La jornada de la mañana se le había hecho larga, las clases cada vez se volvían más complicadas y con eso también aumentaban los informes que debían hacer en grupo. Al fin el timbre del almuerzo sonó y los alumnos cual zombies comenzaron a salir hacia el comedor. —¿Tienes todo listo para irte a tu nueva casa?— le preguntó Dilan. —Que gracioso, no es mi nueva casa. Es una casa, más bien penthouse que voy a trabajar por un tiempo hasta que pague mis deudas— le dijo Orión. —Claro, si lo dices así suena bonito— se burló el pelirrojo. Llegaron al comedor y fueron por sus almuerzos, luego buscaron una mesa desocupada y se sentaron. Comenzaron a comer tranquilamente. Desde que habían terminado Kelly no se acercó nuevamente a Orión, y después de aquella humillante pelea prefirió guardar silenc

