Cuando llegó a la Mansión era bastante de noche a pesar de que Nicolás la trajo hasta las rejas de la mansión, los guardias de seguridad no lo dejaron entrar hasta el interior y garaje de la mansión.
Restricción que le pareció extraña a Ross.
Y fue solamente que respiró tranquila cuando se halló en su habitación, en su zona de comfort, no quería toparse a nadie de la familia mucho menos a Dereck.
Más bien los Walldering no estaban en la sala, en el comedor o peor aún esperándola en el recibidor o en las afuera de la mansión, al parecer no había nadie en la mansión, había un silencio de paz aliviador, excepto por los ruidos del lava platos que provenía de la cocina,
Estaba por ir a tomar un baño cuando recordó que el celular se le quedó sin batería, agarró el cargador que estaba sobre su escritorio y lo conectó, no pasaron ni dos segundos cuando la pantalla alumbró con llamadas y mensajes perdidos,
De Dereck llamadas perdidas, de Christopher y de Mareen eran los mensajes.
Sonrió al recordar que Dereck detesta enviar mensajes, aborrece llamar, eso es un trabajo que deja para sus asistentes.
También recordó con nostalgia junto con un sentimiento agridulce impregnado muy en el fondo de su destrozado corazón que en su vida pasada jamás recibió un mensaje mucho menos una llamada de parte de él ¿ahora sí?
— ¡Maldición Dereck! —exclamó herida y preguntándose a sí misma, en realidad a la pared — ¿Por qué no dejas que te olvide? ¿Por qué me atormentas?
Atormenta su vida, verlo la lastima, escucharlo hiere su marchito corazón, todo en Dereck la hace recordar lo que sufrió en el pasado y eso es algo que no quiere volver a repetir, en especial sentir.
Si tan solo pudiera irse de la mansión para no verlo y recordar los hechos del pasado todo sería más simple, sería más fácil olvidarlo.
¿Por qué no renació con amnesia? Así su corazón dolería menos.
En la heladería no tuvo tiempo para pensar en lo que pasó esta tarde en la escuela, Elena con su novio, y ella con Nicolás pasaron una tarde increíble, para Ross fue magnífico comprobar que los amigos pueden hacerle sentir bien, de hacerle olvidar de lo que la lastima y deprime.
Pero ahora que está en su alcoba, su mente comienza a comparar el pasado y el presente.
¿Qué sucede? justo cuando decide olvidarlo el.... ¿se muestra interesado?
Incluso fue a recogerla a la escuela ¿Cuántas veces Mareen o Mayer le pidieron que la recoja en el pasado? y el jamás obedeció ¿ahora lo hace por voluntad propia?
Dejó de cuestionarse, de amargarse a sí misma cuando sintió sus lágrimas deslizarse por las mejillas.
Alcanzó un pañuelo de su velador y la amargura se le pasó cuando leyó el siguiente mensaje de Christopher,
Tienes prohibido salir con otros hombres, las relaciones amorosas están fuera, eso estipula en la cláusula séptima de nuestro contrato, recuérdalo.
Luego leyó el siguiente mensaje,
Si voy a buscarte es porque te quiero conmigo, independientemente del tipo de asunto que sea. La escena de hoy en la escuela la dejé pasar pero no repetir.
Definitivamente toda la tristeza que acababa de embargarla desapareció,
Molesta se instó a respirar profundo y pasó a leer el último mensaje que tenía, de Mareen;
Cariño, tenemos una cena en la mansión de los Rostchield si llegas temprano y quieres alcanzarnos te esperaremos aquí.
Escribió de inmediato, su ex suegra es la única que merece una contestación de su parte,
Ya estoy en casa, y cansada como para aguantar una cena tediosa fuera de casa, los espero en la mansión.
Dejó el celular cargando cuando verificó que fue entregado y leído, después se fue a bañar tenía pensado bajar a cenar, Anna o las sirvientas de la cocina debieron preparar una exquisita cena, pero el cansancio pudo más con ella haciendo que prefiera la cama.
(....)
El sonido abrupto de las puertas abrirse a tempranas horas de la mañana junto con dos guardias de seguridad persiguiéndola lo interrumpieron,
— ¿Son ciertos los rumores? —preguntó al entrar y lanzando con arrogancia su elegante bolso sobre el escritorio haciendo que Dereck frunce el ceño.
Soltó con fastidio las propuestas y proformas que se encontraba leyendo hasta hace un momento.
Es de mañana y en vez de estar tomando su café matutino mientras trabaja tiene la desagradable suerte de ver a Diane entrar como una loca con dos guardias persiguiéndola.
—No sé a qué te refieres —con frialdad él dijo.
Los guardias que no pudieron detener a Diane, se mantuvieron al margen quedándose en la puerta de la oficina como estatuas y expectantes por si la situación se torna incómoda.
— ¡La volverás a contratar! —exclamó Diane molesta —La harás modelo exclusiva de tu compañía y no entiendo cómo, ¡Ella es exclusiva de Lombardi & Fuer!
Diane no se conformó, buscó a Clark el director de Marketing y publicidad sobre la renovación del contrato de Ross y confirmó los rumores, cosa que no creyó hasta que vio con sus propios el contrato sobre el escritorio del director, colérica destrozó el contrato y después de hacerlo sonrió con ironía como si con eso pudiera evitar que esa arrastrada vuelva a la compañía de su novio.
Aunque quizás no pueda evitarlo, hay otra cuestión que si puede hacerlo. Diane misma es modelo exclusiva de la compañía de Dereck, conoce, entiende las prohibiciones, las limitaciones a las que una modelo está dispuesta a renunciar para ser de exclusividad de una sola y gran compañía.
Ross Anderlang no puede firmar ningún contrato con otra compañía que no sea la de Christopher.
— ¿Qué pretendes con ella? —quiso saber con exactitud.
—No tengo porque darte explicaciones —se levantó y se acercó imponente a la ventana de su oficina ignorándola y concentrándose en la vista que la ciudad le ofrece él dijo —Si la quiero tener en mi compañía en mi Mansión o en mi cama, no es algo que a ti te concierne.
Diane apretó los dientes consumida de la rabia, esa maldita mocosa ha hecho que Dereck vuelva a tener simpatía hacia ella, cuando ella misma se ha encargado de que la menosprecie, de que la aborrezca ¿Qué ha sucedido como para que él la prefiera?
— ¡Por supuesto que me concierne! —Diane gritó y rodeó el escritorio acercándose a él — ¡Soy tu novia!
Lo tomó de la corbata y lo acercó a ella obligándolo a mirarla, parecía que para él una simple vista a través de la ventana era más importante de apreciar que dirigirle la mirada.
Dereck sonrió sombríamente y ella percibió una vil y cruel sonrisa que la heló, con brusquedad la apartó haciendo a Diane perder el equilibro y retroceder para apoyarse del escritorio.
—Sólo eres una más del tipo de mujeres que abundan expectantes a escalar de estatus social —dijo con desprecio —Jamás tomaría como novia a una mujer como tú.
—No es cierto —se rehusó a creer que su cambio fuera radical. —Soy modelo exclusiva de tu compañía no firmaré el contrato que me hiciste llegar de Melbourne.
No es extraño para nadie que Dereck sea frío pero nunca tan cruel como para deshacerse de ella tan rápido sin piedad.
Diane bajó la vista hacia el basurero que está al lado del escritorio. Dereck se está deshaciendo de ella como si valiera menos que esos papeles arrugados que sobre aquel recipiente lucen inservibles, era así como se sentía y la hería.
Los labios le temblaron con una mezcla de rabia y dolor, le hería que para él no valga nada, menos o igual que esa papelera.
—Depende de ti aceptar o no el contrato —él aclaró con rudeza —No representas ningunas de mis empresas.
— ¡No puedes hacerme esto! —ella chilló lanzando todos los archivos, las plumas y elementos del escritorio al piso.
Acción que hizo a los guardias seguridad que se encontraban en la puerta sobre exaltarse, a los ojos de ellos Diane parecía una mujer loca, se acercaron a ella y esperaron una señal o cualquier señal del CEO.
—Lárgate, tu presencia me irrita —él dijo y advirtió con una sombría voz —No hagas que ordene a los de seguridad que te saquen a rastras de mi oficina y del edificio.
Advertencia que Diane desesperada y fuera de sí hizo no escuchó, se abalanzó hacia Dereck al parecer con la intención de abrazarlo o besarlo pero los guardias la agarraron de los brazos impidiendo que lo toque.
Para los guardias la bella modelo de la compañía parecía una desquiciada mujer en este instante.
—Llévensela —ordenó y mirándola con disgusto agregó —Esta loca mujer tiene prohibido acercarse a mis edificios ahora que mi prometida regresará a la compañía.
— ¿Prometi....? —exclamación de Diane que se vio interrumpía por la fuerza abrupta pero medida de los guardias que la sacaron impacientes de la oficina de Dereck.
—Suéltenme malditos gorilas —exigió rabiosa y confundida por las últimas palabras de él.
¡Él dijo prometida! y Diane no comprendió, se supone que Dereck y Ross han roto su compromiso.
Los guardias no la escuchaban, ellos solo recibían órdenes del CEO, la arrastraron a pesar de que Diane se retorcía pero la fuerza de los dos hombres era una fortaleza comparada con la fuerza de ella.
Escena que repugnó a Dereck, ver a una mujer caer tan bajo lo asqueó, o quizás nunca salió del suburbio de donde en realidad proviene, escena que lo hizo lamentarse de a ver mantenido una relación con una mujer como ella.
—No me toquen bastardos —gritó furiosa mientras era arrastrada por los pasillos y las oficinas de toda la empresa. — Suéltenme ¡No me toquen!
Chillaba sin importar el escándalo que propiciaba a los trabajadores de la compañía que curiosos por el extravagante ruido pausaron lo que estaban haciendo por observar la escandalosa escena de Diane.
— ¿Qué es lo que pasa? —preguntó Carol, la supervisora que trabaja en el departamento de comercio.
—He escuchado que ha sido despedida por que la ex prometida del CEO volverá a la compañía —explicó Marian, asistente del jefe de ventas.
— ¿Desbancará el lugar de Diane Sigmund? —inquirió sorprendida.
Todos los empleados de la compañía están al tanto del trato y desprecio que Dereck Walldering tiene con su ex prometida y del favoritismo por Diane.
Marian asintió y añadió,
—Al parecer eso es lo que el encargado de contrataciones afirma.
—Sentiría lastima pero como es la zorra de Diane no me causa nada —confesó Carol con resentimiento.
La supervisora aún recuerda la primera vez que conoció a la modelo,
La primera vez que Diane Sigmund llegó a la compañía del brazo del CEO con una postura arrogante, una mirada indiferente hacia los trabajadores como si no estuvieran a su altura.
La segunda vez que se la topó en el pasillo cuando iba hacia el baño, tenía que entregar la proforma de los accesorios de la siguiente temporada al área de finanzas del edifico de al lado pero antes se desvió de su trayectoria porque quería ir al sanitario.
Apresurada no se percató que Diane venía en su misma línea pero en dirección contraria, el resultado fue una colisión con Carol en el suelo y los documentos que sostenía en las manos desparramados en el suelo.
—Una simple empleada tiene que prestar atención cuando camina —con una desagradable voz Diane la reprendió, a su vez que pisaba con sus finísimos y altos tacones las hojas blancas del suelo.
Esa fue la segunda vez que se encontró con Diane Sigmund y la primera que vez que la despreció no obstante hubieron muchas veces más que Carol recibió los malos tratos de la modelo y no solamente la supervisora fue víctima de su abuso de poder, otras trabajadoras más lo padecieron.
Carol no podía quejarse, de hecho nadie podía hacerlo o reclamar porque Diane Sigmund es la amante del CEO y su modelo exclusiva.
¿O debería decir era? La mismísima Diane está saliendo del edificio de la peor forma que una mujer famosa de su reconocimiento pueda salir.
Expulsada a rastras por los guardias de seguridad de la compañía como una amante de la cual un hombre como el CEO puede deshacerse cuando el interés se acaba.
¿Amante? Oh no. Se corrigió la supervisora con una sonrisa de justicia dibujada en el rostro, al parecer ahora la despampanante modelo es la ex amante.
—Es una perra arrogante. —la insultó Marian con un tono de voz que no ocultaba el brillo de la envidia y el rencor.
Marian igualmente fue una de las mujeres que recibió mal trato por parte de Diane.
—Al final nos libramos de ella —suspiró contenta Carol. —Y si es cierto que la pobre de Ross volverá espero que esta vez el CEO la trate bien —casi al mismo tiempo vinieron a su mente los momentos en que Dereck despreciaba a Ross haciendo que el rostro de la supervisora se torne compasivo —Sin embargo también espero que Ross no se olvide de todos las humillaciones que su ex prometido le ha hecho.
Carol como trabajadora de la compañía contempló y fue testigo de la forma en que Dereck y Diane trataban a Ross.
Era Carol la que consolaba a Ross cuando soltaba mares de lágrimas en el baño de la última planta del edifico, lugar desolado, deshabitado para que una jovencita rechazada pueda llorar y no ser escuchada.
Casi siempre, después de ver al CEO y a su amante abrazados, besándose o cuando Dereck ofendía a Ross defendiendo a Diane hasta el punto de despreciar y herir los sentimientos de su prometida, Ross corría al baño a llorar y ahí estaba Carol para minimizar el sufrimiento de la jovencita que lloraba desconsolada.
—Me muero por contarle a Ross la expulsión ilustre de Diane Sigmund —con una sonrisa de oreja a oreja Carol expresó.
(...)
Diego percibió el mal humor de su jefe, la oscura oficina se asemejaba al estado de ánimo de Christopher.
Y está completamente seguro que el documento que trajo la secretaria del presidente ejecutivo de Walldering Company lo empeorará.
— ¿Qué quieres? —preguntó cortante Christopher.
Su cabeza estaba en otro lado, perdido en sus pensamientos impidiéndole notar que su asistente traía en las manos documentos.
En sí, Diego se dio cuenta que el humor n***o de su jefe esta así desde la tarde de ayer. ¿Qué hará sucedido para que esté molesto?
—Es para usted —el asistente contestó con precaución dejando los documentos sobre el majestuoso escritorio de madera roble.
Christopher bajó la vista hacia la carpeta y detalló el sello de la compañía de la cual es socio y al parecer si la intuición no le falla, rival.
—Es un imbécil —gruñó lanzando con fuerza los documentos al suelo después de leerlos.
Se preguntó el asistente.
— ¿Qué sucede Señor? —inquirió Diego con una mezcla de curiosidad y temor.
—.....
El asistente no comprendía y la curiosidad lo carcomía al no saber lo que contenían aquellos documentos.
Christopher leyó sin parpadear con una profunda concertación cada párrafo del documento que Dereck Walldering le hizo llegar.
Lo que Dereck le envió fue directo y preciso, que no interfiera en la adquisición de la antigua modelo que Walldering Company obtendrá porque caso contrario impugnará el contrato de exclusividad de Ross Anderlang con Lombardi & Fuer bajo la invalidez de que Ross es todavía menor de edad y necesita la firma legal del tutor a cargo de ella, en otras palabras de Donald.
El documento explicó que aunque Mareen Walldering es manager de Ross y tiene el poder de firmar y decidir en representación de Ross cuando Donald no se encuentre cerca, de todas formas se necesita la autorización escrita del tutor legal de Ross.
Incluso el documento aclaraba que si Christopher llega a los juzgados apelando que a Ross solo le falta un año para la mayoría de edad y que ya tiene la capacidad de tomar decisiones junto con la aprobación de su manager es muy probable que el fallo no sea a su favor, advirtiendo además que Walldering Company peleará legalmente sin limitarse.
Y aquí va lo más importante que hizo al presidente de Lombardi & Fuer arrugar las hojas del documento mientras leía, decía que cuando Ross firmó el contrato con Lombardi & Fuer ella era todavía modelo de Walldering Company. La carpeta también contenía una copia del contrato de Ross con la empresa de su ex prometido en donde detallaba la fecha de contratación y su finalización.
Leyó la copia esa y la tiró al suelo cuando la terminó de leerla, efectivamente así era, no se vencía el año de contratación de Ross y la compañía de Dereck cuando ella firmó el contrato con la compañía de Christopher.
A estas alturas el contrato de Ross con la empresa de su ex prometido está terminado pero cuando firmó con Christopher, su contrato con Dereck todavía no estaba vencido lo que hace que el contrato que firmó recientemente con Lombardi & Fuer sea nulo.
¿Cómo iba a adivinar que las ansias apresuradas de Dereck de despedir a su prometida hicieron que la "despidiera" una semana antes de la terminación prevista arruinando de esta forma el contrato con Christopher?
No solo se fijó en las fechas de contratación sino que leyó por completo el contrato de Ross con Walldering Company. Ella no era modelo exclusiva de la compañía con las mismas ventajas que una modelo exclusiva y de renombre adquiere, era una simple modelo imagen de productos de menor categoría de la compañía de su ex prometido. Empero, la cláusula penúltima del contrato decía que no podía representar a ninguna otra compañía sin la autorización del presidente ejecutivo de la compañía, de Dereck Walldering.
— ¿Si la detesta porque incluir una cláusula de exclusividad privada? —musitó Christopher.
Está contrariado.... Es un indicio claro y demostrativo de posesión.
— ¿Señor? —Diego no escuchó, la voz baja de Christopher le impidió oír lo que acaba de decir.
Levantó la vista hacia Diego y ordenó señalando las hojas que acaba de leer,
—Verifícalo y vuelve cuando lo hayas hecho.
Diego asintió con obediencia, recogió los papeles arrugados del escritorio y los que estaban esparcidos en el suelo, retirándose de la oficina cuando los recogió todos.
Christopher se quedó en la penumbra y con el ambiente agrio de su oficina, la sensación de pérdida era la misma que la de un comandante de una legión cuando pierde una batalla.
—Lo subestimé —admitió para su pesar.
Sin embargo puede ser que haya perdido la batalla pero no la guerra.
De hecho la sensación no es tan perdedora, perdió en el ámbito legal pero en el ámbito personal no, o al menos eso es lo que entendió al leer la última hoja de la carpeta, una nota que el mismo Dereck le envió al final,
Haré de Ross imagen exclusiva de mi compañía de nuevo, ella está de acuerdo, acepto ser mi modelo a cambio de seguir representando a tu empresa.
No creas que acepto la idea, de hecho me molesta que trabaje para tu compañía si es que estuviera a mi absoluta disposición y en mis manos anularía el contrato que mantiene contigo, aunque fíjate que lo está, está en mis manos, está en mí poder deshacer tu contrato con ella cuando yo así lo disponga.
Desagraciadamente compartiré los créditos contigo en el ámbito empresarial puesto que tendremos la misma modelo en nuestras compañías, no obstante, no estoy dispuesto a compartir a mi prometida.
CEO of Walldering Company.
¿Acaso fue la declaración de una guerra?
Dereck lo ha provocado y definitivamente es una guerra que no va a perder, tiene una carta a su favor Ross aun a quiere seguir siendo su modelo exclusiva.
Hizo a un lado la sensación perdedora que lo embargó, esa sensación deplorable es válida cuando la mujer que te interesa no te corresponde. Y Christopher está seguro que no le es indiferente a Ross, no después de haberla tenido entre sus brazos.
Se recostó sobre el macizo asiento de cuero, e inclinó la cabeza hacia atrás, recordando la noche pasada, la noche en que la besó y se aferró a él, la noche que besó los dulces labios de Ross bajo las escaleras de su villa en Francia.
Recuerdo que se vio interferido por la típica resonancia vibratoria del celular sobre un escritorio, sonido que hizo sus verdes ojos bajar para reparar en la pantalla alumbrada de su teléfono.
Era un mensaje de Camile Volsert,
Mon Amour estoy cerca de ti por trabajo, tengo ganas de verte y por qué no, de sentirte como la noche pasada.....