Geralt Goldman estaba afuera de la oficina de Hayter, sentado en la salita de espera que estaba frente al mostrador de Daiana, la bonita secretaria; mientras revisaba su celular. Él no se veía muy mayor aunque todo su cabello fuese gris, le ponía unos casi cincuenta años, o cuarenta y tantos. Podría ser mi padre, aunque mi padre seguro era menor que él. Alek y yo nos acercamos hasta donde estaba y él se puso de pie, haciendo ademanes con la mano para que camináramos. El reloj que lucía en la muñeca se veía muy caro y elegante. —Alekséi Bennett, ¿eres de Rusia? —No, señor. Mi madre lo es. Mi padre es de aquí. —Vaya mezcla —comentó con una sonrisa—. Y Nykolas Hedderich, tú sí eres de aquí. —Sí, señor. —Bien. Bueno, quería comentarles que si está en sus posibilidades comenzar la guardia

