La conferencia había terminado y cuando se iba a retirar pasó junto a las ventanas ahí fue que observó a una mujer que le llamó la atención, la mujer que salía de la piscina con un ajustado y sexy Bikini color rojo que exhibía sus hermosas curvas.
A pesar de la altura, Christopher podía distinguir las gotas de agua que se deslizaban sobre su bello cuerpo. Esa mujer es el agua de ensueño de un sediento hombre.
Reconoció a la despampanante pelirroja que caminaba sobre la orilla de la piscina deteniendo todo a su alrededor, ella detenía tanto a meseros, como a clientes Vips a su paso. Incluso hizo que él mismo se detuviera, siguiendo cada uno de sus movimientos.
El vaivén de lado a lado de su caderas con su natural sensualidad y el sacudir de su cabellera roja para exprimir el agua sobrante lo hipnotizaron. La primera mujer que hizo que el observe olvidando por completo todo lo que tenía en la cabeza.
— ¿Quién podría adivinar que me la encontraría en Roma? —musitó para si.
— ¿A qué se refiere Señor?
Diego, el asistente de Christopher que ya había acabado de recoger los documentos más importantes de la mesa redonda, no entendió lo que su jefe acaba de decir en voz baja.
—Nada —contestó a secas.
Seguía viendo a la pelirroja recostada sobre la tumbona hasta que una joven se le acercó,
—¿Quién es la mujer que está con la pelirroja?
Christopher preguntó a su asistente, convencido de que Diego sabría quién es la acompañante de la mujer que atrae más y más su atención.
—Es Elena M. Rousseau.
Sonrío, como cuando alguien que ríe al tener una brillante idea. Lucas Rousseau estaba presente en la conferencia pero fue fugaz y decisivo al retirarse primero. Y es su amigo también.
—¿Te relajaste?
—Como nunca —contestó y una sonrisa se posó en su bello rostro —no me arrepiento de haber aceptado venir contigo.
Elena sonrió satisfecha, hacer que Ross aceptara viajar con ella de por sí es un desafío, y que ella disfrutará y expresara su contento, lo es aún más.
—Levanta ese trasero tuyo que el resto de la tarde nos vamos de compras hasta que sea la hora del evento.
—¿Hasta la hora del evento? —preguntó confusa.
—Un evento que ofrecerá el Hotel de mi tío.
—¿Tu tío? —repitió —Elena si soy una molestia, puedo ir a cenar a otro lado si quieres estar con tu familia.
Elena debe estar refiriéndose a Lucas Rousseau, el billonario magante es primo del padre de Elena.
—De eso ni hablar, no quiero sentirme fuera de lugar mientras mi tío negocia con sus socios —se rehusó —entenderás que es un hombre de negocios y en eventos de esta índole suelen estar presentes hombres como él.
Y añadió,
—Supongo que entenderás 'cómo' son esos hombres, tu prometido también es como ellos.
No le agradó para nada que lo mencionara pero,
—De acuerdo.
Al final Ross accedió, no está de mal aceptar asistir al evento, solo es un simple evento, donde hombres de poder se reúnen para cenar y compartir y entablar negocios ¿qué de extraño podría ser una reunión en un tipo de evento como el de esta noche?
Como Elena propuso, salieron a recorrer la ciudad y visitaron los lugares más históricos y turísticos de Roma: el coliseo de Roma, la Basílica de San Pedro, la plaza Navona.
Lugares que en su anterior vida no le interesaba conocer, sin embargo ahora es diferente, se está dando la oportunidad de experimentar vivencias hermosas y agradables.
Antes viajaba sí, pero con la familia de Dereck y no disfrutaba como lo está haciendo en este preciso momento y como lo seguirá haciendo.
Porque por supuesto volverá a viajar.
Después de recorrer Roma, se detuvieron en el centro comercial más grande de la ciudad y que también es propiedad de los Rousseau. Elena como integrante de esa aristócrata y billonaria familia tiene ciertos privilegios, no tanto como la familia directa y de primera línea de los Rousseau, es decir, como los tienen los hermanos y padres de Lucas.
Se obligó a dejar de pensar en la vida de poderosas personas como Dereck, es mejor mantenerse alejado de ellos si no quiere salir nuevamente herida. Se concentró en los despampanantes vestidos que frente a sus ojos se exhibían. Fue difícil elegir solo uno, decidió llevárselo todos, lo mismo hizo la indecisa de Elena. Ambas adolescentes no se limitan en lo absoluto, ambas tenían tarjetas sin límite, ¿Por qué controlarse entonces?
Volvieron al Hotel totalmente exhaustas, descansaron media hora sobre las suaves camas de su Suit, hasta que se vieron obligadas a tomarse una ducha y cambiarse de gala para el evento.
Satisfechas con su imagen bajaron al nivel donde el salón de eventos está ubicado.
—Que elegancia —expresó Ross al observar la extravagante decoración del salón —no me sorprende que seas una Rousseau"
Los Rousseau no deparan ni escatiman en derrochar dinero.
—Lo soy —dijo con arrogancia —aunque no tan importante como los de primera línea, pero no me quejo, gozo de derechos y privilegios inimaginables.
Un mesero que sostenía una bandeja con bebidas se aproximó a ellas.
—De cualquier forma eres como una de ellos.
Elena torció una mueca. Luego cogió dos cocteles, uno de color rosa para ella y el celeste verdoso para Ross.
—No soy como ellos, en especial como él —dijo señalando hacia el otro extremo, específicamente a dos hombres —no se como es el otro, pero el de ojos azules es Lucas Rousseau dueño y señor del imperio Rousseau y créeme lo mínimo que quiero es ser como mi tío.
Ross direccionó su vista hacia aquellos hombres y quedó impactada. No creía que hubiera, o que existan más hombres con la misma belleza que su prometido, pero acaba de comprobar que sí.
Esos dos eran....... eran hombres endiablamente atractivos, generaban un aura temible e imponente a su alrededor. Ellos eran capaces de hacer que una mujer deje de respirar para así observarlos con detenimiento, así como Ross en este momento los está mirando.
—¿Qué tiene de malo tu tío?
—Mi tío es igual o peor que Dereck —afirmó con Vehemencia —y me atrevo a asegurar que el hombre a lado de mi tío, también lo es"
Ross notó que el de ojos azules emitía arrogancia, seguridad y frialdad, sus fríos y azules ojos no miraban a su alrededor, como si los de su alrededor no valieran la pena tener su atención, no fue difícil compararlo con Dereck, esta clase de hombre solo lastiman a las mujeres y Ross lo ha vivido en carne propia.
Sin embargo, el que llamó su atención fue el hombre de ojos verdes, tenía el mismo porte que el tío de Elena, seguro de sí mismo, arrogancia, pero Ross no sintió frialdad, es más podía afirmar que a pesar de la imponencia que emitía, la atrajo una sensualidad, que ella sintió cuando el giró y la miró, él la estaba mirando con sus ojos de color verde, un peculiar verde así como el coctel que ella sostenía en su mano.
Él hizo que una extraña sensación sugiera en su interior.
Sus miradas se cruzaron, él estaba mirándola y ella...... pues ella también.
—Christopher Lombardi.
—¿Qué?
—El hombre que no dejas de mirar como una boba —río Elena con picardía —su nombre es Christopher Lombardi.
—No lo estoy mirando solo a él —negó Ross sonrojada —también estoy mirando a tu tío.
—No desperdicies tiempo en mi tío —le advirtió —ya tiene una prometida con la que está a punto de casarse, y una rubia amante a la que mantiene en las sombras.
—Créeme que es lo último que haría.
Pues Elena se equivoca, no le interesa en lo más minino un hombre como Dereck, y lo que acababa de decir su amiga lo confirma, tiene prometida y amante, esa clase de hombres son unos bastardos, son unos despreciables hombres. Hombres que Ross detesta.
Tampoco le interesa ese otro hombre que hace que el calor emerja de ella, algo que hasta hace poco solo Dereck tenía el poder de hacerlo pero ¿Quién es ese hombre de ojos color como la selva?
'¿Christopher Lombardi?'
Entonces, recordó haber escuchado acerca de los Lombardi. Un fuerte y poderoso imperio que controla junto con Dereck el mundo de los barcos y aviones.
Sorprendida, comparó el sector empresarial, el imperio Rousseau es tan poderoso como los Lombardi, como los Walldering, cada uno se destacan en sus distintos rubros, aeronáutico, fluvial, hotelero, automovilístico, moda, etc. Y Ross no se queda atrás, los padres de Ross dominaban el sector petrolero de todo un continente que indirectamente se relacionan con los sectores que aquellos imponentes hombres que se han apoderado de gran parte del movimiento económico del Mundo.
Lo desventajoso es que Dereck administra las empresas de Ross.
Ella sonrió con amargura ni siquiera puede ser modelo de sus propias empresas.
Se obligó a suspirar, a relajarse y no amargarse más por el desfortunio que sus padres redactaron antes de morir, ¿por qué la pusieron bajo la protección de los Walldering? ¿por qué acordaron sus padres comprometerla con un despreciable hombre que no la quiere, que la hiere, que la lastima y la engaña?
En el otro extremo, los dos hombres conversaban pero no precisamente de negocios,
—Me sorprendió tu llamada —admitió el hombre de ojos azules —Uno de los Lombardi 'necesitando' mi ayuda"
Christopher se abstuvo a simplemente reír, su amigo se burlaría de este favor.
En la tarde, Christopher llamó a su amigo para pedirle que invite a su sobrina Elena y a su amiga al evento de esta noche, así vería a la mujer de la cual no ha dejado de pensar desde que la vio en la alberca del Hotel.
Una real y fuerte amistad entre dos hombres de poder. Lucas Rousseau ordenó a su secretaria lo que Christopher solicitó.
—Quería verla sin ningún estorbo de por medio, y esta es la oportunidad.
Era la primera vez que Lucas veía a su amigo interesado en una mujer, pero parecía que Christopher no tenía idea de quién es la joven. Así que, Lucas con la experiencia de cometer un irreparable error, le advirtió que si la mujer es amiga de Elena, ambas podrían tener la misma edad.
—Ten cuenta que si Elena es una mocosa supongo que la mujer que la acompaña también debe serlo.
Christopher no está seguro acerca de su edad, a pesar que la pelirroja parece toda una mujer. Si bien no podía adivinar su edad había algo que no podía evitar, y era sentirse atraído por ella, más aun cuando la vio llegar al evento, tan hermosa como elegante, ella vestía un vestido n***o de gala en forma de sirena, que exhibía su cuerpo de botella y una silueta envidiable.
Parecía una diosa de la noche, con su suelta cabellera roja que se desparramaba sobre sus hombros.
—¿Quién eres tú para decirme eso? —Lucas es la persona menos indicada para aconsejarlo —¿Crees que no me he dado cuenta que la rubia que mantienes encerrada es una mocosa también?
Lucas lo miró fríamente, pero no respondió así como tampoco lo negó.
Después de todo tenía razón.
—No estoy seguro pero si así fuera, su edad es un obstáculo para mi —reconoció Christopher —sin embargo para ti no es simplemente eso, la edad y otro..... —se detuvo y con una grave voz dijo —otro vinculo mucho más afín.
—Haz lo que quieras con esa mujer tuya. En cuanto a mí, no te metas en mis asuntos que yo no lo hago con los tuyos.
—Lo estás haciendo.
—No, solo no cometas el mismo error que yo —un sonido vibratorio hace que tome su celular personal del bolsillo de su elegante traje para luego decir —tengo que resolver algo"
Lucas no reparó ni en Elena ni en la mujer que la acompaña, solo dedujo aquello y sin darle importancia a la magnitud del evento, se retiró del Salón furioso, acababa de recibir coordenadas de desplazamientos informando que la mocosa ha salido de la Suit presidencial. Definitivamente cambiara de escoltas, ella se burla de sus guardias de seguridad.
— ¿Resolver? Controlar es la palabra correcta —murmuró Christopher mientras volvía a posar la vista sobre la pelirroja.
Observó que Ross continuaba conversando con su amiga, ajena de las miradas que se fijaban en ella, en especial en la pelirroja.
Torció un gesto, no es nada suyo y empieza a molestarlo que otros posen la mirada sobre ella.
Su asistente ya ha ordenado investigarla, la investigación llegara en un par de días y sabrá con exactitud quien es ella, y como actuar para tenerla junto a él.
Por lo pronto, se conformara con verla durante su estancia en Roma.