Capitulo 16

3147 Words
Eran los mismos ojos por los que pedía la más mínima atención en el pasado, él tenía los ojos más bellos que haya visto pero a la vez los más fríos, unos ojos por el cual perdió su dignidad, Los mismos ojos grises que en el pasado Ross quería que únicamente la miraran a ella. Pero en el pasado, ¡No ahora! —Suéltame —exigió ella poniendo un muro imaginario entre ella y él, un bloque que la hará inmune a sus encantos  —No te permito que me toques. A pesar del desafío que veía en los ojos ámbar de Ross, Dereck no la soltó, es más una mano suya bajó hacia la cintura de ella sujetándola con firmeza y apegándola a su cuerpo. — ¿La nueva modelo de Lombardi & Fuer es tan exclusiva que no puedo tocarla? —preguntó sintiendo el cuerpo de ella temblar entre sus brazos. ¡Dios! su cercanía hacia qué ella sea consciente de su loción que mezclada con su aroma masculino lo hacen irresistible para sus fosas nasales, y el calor que su tacto provoca en su cintura le quema a través de la fina tela del vestido. —Si así lo fuera no tiene por qué afectarte —pero a ella si le afecta y mientras más cerca lo tiene más difícil es mantener el bloque de hielo que está intentando poner entre ambos —Suéltame que no soporto tu tacto. Exigió con una voz que a los oídos de Dereck se oyó dura y encantadora al mismo tiempo. —Hace dos semanas no decías lo mismo —él la miró durante eternos segundos sin apartar la vista de la de ella hasta que la soltó con lentitud.... Tan lentamente, que el tormento de sentirlo cerca Ross lo sintió a cámara lenta, como una deliciosa tortura. Se enderezó cuando él la soltó y separándose de su cercanía simuló no verse afectada por aquel íntimo toque alisando su vestido. La tela era una seda finísima que al mínimo roce se arruga, y que un vestido se arrugue cuando vuelve precisamente del baño, seria mal interpretado. —Las cosas cambian —dijo simulando estar calmada, tranquila como si no le afectara su presencia —Los sentimientos cambian, comprenderás que las chicas de mi edad somos muy versátiles. Todo lo que salía de su boca eran mentiras pero era la forma de hacer de que Dereck se mantenga lejos de ella. —Demasiado  —él hizo una mueca —Para ustedes resulta fácil cambiar de página, de cama en cama, de hombre en hombre. Ross se esforzó en no dejarse llevar y terminar ofreciendo una escandalosa escena, este idiota ¿qué piensa que es ella? ¿Una cualquiera que se anda revolcando con cualquiera? No, no. Se obligó a calmarse, a no perder los estribos. Su relación con Dereck ha terminado, ha acabado, él mismo lo hizo en vivo y sin siquiera avisarle, él ni siquiera pensó en que ella sería el hazme reír de los demás después de ser dejada en público. —Creo que no estás aquí para hablar sobre mi repentino cambio, ¿cierto? —con templanza ella dijo —Dime que es lo quieres porque debo volver con.... —Con el idiota oportunista ese —él completó por ella la frase... la diferencia es que él lo dijo con un evidente desprecio. Cosa que la molestó, Christopher es uno de los hombres más decentes que ha conocido, no la tratado mal, no la insultado, no la herido, pero su ex-esposo que si le ha hecho la vida miserable ofende al único hombre que se ha comportado como un verdadero caballero con ella. —Si vas a insultar al dueño de la compañía para la cual aho..... —Detente —la interrumpió con fastidio —No quiero oír como defiendes a ese oportunista. Oportunista? Christopher le ofreció uno de los mejores contratos después de que él mismo la despidió de Walldering Company. —Entonces..... —suspiró y decidió terminar lo que claramente no llevará nada, solo a herirla más de lo que ya ha sufrido por él —Si me permites tengo que ir al sanitario. Si salió del salón fue para desprenderse del ambiente aburrido de la subasta,  yendo  al baño para retocarse el maquillaje y refrescarse. No es que le disgustara los actos benéficos, de hecho le encanta que galas de esta índole beneficien a quienes lo necesitan. Solo que objeto tras objeto, venta tras venta terminó aburriéndola. Pero si hubiera sabido que se encontraría con Dereck, mil veces preferiría quedarse en el mismo asiento y aguantar las obsoletas unidades que se subastan. —Adelante —se apartó dándole paso para que ella vaya hacía donde mencionó. Pasó de largo agradecida por haberse librado de él y entró al baño sin mirar siquiera hacia atrás, soltó con fuerza su cartera sobre el lavado como si el elegante bolso de diseñador sea el culpable de toparse con él. Cabía la posibilidad de que Dereck vendría al evento pero pensó que no intercambiarían ninguna palabra, que él no la miraría, que no repararía en ella, que la ignoraría como siempre lo ha hecho. ¿Qué ha cambiado, porque se ha acercado a ella? Le frustra que Dereck arruine su intención de mantenerse lo más alejada posible de él. ¿Qué demonios quiere jodiéndole la vida ahora que no lo está molestando ni persiguiendo? Desea que la ignore como lo ha hecho siempre para facilitar el distanciamiento que quiere imponer entre él y ella. ¡Que la ignore como siempre fue habitual para que le sea más fácil acabar con este sentimiento que la ahoga y la lastima! Retocó su maquillaje con sosiego y cuidado para no arruinar el espléndido trabajo de las maquilladoras pero en su interior no había paz en lo absoluto, su corazón latía a mil por hora, sentía que los latidos de su corazón amenazaban con explotar y salir por su pecho. — ¿No entiendes? —le gritó a su propia imagen en el espejo como intento para desacelerar su ritmo cardíaco —La salvó a ella y a ti te dejó morir en su lugar. Creyó que sería fácil poner un muro que sea difícil de atravesar, que sería fácil mirarlo con indiferencia y hablarle con una fría voz, así como él acostumbraba hacerlo con ella. Esta segura que sería menos complejo si no lo ve, pero el destino es tan injusto que hace que se interponga en su camino. Guardó el lápiz labial en su bolso, arregló los mechones de cabello que estaban sobre salidos y abrió la puerta más relajada y más calmada. Una calma que desapareció cuando vio a Dereck esperándola. —Demoraste —él habló antes que ella. Ross parecía haberse quedado congelada y muda, lo que le dio a Dereck la oportunidad de reparar en su apariencia. Efectivamente Ross se retocó el maquillaje y él bajó sus tupidas pestañas hacia la boca de ella, el rojo intenso de sus labios le pareció tentadores haciendo que repente surja el impulso  de asaltar su boca y de estrecharla entre en sus brazos. —....... —Si no respondes haré algo que quiero hacer desde que te vi con ese vestido tuyo —el contexto de las palabras parecía una advertencia junto con el tono de su voz que sonó a peligro. Un peligro que le erizó el cuerpo entero. — ¿Qué quieres? —preguntó molesta ignorando su intensa mirada, quizás su cuerpo reaccionaba pero su boca estaba todavía bajo sus dominios —Pensé que volverías a tu asiento y te abstendrías de hablarme. De esos labios, antes surgían dóciles y gentiles palabras, muy al contrario de ahora... Dereck comparó la diferencia, una diferencia que no le gusta, ella ya no es la misma de Ross que recuerda, la misma mocosa que lo perseguía como un perrito desamparado en busca de cariño. —Lo mismo pensé pero veme aquí esperándote y no preguntes porque que yo tampoco lo sé. —Deseo que me dejes en paz —fue sincera —no quiero problemas con Diane, estoy bien así como estoy y no quiero que mi paz se arruine por la loca de tu amante. —Es lo mismo que quiero también —Dereck sonrío debido a la casualidad de sus pensamientos, de desear mantenerse lejos de Diane. A Ross le extrañó que no defienda a su amante, el Dereck que recuerda interponía siempre a su amante sobre su esposa. Inconscientemente le dijo loca a Diane, después de morir por el arrebato y la imprudencia de esa rubia, loca es un término que le queda pequeño. Aún así, le dijo 'loca' a su amante y él no se enfureció ni la insultó por ofender a su amante. —No me interesa que es lo quieres —comentó ella indiferente. —Quiero que vuelvas por donde viniste y que hagas de cuenta que no te encontraste conmigo. —Regresa conmigo a la mansión —él soltó de repente con sutileza. — ¿Que? Él levantó levemente su brazo, y miró el reloj de oro que tenía en la muñeca. —Mi avión privado despega a medianoche, si retornas conmigo al país no perderás más días de clases. ¿Es este el Dereck que recuerda? El frío Dereck que conoce no dejaría siquiera que se siente en el asiento de su lujo Yet junto a él. —No sé qué ha........ —Regresa tu sólo —una grave voz la interrumpió, una voz que ella reconoció —Ross vino conmigo y es conmigo con quien regresará. Dereck volteó hacia él con fastidio, — ¿Quién eres tú para decidir por ella? —Creo que sabes quién soy —contestó Christopher con una exagerada calma. Ross percibió que Dereck comenzaba a enfurecerse, el ceño fruncido y los puños cerrados lo demostraban, así como el aire empezaba a intensificarse por las dos imponentes presencias que se retaban con la mirada. No comprendía cuál es el enfado de Dereck, ¿es alguna competencia de poder, de orgullo? ¿O de rivalidad empresarial? Esas eran las explicaciones que Ross suponía justificando el raro comportamiento de su ex prometido. —Dereck..... —habló Ross como medida de intervención para disminuir la tensión que se iba a volviendo pesada entre ellos dos  —Regresaré con mi jefe, con el vine a Francia así que es natural que retorne con él. Al cabo de decir aquello Christopher esbozó una sonrisa arrogante como confirmando o alardeando de su triunfo. Dereck lo fulminó con la mirada, le fastidiaba la superioridad que creer tener. No es nadie para decidir que ella retornará con él, tampoco tiene la obligación de regresar con Ross, sencillamente puede mandarla en un avión comercial u otro privado, no viajar con ella. —Creo que debemos volver al salón —sugirió mirando a su jefe con una súplica y silenciosa mirada  —Tus socios deben estar preguntándose donde estas. Ross no quería seguir con esta incómoda situación, estaba tranquila sin la presencia de Dereck y Christopher percibió su incomodidad comprendiendo el significado de sus palabras. —Tienes razón —asintió y le tendió el brazo para acompañarla de regreso a la gala. Gesto que Ross rechazaría pero un flashback de la amargura que sentía cuando Dereck la dejaba a un lado para estar con Diane la hizo aceptar el brazo de Christopher que se sentía ser tan protector y...... cálido. Estático como una piedra Dereck se quedó observando como ellos se alejaban del campo de su visión hasta desaparecer entre la multitud del salón. Se fueron juntos como si fueran una pareja, lo que le dificultó contener su furia. Le enfurece que ese bastardo se atreva en pensar y referirse a Ross como si fuera de él. Quizás antes le molestaba la persistencia y el apego empalagoso de Ross hasta irritarlo como para llegar a cancelar el compromiso y alejarla de él. Sin embargo, ahora que lo consiguió ya no está seguro de si es eso lo que realmente quiere. Extrañamente desde esa noche en el Bar de los Di Mauro piensa constantemente en ella, y no de la forma en que debería pensar un hombre que se supone esta hastiado de su insoportable prometida. —Sólo eres el dueño de la compañía para que la trabaja —él masculló con una entrañable irá que le dificultaba la respiración. Esta furioso pero también está contrariado por el rechazo de Ross. Ella solía insistirle que la lleve en su coche o que la lleve de viaje en su Yet privado, y ahora que la está invitando a regresar con él declina su ofrecimiento. ¡Debería estar encantada de que le invite! No volvió al salón, desde que Ross llegó al evento con Lombardi lo irritó, y no soportaría verlos juntos nuevamente. Salió del elegante lugar, divisó a su coche estacionado frente al edificio, se encaminó hasta allí y se subió al vehículo tan molesto que el motor rugió poderoso e incluso más furioso que él mismo cuando arrancó. —Me encargaré de romper ese maldito contrato que lo une a él  —los nudillos de sus manos se volvieron blancos al apretar con fuerza el manubrio mientras conducía su McLaren a alta velocidad. (....) La velada terminó y Ross tuvo que esperar un poco más hasta que Christopher se desocupe y se despida de sus socios. Una espera que no resultó molesta tampoco incómoda ya que Dereck no volvió al salón y eso de alguna forma la tranquilizó. Cuando iban en el coche de regreso a la villa ninguno de los dos habló, el ambiente era denso mientras Christopher la miraba con seriedad, Hoy no fue su idea, Dereck hizo de la noche y de ella misma un manojo de nervios, y al parecer Christopher también. Suspiró aliviada cuando el coche se detuvo en la entrada principal de la villa, y bajó del automóvil deshaciéndose de la mirada penetrante de su jefe. Alivio que se vio frenado cuando la voz de él la hizo detenerse cuando estaba a punto de subir el primer escalón de la escalera con dirección a su dormitorio. —No soy de los que andan con rodeos —él prorrumpió su obvia intención de huida  — ¿Todavía sientes algo por tu ex prometido? Ross se dio la vuelta y estupefacta lo observó.... Este hombre es un entrometido ¿cómo diablos se atreve a hacerle una pregunta personal? —Eso es al.... —Lo amas —él afirmó por Ross. Ella le dejó en claro que no mezclarían los asuntos privados con los del trabajo, y comenzaba a irritarla lo entrometido que puede a llegar a ser. — ¿Quién te da derecho para afirmar asuntos que no son de tu competencia? —Desde que te conocí mantienes un aire distante y un rostro inexpresivo  —Christopher ladeó su cabeza con arrogancia  —Pero todo eso es sólo una máscara. Cualquiera que lo conozca con antigüedad afirmaría lo mismo pero, a Christopher le mostró su nueva faceta desde la primera vez que lo conoció ¿Cómo es posible que pueda leer a través de sus disimuladas facciones? —No sé de qué hablas  —negó haciéndose la tonta. —Una máscara que se te cayó en el momento que tu ex prometido te sujetó de la cintura —él aclaró con disgusto. —Tu acas.... —Sí, los vi y los escuché desde el principio —él volvió a interrumpirla —No es necesario que lo niegues todos saben que amas ciegamente a Dereck. Estaba oculto observándolos, y sólo decidió intervenir cuando Dereck le preguntó si quería regresar con él. Fue entonces que hizo notar su presencia en el momento que Ross iba a contestar y no pudo evitar responder por ella porque no quería que acepte regresar a su país con Dereck. Christopher quiere que regrese con él, no con Dereck, o si es mejor que no vuelva a ese país, que no vuelva a esa Mansión y se quede en la misma casa que la de su ex prometido. Sin embargo admite que es imposible, los Walldering tienen el poder de custodia de Ross. Si es que quisiera algo serio con ella tiene que esperar hasta que Ross pueda ser responsable de sí misma pero, no quiere matrimonio ni estar atado a una sola mujer durante toda su vida, tampoco que ella lo esté con él. Ross es demasiado joven, tiene un futuro brillante por delante y Christopher no quiere arruinar los planes que seguramente Ross debe querer hacer realidad. —Supongo es algo que debo sobrellevar —musitó ella. Ross se sentía como un libro abierto por el hecho de que todos se den cuenta de lo que siente por Dereck. —Depende de ti hacer que los demás sigan pensando que aún lo amas. Confusa Ross frunció el ceño, — ¿Qué es lo que quieres decir? Se acercó hasta hacer que sean sólo centímetros de distancia los que lo separen de ella, la tomó de la quijada y levantó su rostro para mirarla profundamente, una intensidad que Ross percibió, que la desestabilizó y que se esforzó en controlar. —Es tu decisión demostrar al mundo entero que ya no lo amas. —Pensé que eso es lo que estaba haciendo. No ocultará lo atraído que está por ella, no cuando el ex prometido parece ser un obstáculo, decidió Christopher. —Demuestra que Dereck Walldering ya no te interesa y sé mi novia. Ross agrandó los ojos de golpe y parpadeó varias veces incrédula por lo que acaba de oír. — ¿Me estás proponiendo una noviazgo falso? Christopher iba a decir 'mi amante', eso de noviazgos ya no es para él, no es ningún adolescente  y tampoco quiere estar atado a una mujer, no obstante, Ross es muy joven y no quiere asustarla antes de tiempo. Irá con calma con ella, asustar a su presa antes de devorarla no es inteligente, sino su pequeña presa se escapará de sus garras y se quedará con las ganas de comerla. —Los noviazgos y matrimonios falsos son estupideces  —sin soltar el rostro de Ross de sus manos él añadió —Me interesas Ross, acepta ser mi novia y demuestra a la sociedad que ya no lloras por un bastardo infiel que te lastimó. Su voz tan grave, tan baja sonó.... tan sensual a los oídos de ella que la instó a fijar la vista en los gruesos y seductores labios de él. — ¿Un noviazgo cuando no ha pasado ni dos semanas que me terminaron? —murmuró insegura sintiendo el aliento de Christopher sobre su boca. —Déjame convencerte  —y la besó.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD