Tomó el celular y tecleó,
...Estoy ocupado....
Fue una respuesta precisa y seca, no está de humor para un encuentro s****l con Camille, admite que con ella sacia las ganas de follar pero ahora lo único que tiene en la cabeza es como conseguir a la pelirroja y tenerla para él.
A pesar de controlarse, se levantó enojado y golpeó con fuerza el escritorio de sándalo con los puños lo que causó un enérgico estruendo escuchado por el asistente y las secretarias que estaban afuera, un ruido que los asustó aun así no se atrevieron a entrar y aumentar el enfado de Christopher.
Está más que claro que Dereck sigue viendo a Ross como su prometida, la dejó, canceló el compromiso de ambos a nivel nacional e intencional frente a las cámaras dejándola libre y semanas después intervine anulando el contrato de su compañía con ella.
Volvió a sentarse permaneciendo con un pésimo humor lo que quedó del restó día, Diego entraba y salía de la oficina con cautela trayendo los documentos que necesitaba que Christopher firme mientras los asesores legales de la compañía se encargaban de verificar lo que el CEO de Walldering Company les hizo llegar.
Efectivamente así fue, el área legal brindó un resultado convincente en menos de cinco horas a Diego quien se vio en la obligación de informar y a la vez confirmar a Christopher que el contrato de Ross con Lombardi & Fuer es nulo.
—Redacta un nuevo contrato para Ross Anderlang —él ordenó cuando su mente se aclaró y Diego asintió.
Después de pensarlo con la cabeza fría y en orden llegó a la conclusión de que no necesita de un papel con escrituras y firmas legales para obtener a Ross, tiene otras armas para conseguirla, armas más subjetivas y atrapantes.
Entre ellas, un arma que a hombres como él les son fácil de utilizar, la seducción.
Alcanzó su celular y le escribió a la bruja pelirroja que ha puesto su mundo de cabeza,
....Ross necesito que vengas a mi compañía para que firmes el nuevo contrato, el anterior ha quedado anulado....
(...)
Después de clases, fue llamada por la compañía de los Walldering. De hecho, fue Clark el que personalmente la llamó para renovar el contrato.
Ross sonrío con ironía cuando el chófer abrió la puerta del coche y bajó en la puerta de ingreso del alto edificio de la compañía que más parecía ser una majestuosa torre en forma de espiral.
Una sonrisa perdedora a la vez ganadora fue la que se dibujó en el rostro de ella, Clark fue el mismo director que la despidió, se le olvidó que la vida da vueltas quien diría que aceptó volver a ser modelo de Dereck, algunos le dirán estúpida, otros inteligente al obtener más reconocimiento pero ¿Qué más puede hacer cuando está obligada a vivir con los Walldering hasta que se case y tenga el poder de heredar su fortuna?
Llegó a la enorme puerta corrediza de vidrio, ignoró a los guardias y pasó de largo hacia el interior, se propuso no sonreír como una chica boba, ingenia tampoco demostrar debilidad como en el pasado, aún recuerda como la mitad de los trabajadores hablaban a sus espaldas, como se burlaban del trato de Dereck hacia ella, la otra mitad la miraban con lástima excepto algunos que con palabras cálidas y amables intentaban reconfortarla.
Lo que le llamó la atención fue que atrajo la mirada de todos los trabajadores cuando pasó por el pasillo que dividía el primer piso administrativo, algo debió haber pasado y si la intuición no le falla, está segura que tiene que ver con Diane.
Entró al ascensor y sonrío de nuevo pero esta vez su sonrisa tenía un sabor a victoria, admite que se regocija en la caída de Diane, cuando Clark la llamó para que vaya a su oficina a renovar el contrato, Ross le hizo saber que no va a pisar la compañía si la rubia aún está contratada.
—Esa mujer ya no es modelo exclusiva de la compañía, el CEO la votó de la peor forma en que una reconocida modelo pueda salir de la compañía que representa —Clark le dijo con un tono amargo y despreciable —Ahora usted ya no tiene que aguantar la incómoda presencia de la amante de su prometido.
Incluso los hombres que besaban los pies de Diane al ser la favorecida por Dereck cambian de equipo cuando perciben que el favoritismo parece haber cambiado también.
No sabe que en que ha quedado la relación de Dereck y Diane, sólo le exigió que despida a su amante, no le interesa en lo más mínimo si continúan o terminan.
Lo único que quiere es no toparse con la mujer que la llevó a la muerte, esa atractiva cara pero de origen vulgar es tan desagradable que no quiere tener la desdicha de verla.
Salió del ascensor y se encontró con Carol que le brillaron los ojos al verla.
— ¡Ross que sorpresa! —exclamó con alegría tanto que casi lanza al aire la pila de papeles que con esfuerzo sostenía.
— ¿Necesitas ayuda? —preguntó con la vista en las carpetas que parecían desequilibrar a la menuda mujer.
Hace un momento se dijo para sí que la amabilidad no formará parte de una de sus virtudes, con Carol hará la excepción, ella fue una buena mujer que en el pasado la comprendió sin poner un interés de por medio.
—No, gracias —rechazó la ayuda —Aborrecería ser la culpable de que unas de tus uñas se quiebren y que la encargada de tu arreglo personal me llame la atención porque es cierto que fuiste contratada ¿cierto?
Ross asintió y retomó su camino, obligando a Carol a seguirla olvidándose de entregar las carpetas con la rendición de facturas de las nuevas adquisiciones al departamento de ventas.
— ¡Que excitante lo que presencié el día de hoy! —resopló la supervisora y Ross entre cerró los ojos —En la mañana vi la expulsión de Diane de la forma más vergonzosa que te pudieras imaginar y en la tarde tengo el agrado de verte entrar como toda una luchadora sin importar lo que demás piensen de ti.
— ¿Luzco como una guerrera? —se rió de sí misma.... —No creo tener la apariencia de una mujer musculosa con facciones duras o intimidantes.
—Eres delicada, ingenua y demasiado buena, tanto que la víbora de Diane se aprovecha de ti... Tan buena que dejas que el CEO te pisoteé en frente de su amante —afirmó y la miró con una mirada compasiva
—Lo sé —expresó con amargura, Carol tiene razón ha descrito exactamente como fue en el pasado.
Admite que lo era, tan estúpidamente ingenua que perseguía a un hombre que no le daba ni la hora, a un hombre que le restregaba en la cara su idílico romance con su amante.
— ¿Sabes? creo que tu prometido se ha aburrido de Diane porque la expulsó sin piedad con guardias arrastrándola como la víbora que es —Carol curvó una sonrisa satisfecha en su rostro, ver a esa mujer siendo arrastrada hacia la calle por los guardias de la compañía es algo que nunca olvidará, claro que no lo olvidará si todos gravaron con sus celulares a la famosísima Diane Sigmund siendo expulsada de la torre.
— ¿Así? ¿Fue tan digno de presenciar? Lamento haberme perdido una escena como esa —con un rostro inexpresable ella dijo.
Cuando llegaron a la oficina del director Clark, la secretaria que ya estaba al tanto de que Ross vendría a firmar dejó de escribir el reporte que tiene que presentar a su jefe antes de que la jornada laboral termine para observar con una mirada examinadora a la ex prometida del CEO.
—Si si.... —asintió emocionada —No te imaginas lo emocionante que fue, nadie deja de comentarlo ni dejará de hacerlo porque está expuesto en los titulares de la prensa el momento que grita mientras que los guardias la siguen tirando —dejó los documentos sobre el escritorio de la secretaria, sacó el celular de su pantalón de vestir y le mostró a Ross el video de Diane que circula en el internet.
—......
Miró el video, la lástima... la compasión que un ser humano sentiría al ver una escena humillante Ross no la sintió tampoco se rió ya que no quiere parecer una una mujer desalmada frente a Carol y la secretaria del director.
—Señorita Ross el director la espera —habló la secretaria cuando el video que Carol le mostró a Ross terminó de reproducirse.
—Gracias Kendra —dijo Ross girándo su rostro hacia ella.
— ¿Sabe mi nombre? —con la boca y los ojos agrandados la secretaria preguntó sorprendida.
— ¿Por qué no lo sabría? Aunque no venga seguido a esta área eso no significa que no haya escuchado tu nombre de parte del director —bufó Ross
—E-Es solo que.....
Kendra solamente había visto dos veces a Ross, la primera vez fue cuando vino a firmar el contrato hace un año, y la segunda vez fue cuando el director por órdenes de Dereck la despidió.
—Descuida tengo buena memoria —dijo y luego volvió la vista hacia Carol —Te veo después tengo que firmar el contrato que me atará a esta compañía por más tiempo.
De pie pero apoyado sobre el escribió de mármol Clark estaba esperándola,
Dejó escapar un profundo suspiro cuando miró de reojo el resto de la oficina y no encontró a nadie más.
— ¿Dónde está el contrato? —preguntó con una fría voz, no tiene la intención de llevarse bien con la gente de confianza de su ex prometido.
—Señorita Ross fírmelo —él pidió enderezándose, abrió la carpeta que estaba sobre el escritorio, buscó la última hoja y le señaló a Ross la parte donde tiene que firmar.
Ross dejó su elegante bolso sobre la fría superficie del buró y se inclinó sin la necesidad de sentarse para firmar,
— ¿No lo leerá? —quiso saber haciendo a Ross detenerse y levantar la cabeza para mirarlo con fijeza.
— ¿Debo hacerlo? —cuestionó con una curiosidad simulada —Aunque no confíe en usted o en Dereck, confió en Mareen.
Firmó el contrato y dejó la pluma a lado del mismo.
—Me parece o es que usted guarda cierto tipo de rencor hacia mí.
No es hostilidad lo que el director percibió de parte de Ross, fue otro tipo de mirada, como si lo mirara con resentimiento y no comprende porque, él sólo recibe órdenes de Dereck.
—Ya lo firmé ahora me retiro —se dio la vuelta y se encaminó hacia la puerta dejando al director con el rostro perplejo.
Estaba a punto de girar la perilla cuando la puerta se abrió facilitándole el trabajo de tener que hacerlo ella, lo malo es que le impidió salir,
El magnífico hombre que se quedó en el umbral de la puerta sin moverse era intimidante, los grises ojos que la miraban brillaban en contraste su oscura apariencia y el elegante traje de vestir no ocultaba su escultural cuerpo.
Él tenía un aura masculina, muy peligrosa que hizo a Ross ponerse en alerta, el efecto que causa en ella todavía es fuerte.
— ¿Me dejarías pasar? tengo prisa —pidió ella con un tono que no solapaba un evidente indicio de molestia a la vez que levantaba la muñeca reparando las agujas de su reloj de diamantes.
A pesar de la imponencia que Dereck emana, Ross mantuvo sus emociones bajo control, él puede ser muy atractivo pero tiene una firme determinación y es no caer bajo el mismo hechizo que hizo de ella una mujer sin dignidad.
— ¿Podemos hablar? no te tomará mucho tiempo —miró de reojo a los alrededores y añadió —Si vamos a mi oficina tendremos más privacidad.
Ciertamente así era, Clark a lado del escritorio viéndolos y la secretaria junto con Carol que no se había ido los observaban con curiosidad negándoles el derecho a la privacidad.
Absurdo, pensó Ross, está es la oficina del director ¿Cómo podían tener privacidad? y más absurdo aún porque querer tener privacidad si lo que único que habrá entre ella y él es una relación de trabajo.
—Di lo que tengas que decir aquí y ahora —exigió ella —Creo haber dicho que tengo prisa.
—Cena conmigo —el magnetismo de su ronca voz sonó con un tono sinuoso, arrogante y atractivo que retumbó en los oídos de Ross.
—Lo siento pero ya tengo planes —lo rechazó sin siquiera detenerse a considerar, obligándose a obviar la seductora voz que la capturó y la destrozó en el pasado.
No sabía que la enfadaba más, si el hecho de venir a buscarla personalmente a la oficina del director o la forma arrogante en la que pide que cene con él.
—Te llevaré a donde tengas que ir, esperaré lo que sea tengas que hacer y de ahí podemos ir a cenar juntos —insistió.
Ross sonrió con frialdad ¿es que ha tenido un accidente y está mal de la cabeza? Las órdenes de Dereck eran explicitas, que cuando esté en la compañía ella no se cruce en el camino de él.
—Siempre has dicho que te molesta mi presencia en cualquier comida del día así que evitaré que tengas que hacerlo —le recordó y pasó de largo rozando su hombro con el de Dereck por la estrechez de la puerta.
Ross se alejó sin siquiera mirar atrás, no miró siquiera a las mujeres que observaban con una presta y fija atención sin disimular, salió con la cabeza en alto, con la postura y elegancia que de niña le han inculcado, lo malo es que no le enseñaron a evitar la corriente eléctrica que la recorrió entera cuando chocó su hombro con el de Dereck, todavía siente el peligro de lo que causa en ella, un simple roce o contacto aún la sigue aturdiendo, igual que antes o incluso peor.
—Lo bueno es que ya firmó —alcanzó a decir Clark frente a la oscura mirada de Dereck.
Un aura que ensombreció la luz tenue del despacho del director.
—Un contrato no es lo que me interesa —espetó molesto y se fue.
En la elegante y apenumbrada oficina, Dereck entró con un sentimiento amargo que lo descompuso, una sensación extraña que lo hizo sentirse miserable, siempre ha obtenido lo que quiere sin necesidad de pedir y rogar.
¿Qué ha cambiado? ¿Tan rápido se disuelven los sentimientos de las mujeres? Ella no se negaría a una cena o a una cita con él, aprovecharía cualquier y pequeñísimo oportunidad para pasar tiempo con el... No comprende o más bien se niega a comprender qué la hizo cambiar, Ross siempre ha emanado una calidez que podría derretir hasta un iceberg, cuando le sonría parecía brillar más que el intenso sol,
Una sonrisa de la que ya no es receptor, admitió recordando que la última vez que sonrío para él fue en la cena familiar celebrada por el cumpleaños de su abuelo.
Desde la ventana observó la pista de abajo, un cabeza roja junto con un abrigo de piel blanco y un caminar de reina resaltaba impecablemente a pesar de la altura prominente, no importa a que altura pueda él estar, Ross es una mujer que irradia elegancia a metros de distancia.
Un extraño sentimiento lo agobió y lo hizo arrepentirse, la despreció, se negó a aceptar su compañía en cualquier momento, canceló el compromiso de ambos en vivo.
Es predecible que Ross no quiera salir a cenar, llega el momento en que las personas se cansan de ir tras lo que quieren, iba a llegar el momento en el que ella se cansaría de perseguirlo, y llegó. Lo raro es que en lugar de sentirse aliviado por librarse de ella, siente que ha perdido algo muy valioso.
(...)
—Me parece estúpido tener que firmar un contrato contigo dos veces —Ross expresó con un tono gracioso dejando la pluma a lado de los papeles.
A pesar que con Christopher no siente desconfianza este contrato si lo leyó antes de firmarlo, todo lo que sale de la boca de él le genera confianza, aun así es mejor ser precavida.
—Dile eso a tu ex prometido —tajó con sequedad.
—Mareen vendrá en unas horas para firmar y lo releerá —ignoró su pedante comentario.
Comprende a Christopher, está en su derecho de verse molesto por la anulación del contrato, lo que no entiende es porque Dereck arruinó el anterior contrato.
—Que lo haga, de todos modos mis asesores legales se comunicaron con los de Dereck —le aclaró desde la ventana pero a pesar de la maravillosa vista que la trasparencia del cristal ofrecía, él la miraba a ella —Esta vez no habrá errores, serás mi modelo, las cláusulas y los términos son los mismos como lo habrás leído.
—Genial —simuló parecer encantada.
Comportamiento que divirtió a Christopher.
—Excepto que...... —se acercó a ella y tiró de su cintura atrapándola entre sus brazos causando lo que quería, borrar el gesto falso de ella.
Un imprevisto movimiento que la tomó por sorpresa, Ross se sobre exaltó pero no hizo nada para librarse de su cercanía, se mantuvo como una estatua sin reacción a pesar que los latidos de su corazón la traicionaron, el pulso se le aceleraba segundo tras segundo.
—Excepto ¿Qué? —repitió con una postura rígida, seca y fría como el hielo.
—Las cláusulas son las mismas excepto que una de ellas difiere al estipular que puedes involucrarte en relaciones amorosas.
— ¿Qué tiene eso de importante ahora?
—Estoy seguro que Dereck planea retomar su compromiso contigo ¿Es eso lo quieres? —la miró expectante, su rostro estaba muy cerca al de ella, tanto que Ross podía sentir el aliento de él soplando sus mejillas.
Están tan cerca... Tan próximos que ella apenas pudo resistirse para no temblar como las hojas cuando llega el otoño.
—Ni en broma lo preguntes —pasó saliva con dificultad a la vez que con esfuerzo sostenía la mirada cautivadora de Christopher.
El tenía unos bellos ojos verdes que la hacían sentirse como una débil presa atrapada entre sus fuertes brazos.
—Sal conmigo —le propuso.
Y ella recordó y explotó ¿Cómo se le ocurre plantearle semejante estupidez estando entre medio de una relación con esa modelo francesa?
—Tienes a Camille —forcejeó intentando liberarse de su agarre pero el robusto cuerpo de él la reprimió —Pídeselo a esa mujer con la que te fuiste a la cama cuando me propusiste ser tu novia en Francia.
No quería reclamarle... Sin embargo, la situación lo amerita, está intentando ligar con ella cuando tiene una amante.
No salió de una infidelidad para entrar a otra.
— ¿Cómo lo sabes? —preguntó mientras la soltaba con lentitud.
—Esa noche que fuiste tras ella dejaste tu celular en la barra de bar y leí su atrevida invitación —contestó alejándose de él.
No quiere verse nuevamente encarcelada por sus brazos y debilitada su fuerza.
—Me rechazaste, soy un hombre soltero y puedo acostarme con quien quiera —con simplicidad él dijo.
—Es la excusa más deslocada que pude haber escuchado ¡Me acabas de pedir ser tu novia! —exclamó molesta mordiéndose los labios.
—La dejaré si aceptas ser mi novia —sonrió con arrogancia al darse cuenta que ella está celosa de Camille y fue hacia el bar....
Ross blanqueó los ojos sin creer y procesar lo que acaba de oír, es un maldito mujeriego que lo único que quiere es llevarla a la cama ¿Y qué sucederá después? Fácil, cuando se le pase el encantamiento la dejará para retomar la vida libre a la que está acostumbrado.
El hombre que tiene en frente de pie y apoyado sobre la barra de bar, vestido con un traje gris oscuro hecho por un diseñador famoso, ajustado prolijamente a su atractivo cuerpo, el rubio cabello desparramado como si minutos antes se hubiera despeinado y los ojos verdes jade lo hacen ver como un adonis imposible rechazar.
Él refleja con magnificencia lo que un hombre con dinero y poder quiere, una vida sin compromisos y encuentros sexuales esporádicos sin ataduras, en donde el matrimonio no tiene cavidad, es consciente de que está cometiendo el grandísimo error de relacionarse con él más de lo permitido, corriendo el peligro de caer en lo mismo que en el pasado.
Aun así....
—Ambos somos personas del mismo medio que atrae a la prensa —ella dijo con templanza mientras lo veía destapar con facilidad una botella de vino —Seamos pareja pero sólo frente a las cámaras.
Es consciente de las desventajas de relacionarse con un hombre como Christopher pero no quiere relacionarse con Dereck, si empieza una relación quizás los Walldering deje de molestarla.
—Simular ser una pareja.... —musitó sirviéndose una copa de vino tinto.
—Lo que yo te propongo es más conveniente, conmigo no estarás atado al matrimonio porque no te molestaré con ese tema —le aclaró —Aunque una relación contigo pueda traerme conflictos con los Walldering, no me importa lo único que quiero es mantenerme alejada de Dereck.
—De acuerdo.
—Todavía no has escuchado el resto.
—Suéltalo, seguro que me sorprenderás —dijo sonriendo antes de absorber el vino hasta dejarlo seco.
—Tienes que dejar a tu amante durante el tiempo que dure nuestra relación porque no quiero repetir lo mismo que me pasó con Dereck.
—Está bien —aceptó sin vacilar sirviéndose otra copa.
— ¿Por qué accedes tan fácilmente? este acuerdo me beneficia más a mí que a ti.
—Tú te deshaces de Dereck y yo de mi familia que me fastidia con casarme —mintió él —Ambos salimos ganando.
Los Lombardi no se inmiscuyen en la vida privada de Christopher, dejan que el disfrute de la vida s****l activa, del dinero y de todas las mujeres que con su fortuna pueda conseguir.
Por supuesto que los padres de Christopher quieren que él se case, pero en el futuro, ellos son pacientes y esperan a que él decida sin presión cuando tomar esa seria decisión.
—Entonces ¿Qué dices aceptas salir a cenar conmigo esta noche? —preguntó y la segunda copa pasó a través de su garganta.... ofreciéndole un sabor exquisito.
—Bien.
Tomó el bolso de diseñador que hacía juego con el abrigo blanco que llevaba a la vez que Christopher dejaba la copa sobre la barra para ir tras su abrigo.
Se puso el oscuro abrigo y tendió su brazo a Ross que no muy segura al principio terminó al final sujetándose de él, salieron juntos de la compañía como si de una pareja real se tratase.
Daban la imagen perfecta, la belleza de ambos resaltaban como si fueran estrellas del mundo del espectáculo, en efecto los son.
Ella una hermosa heredera a la que dejaron en una entrevista en vivo y que se va abriendo paso en el mundo del modelaje, él un impecable hombre de negocios, dueño de empresas que lo han de posesionarse entre uno de los hombres más ricos al poseer una cuantiosa fortuna proveniente de la explotación de minas, producción automotriz, diseño de moda, diseño software e industrias tecnológicas.
Era el momento de capturar la imagen perfecta de dos figuras reconocidas y lo fue, el flash capturó la toma perfecta.
(...)
Al día siguiente en el comedor de la majestuosa mansión de los Walldering, el ambiente parecía ameno mientras desayunaban sus platos preferidos que se exhibían sin límites un festival de comida.
—Pásame el periódico —el viejo Mayer ordenó a la sirvienta más próxima.
Por casualidad o por desgracia era Anna la que más cerca estaba al jefe de mayor jerarquía y sin saber lo que allí se vería le pasó el periódico diario.
Tanto Mareen como Donald degustaban en silencio de sus respectivos desayunos, mientras Mayer tomaba por esta vez café para mantenerse activo durante todo el día.
—Buenos días joven Dereck —las sirvientas saludaron cuando lo vieron entrar en todo su esplendor.
Impecablemente vestido con un traje de tres piezas de color n***o, él se sentó en su lugar, estaba cuidadosamente peinado hacia atrás descubriendo los grises ojos que hicieron suspirar a todas las sirvientas.
Excepto a Anna, ella en su mente maldice y maldicería por siempre a Dereck por todo los desplantes y humillaciones que hizo pasar a la pequeña Ross.
—Veo que anoche también dormiste aquí ¿Has vuelto a la mansión? —preguntó Mayer hojeando el periódico con desinterés.
A medida que leía, las noticias serias le parecieron aburridas, a estas horas de la mañana la mejor manera de distraerse es con el sector de espectáculos.
— Si —respondió cortante.
—Me parece bien que vuelvas para pasar más tiempo con Ross.
—Volví porque esta también es mi casa —lo contradijo.
Ni él sabe porque volvió y lo que dijo su abuelo no hace más que confundirlo....
Sin embargo, eso de pasar más tiempo con ella, no le pareció molesto.
—Como digas —el viejo simuló tragarse la vana explicación de su ñieto.
Mayer sonrío con disimulo, su ñieto esta asentando la cabeza, aceptó renovar el contrato con Ross y a deshacerse de la mujerzuela de su amante con facilidad, ayer le informaron los hombres de confianza que tiene en la compañía que Dereck despidió de Diane y ante la negación de ésta, la expulsó a rastras.
Sonrisa que se borró de su arrugado y cansado rostro cuando reparó en la sección de sociales, miró de reojo a Dereck y una serie de tos lo atacó, cerró de inmediato el periódico y tomó un vaso de agua.
Dereck no puede enterarse, pensó Mayer, no ahora que empieza a llevarse bien con Ross.
— ¿Qué hace Ross? ¿Por qué no baja? —habló Mareen con sutileza a Anna atrayendo la atención de Dereck que dejó de la taza de café que estaba llevando a la boca y miró con fijeza a la sirvienta.
—Ya se fue al instituto —contestó la sirvienta evitando la escudriñadora mirada de Dereck.
Respuesta que no fue del agrado de Dereck, si bajó a desayunar fue para encontrarse con ella, no tiene sentido quedarse cuando puede desayunar en su oficina con tranquilidad.
—He terminado —se levantó con el desayuno a medias sin importarle la mirada reprobatoria de Mareen.
—Pero si no has probado ni un bocado —replicó Mareen.
—Espera ¿Por qué no pasas el día conmigo? el clima es perfecto para que vayamos a la villa a cazar —sugirió Mayer con una sonrisa forzada en el rostro.
Dereck chasqueó los labios, con su abuelo no sale ni al patio de la mansión.
—Cazar contigo es perezosamente aburrido —él dijo y salió del comedor.
El desayuno pareció haber terminado con la salida de Dereck y Mayer con fastidio lanzó el periódico en dirección de su hija, tomando por sorpresa y la vez con susto tanto a ella como a Donald.
— ¿Qué sucede suegro?
— ¡Todo es tu culpa Mareen! —gruñó el viejo ignorando a su yerno.
El periódico que se estrelló sobre el apetitoso desayuno americano de Mareen quedó abierto justamente en la portada de la sección de sociales donde Ross se llevó el titular principal.
—Padre si hubie.......
— ¡Cállate! No quiero escuchar las tonterías con la que me saldrás —la cortó con rudeza.
Salió de la residencia y subió a su flamante coche, estuvo a punto de arrancar cuando la notificación de un mensaje vibró bajo el bolsillo de su saco, tomó el celular y vislumbró el remitente.
Era un mensaje de su asistente que contenía un enlace e informativas palabras, no pasó ni un segundo cuando frunció el ceño al leer el nombre de ella,
....Señor entre al enlace y lea la noticia de entretenimiento de la que Ross se robó la atención y no sólo ella....
Presionó la pantalla táctil durante segundos cuestionándose en que puede estar ella involucrada hasta que la impaciencia lo rebasó, dio clic al enlace y leyó,
.....La ex prometida del CEO de las empresas Walldering está en una nueva relación.
La modelo pelirroja es captada con su nueva pareja Christopher Lombardi que a su vez es el presidente de las compañías que ella representa, fueron vistos afuera de la empresa sede del joven millonario mientras se dirigían al famosísimo restaurante Le Maurice Alain Ducasse.
El amor parece haber llegado al empresario y a la heredera del medio oriente que se veían muy acaramelados la noche pasada, refugiados uno del otro salieron de la compañía abrazados y am.......
Tiró por la ventana el celular que arruinó su estado de ánimo para no continuar leyendo esa estúpida nota, tampoco ver las imágenes de la pareja que se miraban como si sólo importaran ellos dos, fotos que hicieron que de él surja una gran ira que conllevó a un explosivo sentimiento que le quemó como llamas de fuego en todo el cuerpo.
Está furioso, Ross antepuso ese imbécil antes que a él, rechazó su invitación para cenar por el bastardo de los Lombardi, un destello de furia brilló y la vez oscureció los feroces ojos de Dereck, una irritación que mezclada con una fuerte ira creció y comprimió su corazón con amargura.
— ¡La quiero conmigo! —él gruñó y golpeó el manubrio de su poderoso maserati mc20