas y los chicos a casa de Tam— hago un gesto de restarle importancia.
— ¿Con el permiso de quien? Porque a mi no me has pedido— habla ella de mala gana.
Ruedo los ojos.
— Madre solo iré con mis amigos, no los he visto en todo el verano— me quejo.
— Bien iras... solo si Tristan va contigo— la miro mal.
— ¿Qué? No... él no puede ir— me quejo.
— Entonces tú tampoco— mi madre habla despreocupada.
— ¡Pero no es justo!— chillo.
— La vida no es justa cariño— mi madre vuelve a su celular.
Miro al idiota y este va con su celular despreocupadamente.
Lo odio.
Miro por la ventanilla, a las personas que caminan mientras ríen por las aceras, a los demás autos, todo.
Sonrío tristemente.
Yo jamás tendría una vida tan relajada y despreocupada, tan solo con la muerte de mi padre se que al cumplir la mayoría de edad debo comenzar hacerme cargo de muchas cosas.
Miro a lo lejos a la dichosa Mansión Lodge, mejor dicho el caos Lodge.
Eso ya no puede ser llamado hogar para mi, no después de todo lo que ha sucedido en los últimos 4 años.
Las grandes rejas de la entrada, del portón eléctrico se abren tan solo con Steven detener un poco la camioneta, Steven solo se detiene del todo al llegar al puente de madera, allí ya nos esperan varios empleados para ayudarnos con nuestras cosas.
Steven abre nuestra puerta y todos comenzamos a bajar, un par de chicos son los que se ocupan de sacar nuestro equipaje.
Salgo del auto y miro la mansión.
Como odio este lugar.
— Bienvenidas a casa mis damas, es un placer tenerlas de vuelta— habla Amanda nuestra ama de llaves, la verdad que ella es igual que Steven es parte de esta familia, fue el ama de cría de mi padre y ella siempre a trabajado para nosotros, a pesar de su muerte.
Le sonrío dulcemente y me acerco para darle un corto abrazo.
Si no fuera por ella, estar aquí seria un asco.
— El placer es nuestro Amanda, te he extrañado mucho— le murmuro en su oído, esta me aprieta más.
— Claro mi niña— comienzo a soltarme de su agarre y veo como mi madre da ordenes sobre los chicos, para luego caminar dentro con sus tacones que chillan, ruedo los ojos y paso un brazo sobre los hombros de Amanda para entrar junto a ella.
Tristan camina con Connor asombrados viendo la mansión por fuera, donde el ato se a detenido, no lo juzgo el lugar es impresionante.
Hay grandes palmas que están en el frente de la gran mansión, pequeños arbustos de jardín muy bien podados y otras plantas, la estructura imponente de la mansión chanca se alza, con sus amplias ventanas victorianas dobles, sus columnas griegas, la sombra de reflejos de balcones, y la gran puerta blanca doble principal, además de los escalones frente de nosotros.
Un chico abre la puerta para nosotros y pasamos a la gran mansión.
Tan solo al entrar está el recibidor principal, dos grandes escaleras de lado a lado con un barandal de rejas negras con pequeños detalles como enredaderas, y al final grandes puertas victorianas que dan hacia el patio, y los jardines principales, el piso es de Mármol, y todo es blanco, hay grandes cuadros de pinturas costosas, y en el centro para subir hacia las escaleras un gran candelabro, estas escaleras guían hacia el lado norte de la mansión, donde está el despacho, la biblioteca, la sala de cine, sala de juego, el gimnasio, y el estudio de diseño de mi madre el cual es en el último piso, y se baja hacia la cocina por el lado suroeste de la casa.
Ellos quedan asombrados viendo solo la entrada, Amanda nos guía hacia la izquierda lo cual es la entra al living, caminamos hacia allá, mi madre sigue directo por la escalera que sube hacia el ala este de la casa, a donde se encuentran nuestras habitaciones miro a Tristan y este mira todo bastante asombrado.
La estancia principal son sogas blancos con madera y llenos de cojines, el piso blanco de mármol, altas paredes blancas que cubre ventanas amplias con cortinas a juego con los sillones, una mesa en el centro gris pequeña y baja, y frente de todo una gran chimenea a gas que es de el techo al piso frente a los sillones, a su espalda las puertas de cristal que dan una perfecta y hermosa vista al patio, con las piscinas y otras alas de la casa.
Pero justo ahora, pasamos arrastrando las maletas a la estancia que se consume como el ala de juegos, su piso es de madera pulida, y las paredes se complementan entre blanco y madera, justo delante de nosotros los chicos se detienen escaseando el lugar, un gran sofá unido en forma de C grisáceo muy claro casi dando al blanco, lleno de cojines, dejando en medio una mesa circular entre gris y toques de hierro, y en medio de la mesa se aprecia una fogata, y encima una gran campana nitre acero y madera, al costado está la escalera pegada a la pared, de madera y acero, que lleva al a la de nuestras habitaciones, y a su costado una pared de cristal.
Lo que más parece impresionarlos es que afrente donde se abre la gran C de los sofás es porque esta la gran mesa de billar de acero muy lujosa, y sobre esta cuelga una gran lámpara negra que ilumina la mesa, junto con el minibar que es de madera y tiene todo lo necesario para preparara todo tipo de bebidas, hasta hay un televisor que cuelga de la pared, que da con la pared de cristal, junto al bar pegado a la pared le siguen máquinas de juegos de arcade, que creo que jamás he utilizado.
Luego a la lado izquierdo de la sala, está una pista de bolos, y se une a un pequeño comedor, que creo que nunca en mi vida se ha utilizado.
La verdad es que por lo menos yo muy poco tiempo pasó en esta zona de la casa, o en alguna zona, evitó el mayor tiempo posible estar aquí, y cuando lo estoy, paso el día confinada a mi cuarto, o la biblioteca, cuando estoy desesperada por escapar o en el salón de música o el estudio de mamá.
Pero nunca por aquí, como siempre creo que todos estos lujos lo disfrutan nuestros empleados, y la verdad ni me molesta.
— Bueno espero que sean bien recibidos, esta es la Mansión Lodge, una de las casas mas grande y lujosas de los estados unidos— comienza hablar Amanda—, si suben por aquí se encuentran sus habitaciones, por las escaleras principales se sube hacia, la sala de Cine, sala de juegos, está el despacho, la biblioteca, el gimnasio y el estudio de la señora Cristina, se baja hacia la cocina también...— ella coloca su mano en su mentón pensando— Ha del lado suroeste, o sea hacia el otro lado, está el comedor principal, la cocina, y se sube por la sala familiar, hay otra salida hacia otra de las piscinas, y el estacionamiento, también está fuera la pequeña casa de la piscina, y están los jardines, y caminadoras, las canchas de fútbol, golf, basquee entre otras más que seguro les interesaran, si no encuentran algún lugar se les ayudará, ahora Ambar cariño— la miro atenta— Por favor guía a los chicos a sus nuevas habitaciones, son las que están cerca de la tuya— abro la boca y antes de poder negarme Amanda me da una mirada amenazante.
Bufo y asiento.
— Bien— alargo— Vamos— camino hacia las escaleras, miro a Tristan sonriendo divertido, frunzo el ceño, acaso se siente bien este idiota él pasa a mi lado y comienza a subir las escaleras, ruedo los ojos fastidiada, Connor toma mi mano y me sonríe dulcemente, le devuelvo la sonrisa.
Subo con bastante flojera a la siguiente planta, en esta solo hay algunos balcones, y sofás pequeños, creando espacios para relajarse un rato, además de que hay varias habitaciones para huéspedes, subo a la siguiente planta, y allí es donde esta mi cuarto, camino por uno de los pasillos, veo una puerta abierta, la empujó y hay una gran cama en medio, su espaldar es acolchado gris y en parte es gris y su colchón lleva un sábana blanca, las paredes del lugar son blancas, en el techo hay una gran lámpara, la cual es negra con blanco, hay dos lámparas pequeñas en la pared del fondo la cual es de ladrillos blancos, estás guindan apuntando a la cabecera de la cama, del lado derecho hay una pequeña mesita blanca, y una cortina que empieza desde arriba en la pared y cae hasta el piso negra, en la pared de ladrillos hay un cuadro, y al lado hay otro en el piso, y un espejo que ocupa del lado izquierdo de la habitación el cual ocupa todo un pedazo de la pared,hay una alfombra en el piso blanca con rayas negras.
Del lado izquierdo hay una biblioteca muy grande, con libros y cosas, hay un mueble unido con cojines verdes, y algunos almohadones de colores como naranjas, y negros con blancos o grises, y hay unas cornetas metidas en cajones bajo el mueble.
Y frente a la cama de el lado derecho hay un escritorio blanco con una computadora, cornetas y unos audífonos inalámbricos y algunos póster de series frente, con una cartelera, otro pequeño espacio de la biblioteca de un lado en el piso que esta lleno de CD's, Y frente hay un plasma, en la pared hay un dibujo de una rueda de la fortuna negra, y una silla verde aguamarina, y al lado hay un vidrio, así que desde allí debe irse hasta el balcón.
En la alfombra están las tres maletas de Tristan, hay dos puertas del lado de la biblioteca, imagino que una va a su baño y la otra al armario.
Frunzo el ceño, retrocedo y salgo de la habitación, miro al frente y esta mi puerta.
No puede ser.
El idiota estada frente de mi.
No.
Miro a Tristan el cual me mira raro.
— Esa es tu habitación— le digo de mala gana, jalo a Connor de la mano y veo otra habitación cerca abierta.
Lo guío hasta allí, empujo la puerta y entramos.
La habitación de Connor es básicamente igual a la de Tristan, consolas de videojuegos, un gran plasma, una gran cama, armario, y baño propio, lámparas, un estante gigante, mesas, y los colores son casi los mismos de la decoración, se que mi madre a lo mejor pensó en preparar sus cuartos por igual, ya será cosa suyo si quieren cambiar algo.
Las maletas de Connor están también aquí.
Él me sonríe y se suelta de mi mano, corre hacia su nueva cama y se arroja desordenando toda, comienza a brincar en ella.
— Mi habitación está frente de la de tu hermano si necesitas algo avisame vale— el asiente, salgo de su habitación en dirección a la mía, pasó por el pasillo y me detengo frente de mi puerta, ya que esta está abierta
Frunzo el ceño y entro, al pasar me encuentro con Tristan acostado en mi cama.
Intento contar en mi mente para no mentarle la madre y sacarlo a patadas.
— ¿Qué haces aquí?— hablo controlando mis impulsos de aholcarlo con mis sabanas.
Este me mira y sonríe.
— Tu cama es bastante cómoda sabias— ruedo los ojos, ya que este me ignora.
— Lo sé, ahora salte, quiero desempacar— aprieto mi mandíbula.
— Ya relajare princesa— odio que me llamé así— Solo quería conocer tu habitación— sonríe.
— En primer lugar no me llames princesa, ¿Acaso tu me viste saliendo de un castillo?, en segundo tu no tienes que estar conociendo nada, es mi habitación y no te quiero aquí— hablo molesta ya de esta situación.
Este se levanta y camina hacia mí.
— Claro que eres una princesa, y este es tu palacio— sonríe maliciosamente, este me toma de la cintura y me acerca a él, jadeo por su repentina cercanía— Y créeme que en menos de lo que esperes querrás que yo esté en tu habitación, en tu cama, sobre ti mientras me pides más— habla con voz ronca en mi oído, este me suelta de golpe dejándome boquiabierta y se largó dejándome sola en mi cuarto y queriendo matarlo por lo que dijo.
Que se cree ese idiota.
Camino hacia la puerta y la arrojo azotando fuertemente.
Bien Tristan.
¿Quieres Guerra? Tendrás guerra.