Abro mis ojos poco a poco, acostumbrándome al exceso de luz. Me los froto con cuidado. La puta manía que tienen las ventanas de este tipo de casas antiguas de no tener persianas, solo hay cortinas. Y por estas se cuela la luz fácilmente. Me doy cuenta de que estoy frente a una pared blanca. ¿Blanca? Si la pared de mi cuarto es morada. ¿Me han secuestrado? Me muevo un poco y veo que tengo un brazo rodeándome la cintura y a alguien detrás de mí. Ah, ya. Que anoche me escape de mi habitación y acabé con Jack. No me quiero imaginar los gritos y los reproches de Lara cuando se dé cuenta. Me giro y veo que Jack sigue dormido de medio lado. Miro el reloj que hay colgado de la pared y me doy cuenta que no son ni las 10 de la mañana. Puedo quedarme un poco más tumbada admirándole. Me coloco un poco

