Nadie se está riendo Humberto, ¿Por qué crees que es un chiste? —Vanesa nunca habló de ti, jamás dijiste que tenías novio y te vas a casar,¡ ja! Eso no me lo creo. No puedo creer que este era con quién te estabas revolcando aquella noche, este no se fijaría en una mujer como tú. —¡Papá, basta, basta!— se levantó de su silla molesta por lo que dijo su padre. —Son un par de sinvergüenzas los dos— gritó Humberto el no se comía ese cuento de que estaban enamorados y que tenían una relación. —Calma Humberto, ¿porque dices eso de tu propia hija?—preguntó Antonio extrañado por lo que estaba sucediendo. Humberto estaba cegado de rabia sabía que con ese matrimonio, no podría echarle mano a la herencia de Vanesa, estaba perdido y de seguro su Tifi lo dejaría por alguien más joven. —Lo siento

