Noto su pecho subir y bajar por la respiración alterada, Samantha no le deja de apuntar y él se acerca a los barrotes para intentar abrir la celda. Muerdo mi labio admirándole. ─¡Aléjate de los barrotes! ─Exclama Samantha con molestia. ─Intenta alejarme de Valeria y lo lamentarás ─advierte con dureza Vlad, encarándola a ella, sin importarle nadie más a su alrededor. ─Cariño… ─murmuro llamando su atención y posando mi mano sobre la suya que sujeta uno de los barrotes. Sus océanos me observan. ─No me pidas que te deje, que no luche. Porque lo haré el triple, te sacaré de aquí ─dice apretando sus dientes y con intensidad, misma que pone a mi corazón a latir con más potencia. ─¡Abran la puta celda! ─Pide Vladimir mirándolos a todos con su fría mirada. ─¡No! Tú no das ordenes aquí ─

