Preparó la comida, limpió todo y se iba a sentar a comer, pero decidió caminar, agarró su plato y mientras degustaba cada bocado, revisaba cada rincón. De pronto la puerta se abrió y ella fue sorprendida con la boca repleta de comida, el plato en una mano y en la otra un portaretratos. —Ella es mi madre— refiriéndose a la foto—veo que ya se despertó la berrinchuda durmiente. Ella masticó lo más rápido que pudo,para poder responder. —Lo siento… tu cama es muy cómoda y tenía días sin dormir bien. —Lo se tranquila, espero que hayas dejado para mí—señalando el plato—muero de hambre. —De hecho si quedo un poco, por si no me llenaba ja, ja, ja, pero puedes tomarlo tranquilo. —Ja,ja, ja, es que lo tomaré, huele delicioso. Ambos se sentaron a comer, Vanesa aún se sentía nerviosa estar fr

