—Lamento el comportamiento de ellas... Son algo renuentes a los cambios tan bruscos —se disculpó la señora Leyla. —Es normal. A nadie le gusta tener a alguien respirando sobre tu nuca —justificó Alek. —Sí... Bueno, Alekséi, tú vas a hacerte cargo de Lissandra y, Nykolas, de Amelia. Ya vieron que Lissandra es más explosiva... Ella es la mayor. Y Amy es más calmada. No debería dar mayores problemas que los que cause Liss. Solo quédense fuera de la habitación de ellas, para no hacerlas sentir más... Vigiladas. Asentí. En teoría, mi trabajo sería sencillo. Veía mal a Alek. —Vale. —Ellas ya tienen un horario establecido... Se levantan a las seis, desayunan a las siete, tienen clases en la biblioteca hasta medio día para almorzar, luego unas tres horas más de clases y por la tarde hacen su

