—Harley, Harley, Harley— Thom besó su cabeza— deja de asustarme de esa manera.
Dereck miró a la muchacha, le dió una sonrisa ladeada.
—Te gusta estar en apuros, eh.
Se encoge de hombros— ¿Qué te puedo decir?
Niega divertido— Ven aquí— extiende sus brazos a su dirección y ella apoya su cabeza en su pecho.
—¿Qué es lo que ocurre en este pueblo, Dereck?
Peina su cabello y se separa ligeramente de ella para observarla.
—Muchas cosas, tantas que ni si quiera me hubiera gustado saberla— le regala una sonrisa triste— Es mejor que vayamos al hospital, tú madre está preocupada.
Todos asienten sin olvidar el pequeño abrazo que protagonizaron, sabían que algo ocurriría ahí.
—Claro.
[...]
—¡Harley!
La señora Verónica fue corriendo hacia su hija y la envolvió en un cálido abrazo, repartió varios besos sobre su rostro para después acunarlo.
—Lo siento tanto, cariño.
—No es tu culpa.
Su madre hizo una mueca— si lo es.
—¿Cómo ibas a saber lo que pasaría? ¡Este pueblo está loco!
Ella miro por encima del hombro de su hija encontrándose con los mellizos que asintieron, mientras que los dos amigos veían todo confundidos.
—Realmente si sabía lo que pasaría ¡Pero no con exactitud!
—¿Qué quieres decir, mamá?— pregunto reincorporándose del abrazo.
—Eh, creo que deberíamos a un lugar más privado, ¿no lo creen?— habló Alei.
—¿Deberíamos?— preguntó Dereck.
—¿Hello? ¡Nosotros fuimos testigos de esas criaturas! ¡Sin olvidar lo que vio Thom en el bosque!
—¿No que no estuvieron en el bosque?— preguntó su madre.
—Je, je, si bueno, la historia es muy graciosa.
Todos se dirigieron a la habitación donde minutos antes se encontraba Dereck.
El silencio reinaba en el cuarto, nadie se atrevía a decir ni una sola palabra.
—¿Entonces este pueblo tiene cosas sobrenaturales?— habló rompiendo el silencio, Thom.
—O nos pusieron algo en la comida, la alteraron y estamos muy drogados— soltó Alei.
Harley asintió— Eso explicaría todo.
—¿Entonces todo esto es una alucinación?— preguntó Thom.
—Sí— afirmó Alei—. ¿Quién en su sano juicio creerá que existen los hombres lobo y más criaturas sobrenaturales? ¡Nadie!
—¿Nada ocurrió?— las chicas asintieron en su dirección— vaya, se sintió tan real, ¿estamos como en un mundo astral?
Dereck, Olivia y Verónica los miraban confundidos, ¿Realmente piensan que están drogados? ¿Les habrá chocado tanto?.
—¿Podemos irnos?
Las chicas miran a Thom encogiéndose de hombros— supongo que sí.
—Buenooo.
Pero antes de los tres adolescentes cruzarán la puerta fueron detenido por Dereck.
—A ver, esperen— se miraron entre sí para luego asentir— no están drogados— iban a replicar pero negó— tampoco en un viaje astral ni un sueño, toda la mierda que han pasado es real.
—Uhh, ¿Lo sobrenatural existe?— preguntó Harley.
Su madre asintió— Sí, cariño.
—¿Eso quiere decir que me puedo casar con un sexy y guapo vampiro que tenga más de mil años?— habló Alei.
Los tres amigos miraban expectantes esperando la respuesta.
—Pues ¿si?. No si te ha chupado la sangre antes.
Olivia le dió un pequeño golpe a su hermano— No seas idiota.
Soltó un bufido sobándose la parte afectada, su mellizas lo miraba diciendo "Ni te pegué tan fuerte"
—Sí, Alei, podrías casarte con un vampiro.
—Sexy y guapo vampiro que me lleve mil años de diferencia.
—¿Por qué mil años?— le susurro Thom a Harley a lo que ella se encogió de hombros.
—No lo sé ¿Por la experiencia?— le contesto del mismo modo.
Dereck puso los ojos en blanco por lo que dijo la pelinegra— Podrías casarte con un sexy y guapo vampiro, Alei.
—Te faltó que me lleve mil años de diferencia.
—Podrás casarte con un sexy y guapo vampiro con mil años de diferencia, niña— soltó brusco— no sin antes que te mate, claro está— murmuró lo último por lo bajo.
Los tres amigos se miraron y carcajearon, la mayor y los adolescentes estaban mirando todo con el ceño fruncido.
¿Ahora que pasaba?
—¡M-Mamá!— tomó aire— ¿P-Por qué... te prestas para est-tas bro...mas?
Oh, no.
—Sí, señora Verónica, la verdad es que me asusté— habló Thom— todo se veía tan real.
—¡Eso!. Sobre todo lo de las sombras ¿Cómo lo hicieron?
—¿Nos estarán filmando?
Alei abrió los ojos— ¡¿Estamos en algún programa?!
—Deberías arreglarte— le avisó Thom.
ella le hizo una mueca— y tú volver a nacer.
bufó, para luego fruncir el ceño— ¿Cómo hicieron para saber qué estaríamos en el bosque?
Harley asintió— es cierto, y ¿cómo hicieron para borrar las tomas del vídeo?
Alei hizo un chasquido— también quiero saber eso, y lo de como Dereck fue como un lobo o eso.
Los mellizos y su madre hacen una mueca al ver que no les creen, aunque no los culpaban todo parecía una jodida broma.
—Hay algo que no logro comprender.
—¿Qué es, cariño?
Soltó un suspiro y miró a sus amigos a lo que ellos alzaron sus pulgares— ¿Cómo— volvió a tomar aire—...es que hicieron los susurros?. Se escuchaban tan reales— los mellizos posaron su mirada en Verónica.
Tenían que hablar.
—Ah, y otra cosa ¿Era necesario dispararnos con armas reales?— río nervioso Thom, ante el recuerdo.
Vaya, sin duda tendrían que contarle toda la verdad, desde el secreto más pequeño hasta el más peligroso.
[...]
Entró al instituto con los audífonos puestos, el trayecto de su casa a la preparatoria eran varios minutos— por eso su madre le insistía en que usara su auto, pero ella simplemente negó la oferta— así que por el camino escuchaba música.
Ley ocupó el asiento de al fondo de la clase, al lado de la ventana, después de unos minutos decidió quitarás los audífonos, pues el maestro en cualquier momento estaría entrando, una figura se posicionó enfrente suyo.
—Hola— la castaña alzó la cabeza para ver quién era.
Dereck.
La chica hizo una mueca y fijó su mirada en el libro que había puesto.
—¿Qué pasa, Dereck?— preguntó en voz baja—. Estamos en el instituto, ¿No tuviste suficiente con lo que pasó el fin de semana?
—No lo haría si no fuera importante.
—Eso no te da derecho a observarme toda la noche desde un árbol, estaba con mis amigos ¿No me lo puedes decir después?
—Sabes de sobra que no.
Todo el ruido de las personas hablando cesó cuando el profesor entró.
—Abran el libro en la página veinte.
Harley se mantuvo toda la clase callada, su mente se encontraba en otra parte, para ser específicos, pensaba en sus amigos, aquella clase no la compartían y se preguntaba si lo estaban llevando bien.
Lo que no se percató es que dos pares de ojos la observaban desde que se sentó, los mellizos, Olivia y Dereck, estaban preocupados, por cómo lo habían tomado.
¿Habrían hecho bien en decírselos?
La clase fue interrumpida por el director, el profesor paró la clase para acercarse, frunció el ceño y asintió, después de eso el director se retiró.
El profesor sacó a la pizarra a dos de sus alumnos, para luego llamar a Harley y decirle que se retirara y fuera a la salida que la estaba esperando, ella confundía asintió, se dirigió a su asiento para agarrar sus cosas, antes de irse se despidió del señor Harris a lo que le contestó con una sonrisa.
Los mellizos se encontraban intrigados ¿Por qué habría salido? ¿Se encontraba mal?
La chica al llegar a la salida encontró a sus dos amigos y una sonrisa se formó en su rostro, aún no se habían percatado de ella, pues ambos estaban apoyados en el auto del chico mirando su celular, se acercó lentamente a la chica, la agarró de la cintura y la pelinegra soltó un grito.
—¡Soy pobre, no me roben, por favor! ¡El auto ni siquiera es mío, es de Thom! ¡Él si tiene dinero!
Las carcajadas no se hicieron esperar, cuando la risa cesó Thom miro a Alei disgustado.
—Me gustaría decir que no me esperaba esto de ti, pero la verdad, si me lo esperaba.
Ella hace una mueca— je , je, perdón. Pero ya sabes, métodos de supervivencia.
—Métodos de supervivencia— mofa.
Ley mira divertida la situación.
—¿Cómo hicieron para que saliera?
Ambos chicos movieron sus cejas hacia arriba y hacia abajo.
—Un mago jamás revela sus secretos.
—No haces magia.
Thom chaaquea la lengua— y eso es cierto. Bueno supongo que saber hackear, sirve de algo.
—¿Sabes hackear?
—Sí, me hice pasar por tu mamá.
—Oh— soltó.
Thom subió de piloto, Harley de copiloto mientras que Alei atrás, puso en marcha el auto.
—¿Qué haremos?— preguntó la última.
—¿Qué quieres hacer?
La chica miro a su amiga con una sonrisa— ¡Vamos por helados!
Ambos chicos negaron— No, la última vez que fuimos por helados, le dijiste a medio pueblo que éramos tus padres y teníamos una familia disfuncional porque no estábamos juntos.
—Solo decía la verdad, ustedes son mis padres y yo soy su hija, y disfuncional porque no están juntos, porque no quieren— susurró lo último—. Además, cuando yo pido algo ambos me lo dan ¡Son mis padres adoptivos!
Ellos ríen, a veces se comportaba como una niña.
—No, cariño. No iremos por helados.
Miro mal a su amiga pero luego beso su mejilla.
—Bah, ni quería— se quedó en silencio unos segundos— ¿Si nos vamos del pueblo?
—¿Irnos del pueblo?— preguntó Thom.
Asintió— sí, vamos al pueblo vecino, harían una feria, podríamos volver en la noche ¿Qué dicen?
Por primera vez, todos estaban de acuerdo.
—¡Y se cayó en la fuente de chocolate!— río— ¡Debiste ver su cara!
Thom la miró por el espejo retrovisor e hizo una mueca— Tú te caiste a la pileta, así que ni hables.
Ahora fue el turno de Alei de hacer una mueca.
—Ya no es gracioso.
—Lo es.
—¡No lo es!
—¡Sí lo es!
—¡Claro que n...
Ambos fueron interrumpidos por Harley—¡Ya! ¿No pueden estar un día sin pelear?
—No.
—Sí.
Hablaron ambos al unísono, la castaña puso los ojos en blanco, iban a pelear de nuevo.
—¡Sí podemos!
—¡No podemos!
Alei lo golpeó en el hombro—¡Hemos sido amigos por medio año, tonto!
—¡No me golpees cuando estoy manejando!
—¡Yo te puedo golpear cuando me dé la gana, tonto!
—¡Deja de decirme tonto, tonta!
La castaña se puso a ver el paisaje por la ventana mientras que sus amigos peleaban, como siempre, ¿Cómo es que lograron ser amigos por seis meses?. Eso ni ellos mismos lo sabían.
Algo llamó la atención de Harley, que un auto desde hace algunos minutos los estaban siguiendo, podían tomar el mismo camino ¿no?. Pero ¿por más de media hora?
—¡Claro que no, el invierno es mejor!
—¡Es el verano!
—Chicos— murmuró Harley, sin dejar de ver el otro auto.
—¡Invierno!
—¡Verano!
—¡Chicos!— gritó, llamando así si atención.
Ambos se encogieron en sus asientos y dirigieron su vista a su amiga— ¿si?
—Ese auto nos ha estado siguiendo desde que salimos del instituto.
Alei volteo disimuladamente— Oh, pensé que estaba paranoica, también lo he visto.
—¿Qué hacemos?— habló Thom, con la vista al frente— ¿Los perdemos?
La pelinegra asintió frenéticamente— ¡No quiero morir, Thom! ¡Si llego a morir te jalaré las patas!
—¡Nadie va a morir!
En un rápido movimiento, Thom volteo a la izquierda, tomando así otro camino, el auto que iba detrás movió el volante rápidamente estando así nuevamente detrás de ellos.
¿Lo bueno?
No había dudas de que lo seguían.
¿Lo malo?
Los estaban siguiendo.
Después de unos cuantos minutos más—tratando de perder al otro auto, lo cual fue un fracaso— la camioneta avisaba que entre poco se acabaría la gasolina.
Y no solo eso, la suerte parecía no estar de su lado hoy.
—¡La llanta está perdiendo aire!— se alarmó Alei— ¡Nos quedamos sin gasolina! ¡Si vamos a morir! ¡Dijiste que no íbamos a morir, Thom!
—Sí, bueno, creo que debimos quedarnos en casa.
El chico asintió de acuerdo con su amiga— todo esto parece un mal sueño del que no queremos despertar ¿Seguras que no estamos drogados?. Digo la droga puede durar mucho tiempo en nuestro sistema y eso explicaría muchas cosas.
—Ya me gustaría que todo esto solo sea efectos de la droga— habló la pelinegra— ¿Pero quién nos pondría eso en la comida?
—Alguien que nos tiene envidia— dijo obvio—. Seguro te envidian a ti, Alei.
Ella frunció el ceño— ¿A mí? ¿Por qué?
—Porque tienes amigos súper sexys.
Puso los ojos en blanco.
—Solo maneja ¿si?. No quiero morir.
Ahora fue su turno de poner los ojos en blanco.
—No puedo ir muy rápido por la llanta y nadie va a morir.
—Debemos bajarnos.
Ambos amigos miraron a Harley como si le hubiese salido una segunda cabeza—¿Qué?
—¿Debemos bajarnos?
—Debemos bajarnos, en cualquier momento el tanque terminará por vaciarse, podemos correr solo un rato y ya estaríamos en el pueblo, hay gente podemos dispersarnos.
Ese era un punto a su favor.
—Tiene coherencia.
Cuando estaban disminuyendo la velocidad, Harley abrió la ventana sacando su mano y se limitó a mostrarles el dedo medio al otro auto, Thom abrió los ojos más de lo normal por su acto, mientras que Alei la veía como una madre vería a su hija cuando hizo un logro, orgullosa.
Los tres chicos bajaron del auto, agarrando sus objetos personales, perdiendose así en el bosque.
Varias pisadas se escuchan detrás de ellos, cada diez segundos los chicos volteaban el rostro para ver detrás, y sin darse cuenta ya habían llegado al pueblo.
Un gran cartel adornaba la entrada.
Bienvenidos.
Luces de colores se veían desde lo alto, personas caminando por todos lados, juegos dispersados, definitivamente no los encontrarían.
—¡Hola! ¡Bienvenidos a Cooperstown! ¿Son nuevos por aquí?— les preguntó una chica moren con una radiante sonrisa.
Ellos asintieron— sí, es la primera vez que venimos.
—¡Oh, que suerte! ¡Justo hoy estamos de aniversario!— buscó algo entre uno de los cajones y se los extendió—. Tengan, estás pulseras les permite entrar a cualquier atracción.
Los amigos se sorprendieron y le regalaron una sonrisa— muchas gracias, no debiste molestarte.
Hizo un ademán con las manos.
—Cortesía de la casa ¡Qué lo disfruten!
Los chicos pasaron una tarde muy linda, fueron desde los dardos hasta el registro civil. Sí, Harley y Thom se habían casado en broma, todo ha petición de Alei, para dejar de ser una familia disfuncional.
Las personas a su alrededor aplaudían por lo ocurrido hace unos segundos mientras que la pelinegra daba saltitos de alegría.
—¡Mis padres se casaron! ¡Ya no tendré una familia disfuncional!
La gente miraba divertida la escena, no era muy normal ver a dos adolescentes casándose en una feria por petición de su amiga la que parecía ser la hija en su extraña relación.
—¡Faltó el beso!— gritó un muchacho entre la gente.
Thom miró a Harley que tenía la mejillas enrojecidas, el se limitó a sonreír, se acercó lentamente y posicionó sus labios contra la mejilla de su amiga, todos soltaron un "awwwww". Realmente fue una escena muy tierna, seguido de eso, el muchacho de ojos verdes con pequeños destellos azules le dió su mano a su amiga para caminar con los brazos entrelazados y dirigirse hacia Alei.
—¡Son tan tiernos!— exclamó cuando llegaron a su lado— ya somos una familia normal— soltó un suspiro dramáticamente.
La hora marcaba las seis de la tarde, por lo que el sol ya se había puesto, los jóvenes no tenían como volver, el auto estaba varado por algún lugar, sin gasolina y con una llanta mala, aunque eso no le preocupaba a Thom, total su familia tenía el suficiente dinero para comprar tres autos mejores del que tenía.
Lo que les preocupaba era el cómo regresarían.
—¡Me la pasé genial! ¡Gracias chicos!— chilló la pelinegra.
—¡Yo también me lo pasé genial! Gracias por no haberme dejado sola.
Thom pasó sus brazos por los hombros de sus amigas— gracias a ti, Ley. Nos das el honor de ser tus amigos.
Ella sonrío agradecida— ay, los quiero chicos.
Tan solo los conocía desde hace seis días, pero ella sentía que los conocía de toda la vida, el sentimiento era recíproco, a pesar de que se conocían de tan poco tiempo, ya conocían todo de ellos.
El momento fue interrumpido por el celular de Harley, un nombre adornaba su pantalla.
Mamá.
Sus amigos asintieron, contestó la llamada.
—¿Bueno?
—¡Harley! ¿Dónde estás?
—Ah, sí, eh, verás, no nos encontramos en el pueblo— sus amigos hicieron un ademán para que continuara— y tuvimos un problema con el auto, una cosa llevó a la otra y pasaremos la noche en el pueblo vecino.
—Oh, está bien, supongo. ¿Pero están bien?
—Sí.
—¡Doctora Verónica!— se escuchó una tercera voz.
Su mamá soltó un suspiro pero antes de que dijera algo Harley se adelanto— No te preocupes, te puedo llamar luego y te explico.
—Claro, cuídate, cariño.
—Igual tú.
Sin más colgó la llamada.
Soltó un suspiro— pensé que se molestaría.
—Los que se molestaran serán los míos— las chicas miraron a Thom— Bueno, quizá no se molesten.
Asintieron— tus padres son cool. Yo les avisé a los míos y me dijeron que no había problema, con tal de que me reportara cada tiempo.
—Uh, uh, nuestros padres son cool.
Los chicos siguieron caminando hasta que encontrar un hotel, pidieron la habitación más grande, consistía en dos camas matrimoniales, así que estarían todos juntos.
Cuando estaban a punto de bajar para ir a cenar nuevamente un celular sonó, era el de Harley.
Su hija le contó todo lo sucedido preocupando un poco a la madre— aunque se calmó al saber que estaban bien— su relación se había afectado un poco por lo sucedido, Ley se resintió al saber que su mamá le guardaba tantos secretos y entre ellos la verdadera razón por la que se mudaron.
Aún no le decía el porqué y tampoco pensaba hacerlo aún, solo se limitó a decirle que poco a poco se enteraría de la verdad, solo si ellos querían que se entrara.
Las cosas con los mellizos no estaba...tan mal. Dereck había insistido en qué Harley no podía salir sola a ninguna parte— por eso se encargaba de espiarla desde un árbol por las noches— cosa que molestó a la castaña, con Olivia las cosas iban cada vez mejor, habían hecho una pijamada con Alei más y se llevaron de maravilla sin quitar el hecho que al día siguiente de lo ocurrido si habían ido por los helados, cosa que ayuda a ambas chicas a conocerse un poco más.
—¿Quieren que mañana pase por ustedes, chicos?— preguntó su madre al otro lado de la línea.
Thom sonrío, aunque Verónica no podía verlo—si no es mucha molestia, estaría genial.
Se escuchó una suave risa.
—No molestan, chicos.
—¡Harley, tu mamá es la mejor!— chilló Alei— por cierto señora Verónica, hay algo que su hija no le ha contado.
—Verónica está perfecto, el señora me hace sentir vieja— suspiró— ¿qué no me ha contado Ley?
la castaña y Thom negaron a lo que su amiga asintió efusivamente.
—¡Harley y Thom están casados! ¡ya no somos una familia disfuncional!
su madre chilló— ¡¿cómo que se casaron?! ¡no me invitaron a la boda!
—Mamá, Alei solo bromeaba ¿cierto?
—No.
Thom miró mal a la pelinegra— En el pueblo había una feria y cierta amiga nos obligó a ir al registro civil.
—Uh, uh— negó divertida— pero igual, se han casado, y ni me han invitado, eso cuenta como traición. Se casaron a escondidas, no iba a negarme a la boda.
rieron divertidos.
—¿Boda? ¿qué boda?— se escuchó una cuarta voz en el teléfono— ¿estás hablando con Harley?
—Sí, y ¡Harley se casó con Thom!
un chillido se escuchó— ¿¡y no nos invitó!?
—¡Eso mismo le dije!
—¡Muy mal, Harley Lorenza, y en mi propia casa! — los amigos tenían una sonrisa en el rostro, habían extrañar hablar con ella— ¡oh, por eso salieron antes del instituto! ¡porque querían casarse a escondidas!
—¡No!— se apresuraron a decir— nos casamos en una feria.
—¡igual! ¡no me invitaron!— tomó aire— ¿por lo menos grabaron el momento!
La pelinegra asintió a lo que Thom le dió un lapo— Auch ¿y eso por qué?
—Estamos en una llamada, no pueden verte.
—Oh, es cierto— río— ¡sí, tengo todo el momento grabado! ¡incluso Thom le compró un anillo!
los tres chicos posaron sus miradas en el anillo de oro que adornaba su mano, sin duda era un hermoso anillo, antes de que se casaran, Alei le dijo que no sería válido sino le compraba un anillo, así que ambos portaban uno.
—¿Le compró un anillo?— preguntaron ambas— ¡necesitamos verlo!