ALEJANDRO CONTRATACA

832 Words
📖 Capítulo 12 – Alejandro contraataca Alejandro Del Valle nunca había tolerado desafíos. Su vida, construida sobre riqueza, influencia y control absoluto, se había sostenido gracias a que nadie se atrevía a cuestionarlo. Pero ahora, por primera vez en años, sentía que la situación se le escapaba de las manos. Los informes que llegaron a su oficina aquella mañana lo hicieron fruncir el ceño con furia contenida. Su asistente, con voz temblorosa, le explicó que alguien había filtrado información sobre sus abusos y manipulación, y que un periodista comenzaba a investigarlo discretamente. —¿Cómo es posible? —gruñó Alejandro, golpeando el escritorio de mármol—. Nadie puede desafiarme así. Nadie. El asistente evitó mirarlo a los ojos. Sabía que cualquier respuesta equivocada podría desatar la ira del magnate. —Señor, creemos que fue la señora Isabella y un joven que trabaja en un café. Ellos… ellos han estado recopilando pruebas. Alejandro permaneció en silencio unos segundos, dejando que la información se asentara. Su mirada fría atravesaba la oficina como un cuchillo. —Entonces es hora de actuar —dijo finalmente—. No podemos permitir que dos personas insignificantes arruinen todo lo que he construido. --- El primer objetivo fue Mateo. Alejandro sabía que él era el punto débil de todo el plan: sin él, Isabella no podría moverse con la misma eficacia. Ordenó a sus hombres más confiables que localizaran al joven y lo intimidaran, pero sin dejar evidencia directa que pudiera ser vinculada a él. Esa misma tarde, Mateo se dio cuenta de que alguien lo estaba siguiendo. Mientras caminaba por la plaza, notó un auto n***o que lo seguía a distancia, y hombres observando desde esquinas estratégicas. Su primer impulso fue correr, pero recordó las palabras de Isabella: “Cada movimiento debe ser calculado”. Respiró hondo y decidió mantener la calma, buscando un lugar seguro para observar sin ser detectado. —Esto se está poniendo peligroso —murmuró, sacando su cuaderno azul—. Pero no puedo retroceder ahora. --- Isabella, por su parte, comenzaba a notar la creciente tensión en la mansión. Alejandro, como cada vez que sospechaba de algo, se volvía más impredecible y controlante. Sus llamadas eran constantes, sus preguntas cada vez más incisivas. Pero ella había aprendido a mantener la calma. Su rebeldía interna ahora se complementaba con inteligencia estratégica. —No puedo dejar que lo descubra —susurró Isabella—. Si Alejandro sospecha, todo podría venirse abajo. Por eso, cada movimiento que hacía estaba cuidadosamente calculado: reuniones públicas solo cuando era necesario, mensajes codificados, desplazamientos discretos y confidenciales. --- El primer contraataque de Alejandro fue sutil pero efectivo. Llamó al dueño del café donde trabajaba Mateo y lo presionó para que lo despidiera definitivamente, usando amenazas financieras y judiciales. Mateo, sin embargo, estaba preparado: había anticipado esta jugada y ya había comenzado a trabajar en un nuevo empleo donde nadie podría controlarlo. —No me va a intimidar —dijo en voz baja, mientras revisaba los documentos con Isabella—. Cada intento de Alejandro es solo una prueba que debemos superar. Isabella lo miró y asintió. Su vínculo se fortalecía con cada obstáculo. Ahora más que nunca, confiaban el uno en el otro. --- Alejandro, frustrado por los fracasos iniciales, decidió tomar un camino más agresivo. Ordenó que se investigara minuciosamente la vida de Mateo y su familia, con el objetivo de encontrar cualquier punto vulnerable. Mientras más buscaban, más comprendían que el joven no era tan vulnerable como parecía: su familia estaba unida y tenía el apoyo de vecinos que, aunque temerosos, no se dejaban intimidar fácilmente. Esto enfureció aún más a Alejandro. No podía comprender que, a pesar de su poder, todavía existieran personas que no cedieran ante su presión. —Entonces habrá que subir la apuesta —gruñó—. Si no pueden doblegarlo con miedo, habrá que hacerlo con fuerza directa. --- Esa noche, Isabella y Mateo se reunieron nuevamente en la biblioteca pública. El ambiente estaba cargado de tensión, pero ambos sabían que no podían mostrar miedo. —Alejandro está contraatacando —dijo Mateo—. No solo nos observa, también está usando todo su poder para buscar puntos débiles. —Lo sé —respondió Isabella—. Pero eso no nos detendrá. Cada movimiento que hace, nosotros lo hemos previsto parcialmente. Tenemos ventaja: conocemos sus límites y sabemos cómo actúa cuando se enfurece. Mateo asintió. —Entonces seguimos adelante. Cada acción nuestra debe ser más rápida y más precisa que la de él. Por primera vez, Isabella sonrió. No era una sonrisa de alivio ni de felicidad; era la sonrisa de alguien que sabe que ha tomado el control de su destino. --- El Capítulo 12 termina con un claro mensaje de tensión y anticipación: Alejandro ha descubierto la acción de Isabella y Mateo, y comienza a contraatacar con todo su poder. La guerra apenas comienza, y cada movimiento pondrá a prueba la inteligencia, la valentía y la lealtad de los protagonistas.
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