Capítulo 5

2649 Words
Pov Natalie Me revuelvo en la cama, sintiendo todo mi cuerpo adolorido por la noche anterior. Megan encontró la oportunidad para seducirme en la casa de mi madre y terminamos en su departamento, como siempre. Abro los ojos dispuesta a ir al baño pero me doy cuenta que hay un par de brazos sosteniéndome, tomándome por la cintura a la vez que un cuerpo caliente cubre el mío por detrás. Reacciono de nuevo cuando siento que su cuerpo se remueve y abraza más el mío, gimiendo bajito aún dormida. —Mhm ¿Estás despierta? —murmura con voz ronca contra mi cabello. —Si —susurro frotando mis ojos—. Lo siento, no pretendía quedarme —comienzo a levantarme pero siento como abraza mi cintura y se incorpora. —No tienes que disculparte, jamás te echaría de mi cama. Acuéstate y quédate tranquila —ella tira de mi cuerpo y me vuelve a abrazar, cerrando los ojos por un momento—. Lamentablemente tengo que irme a trabajar, pero puedes quedarte el tiempo que desees. —No hace falta —murmuro —Relájate, Natalie. Si quieres te quedas y sino te das una ducha y vas a casa —suspira y frota sus ojos para luego levantarse— ¿Que desayas? —Café y uhm ¿Algo para acompañar? —Deja que me bañe y preparo algo. Diablos, el beso que me dejó en la mejilla antes de levantarse fue tan inesperado como quedarme dormida en su cama, entre sus brazos. Incluso Megan la sorprendió trayéndole un desayuno a la cama, prendiendo el televisor para entablar una conversación agradable antes de despedirse e irse a la universidad. Durante los próximos días no pude verme con Megan a solas, había mucho trabajo que hacer y sinceramente los problemas que tenía con mi familia eran agotadores. Mis tíos se casarían en unos días y supuestamente yo tendría que asistir con mi flamante novia, aunque había una complicación y era que esa novia no existía, solo la había inventado porque de lo contrario mi madre se volvería loca por buscarme alguna pareja. Tomé mi teléfono y llamé a mi mejor amiga, necesitaba de su ayuda. —Hola Baby Nat ¿Cómo estás? —responde ella con alegría —Mal. Necesito de tu ayuda —digo desesperadamente. —¿Qué sucedió? —¿Recuerdas que mis tíos van a casarse? —ella hizo un sonido afirmativo con la garganta para que continuara—. Bueno, le he dicho a mi madre que tenía novia y ahora quieren que vaya con ella —¿Y porque le dijiste eso? ¿Estás loca? —Porque mi madre me ha presentado a ese tal Derek y estaba realmente insistente para que ambos salgamos. —¿Y para qué me llamas? ¿Quieres que yo sea tu novia? —Si, es solo por cuatro días, por favor —supliqué—. Ella mencionó un millón de veces anoche que quería que fuera. —Te juro que me encantaría ir contigo Nati, pero Erick me llevará a conocer a su familia este fin de semana —Mierda —susurré— ¿Y ahora que se supone que puedo hacer? —¿Porque no le dices a la tipa esa con la que tienes sexo? —¿Megan? —Si, la castaña de ojos bonitos. La del club —dice convencida— ¿No me habías dicho que volviste a verla? —Solo tengo sexo con ella ¿Que te hace pensar que querrá conocer a mi familia? —Es solo una pantalla Nat, de todas formas ustedes cogen, así que no habrá problema con unos cuantos besos fingidos. —No creo que ella acepte, eso será un problema. —Utiliza ese dinero que tienes en tus ahorros y convéncela con algo, es tu única opción o aguantar a tu madre todo el fin de semana haciendo un casting de novios exclusivo para ti. —¿Y que puedo comprarle? —Un Ferrari, no es fácil fingir que le gustas —bromea—. Además ¿Que te hizo pensar que te besaría en algún momento al proponerme ser tu novia de fin de semana? —dice riendo —Diablos, no. Ni siquiera lo había pensado —río en respuesta—. Uhm, pero hay un problema también. —¿Qué sucede? —Mi madre conoce a Lauren, su madre y la mía son amigas —suspira —Miente, Nat —dice obvia—. Dile que se hicieron amigas y de ahí se enamoraron. —Espero que me crea, mi madre no es estúpida. —Tu convence a ojitos bonitos y luego te preocupas por tu madre. —La llamaré, intentaré que ella acepte y si luego de eso no quiere hablarme, no sé que haré. —No seas tan exagerada. Además quizás pasen un buen fin de semana después de todo. —Haré lo que pueda, luego te llamo. Te amo, adiós Quizás debería tener alguna ayuda extra para que Megan aceptara, pero lo lograría y era la única opción que tenía. Cuando estaba a punto de bloquear el celular otra llamada entró, era mi madre. —Hola cariño —saludó energéticamente —Hola mamá ¿Cómo estás? —Muy bien. Te llamaba para preguntarte si pasabas por mi o nos encontrábamos en el aeropuerto —No lo sé. —¿Vienes con tu novia?—insiste—. Porque necesito urgente que me la presentes Natalie. —Si madre, voy con ella, solo espero que no la atormentes con tus preguntas. —¿Cómo es su nombre? —Ya verás, mañana nos vemos en el aeropuerto. Tendrás una sorpresa... —No vengas con cosas extrañas... —No, no es nada extraño. Quédate tranquila. —De acuerdo, adiós cariño. Terminaré de hacer las maletas. Tenía que pensar un plan para que Megan acepte este acuerdo. Sabía que había sido yo la que le propuse tener solo sexo sin meternos en la vida personal de la otra, pero ahora debía romper ese trato porque no me quedaba otra opción. Sinceramente no sabía absolutamente nada de ella, ni siquiera algo tan simple como su nombre completo. Lo único que sabía de ella era su nombre, no recordaba el apellido, pero más allá de eso  podrían hacerme cualquier otra pregunta sobre Megan y quedaría en total vergüenza. La fiesta se haría en Columbia Británica que es donde ellos vivían, al igual que el resto de mi familia. Los únicos que nos habíamos mudado a Michigan éramos mi padres y yo, hace algunos años. Ya eran cerca de la una de la mañana y realmente  no estaba segura si llamar a Megan o no, pero no me quedaba otra opción, ya que el vuelo salía al día siguiente. Tenía los minutos contados, porque obviamente Natalie Cooper dejaba todo para lo último.                                                                         Srta. Blair                                                                                   01:06-       Megan, necesito hablar contigo ¿Estás despierta? 01:10-  Estoy en la cama, pero sigo despierta. ¿Necesitas algo?                                         01:11 -  Si. Pero debo explicártelo personalmente. ¿Puedo ir a tu casa? ¿Estás sola? 01:12-  ¿A mi casa?                                                                              01:13- Es algo muy personal, sino jamás te pediría tu dirección. 01:15-  De acuerdo, te paso la dirección y te espero aquí. Me llegó otro mensaje con su nueva dirección, hasta ahora la única que conocía era la del departamento, pero esa no era una opción a esta hora de la noche, tampoco quería que ella saliera de su casa solo para hablar.  Tomé el primer abrigo que encontré junto con las llaves de mi auto para ir hasta la casa de Megan, que por suerte no estaba muy lejos de la mía. Toqué el timbre de su respectivo departamento y ella me abrió la puerta del hall desde arriba. Tomé el ascensor y subí hasta el piso número 5, tal como ella me lo había indicado y  al salir vi a Megan parada frente a mí, esperándome en bata. Fue inevitable recorrer su cuerpo con la mirada, ella no llevaba mucha ropa encima, pero ahora tenía un asunto más importante. Quizás en dos horas, cuando todo esté solucionado pensaría en hacer lo que quería en este momento. —Hola Megan —le dejé un beso en su mejilla y ella me sonrió —Puedes pasar —abrió la puerta para mi— ¿Que es lo que sucedió? —preguntó una vez que ya estábamos dentro —Es algo complicado, más bien necesito un favor... —Dime —me mira de brazos cruzados. —¿Te acuerdas de mis tíos de Canadá? ¿Los que mamá mencionó? —Si, sé quienes son. Una vez tu madre tu madre hizo una cena y ellos estaban allí. —Uhm, si. Ellos se casarán en unos días.. —SI, tu madre lo mencionó también —me mira divertida—. Me alegro por ellos, son agradables. Pero aún no entiendo que tengo que ver en todo esto —suspira— ¿Quieres un café? —Si, por favor. Ella asintió y se fue hacia la cocina, dándome una vista perfecta de su trasero. Su bata era blanca y podía notar su ropa interior roja debajo de ella. Se me hacía agua la boca. Volvió unos minutos después con dos tazas en sus manos y me invitó a sentarme en el sofá, ella se sentó a mi lado y me miró. —Te escucho —dijo tomando su café —Bueno, sabes que mi madre piensa que tengo una novia, incluso insistió mucho en que ella me acompañara a Canadá. —Si, lo recuerdo. Eso es lo que ella dijo anoche. —Ella sabe que soy lesbiana, pero le importa una mierda. En fin, le he dicho hace unos meses que tenía una novia para que no me presentará a nadie más, ya me estaba hartando de que me organice citas. —Entiendo. ¿Entonces? —Quiero que vaya a la boda con mi novia, que claramente no existe y quería preguntarte... si querías acompañarme tu —lo último lo dije casi en un susurro. —¿Quieres que sea tu novia por un fin de semana? —levanta una ceja —Si, algo así —chasqueo la lengua. — ¿No crees que es algo estúpido decirle que de repente estamos saliendo? —Pensaba en hablar con ella, explicarle algún asunto. Después de todo trabajamos en el mismo lugar y no es tan ilógico que podamos habernos conocido hace unos meses. —¿Cual se supone que debería ser mi papel allí? —Solo fingir estar juntas y nada más, será por este fin de semana porque aprovecharemos que el lunes y martes es feriado. —¿Es solo por estos días? —pregunta mirándome —Si, solo por estos días. Lo prometo. —Está bien —dice luego de un largo suspiro—. No tengo problema con pasar un fin de semana con tu familia, ellos son muy agradables. —Solo dime que quieres a cambio  —La única condición es que no podrás decirme que no a nada —levanto una ceja cuando ella sonríe de lado —¿En cosas como que? —Lo que sea, yo quiero jugar un poco contigo —sonrió maliciosamente —¿Eso es todo? —Claro, créeme que tendrás suficiente. De todos modos no quiero que seas tan cariñosa conmigo —Tampoco quiero eso, solo actuaremos que somos novias felices y eso es todo. —Mañana quiero que me lleves de compras, hay un abrigo que me encanta. —Dudo que podamos, el vuelo sale en la mañana —¿Cómo es que me avisas a esta hora?— dice levantándose del sofá— ¿Que se supone que debo llevar? —Abrigo, ropa cómoda, no vamos a fiestas. Hará mucho frío, solo lleva algo caliente. —¿A qué hora sale el vuelo? —A las 9 —Voy a armar mi maleta —dice antes de caminar hacia el pasillo. Por unos minutos pensé en su debía seguirla o no, pero al final terminé mi café rápidamente y me levanté para seguir sus pasos. Entré a su habitación, era elegante, sus muebles negros y todo perfectamente acomodado. Sacó su maleta de arriba del armario y la colocó encima de la cama. —Lencería eh —la miré divertida y ella sonrió de lado —Algo hay que hacer, me saca el estrés —me mira mordiendo su labio inferior. —¿Crees que podemos llevarnos bien? —Quizás. Nunca hemos tenido una relación más allá del sexo. —Tienes que hablarme sobre ti, si llegan a preguntar algo, estoy en quiebra. —¿Y qué quieres saber Natalie? —¿Que te gusta comer? —De todo en realidad, pero amo los postres, de hecho haré que me cocines —dice burlona —No sé cocinar. —Entonces aprende, porque también quiero unas galletas... —Intenta no ser tan cruel —le advierto. —No puedes cuestionar nada —dice acomodando su ropa —¡Bah! —¿Estará Ariana allí? —¿Mi prima?¿Conoces a mi prima? —Si hubieses asistido a las cenas de tu madre de los jueves por la noche, quizás lo sabrías. —Uhm —asiento mordiendo mi labio inferior—. Ella estará allí. —Al menos hablaré con alguien —dice doblando la ropa dentro de la maleta —Para eso estoy yo —levanto una ceja —Si, pero de todos modos ella me cae mejor que tú —muerde su labio inferior, escondiendo una sonrisa —Entonces acuéstate con ella —levanté los hombros —No, ella no es tan sexy —me mira -¿Eso es lo que piensas de mi? —me cruzo de brazos —Eres.... presentable —Eso dices ahora... — Uhm, si. Tienes razón, al menos nos entendemos en la cama —baja su mirada nuevamente hacia la ropa que tiene en sus manos—. Te daré una hoja para que estudies sobre mi. Cuando se agachó para acomodar sus perfumes dentro de la maleta, su bata se abrió lo necesario como para dejarme ver su perfectos pechos. Sin darme cuenta estaba mordiendo mi labio inferior. Las manos de Megan aparecieron en la escena, llegando al nudo de su bata, que comenzó a sacarlo lentamente, bajo mi mirada penetrante. —¿Te gusta lo que ves? —su voz ronca ya comenzaba a afectarme —Sigue. Me encanta Su bata se deslizó por sus hombros, terminando en el piso. Tenía un conjunto de encaje rojo que le quedaba de infarto, hacía lucir espectacularmente su cuerpo. Sus curvas eran alucinantes, tenía un trasero precioso , el cual era mi parte favorita y que sin dudas, sería una de las cosas que jamás me cansaría de tocar. Con sus manos jugaba con el elástico de su ropa interior y sonrió al notar cómo la miraba. Dio los últimos pasos y me tomó por la cintura, acercando nuestros cuerpos. —¿Entonces te gusta el color de mi ropa interior? —susurra en mi oído —Me encanta —muerdo mi labio —¿Color favorito? —Sin dudas —susurra. Apretó mis caderas contra su cuerpo y jadeé ante aquel toque, Megan me hacia delirar en cuestión de segundos. —Voy a aprovechar este viaje para hacerte correr tantas veces que quedarás rendida —me dice, mordiendo el lóbulo de mi oreja —Comienza ahora —murmuro sensualmente Atacó mi cuello con besos húmedos, su perfume me estaba haciendo perder el control. Maldita Megan que siempre olía tan bien. Sus manos viajaron hacia mi intimidad, acariciándome por encima de la tela. Mierda, sus caricias eran exquisitas. Apoyo mi frente en su hombro, dejándome llevar. Sin dudas este viaje iba a ser muy interesante, no veía la hora de tomar ese avión y descubrir las aventuras que tenía preparadas para mí.
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