Jade sujeta mi mano llevándome a mirarla. ─Este hospital también fue el que te arrebató a tu bebé y donde ocurrió lo de la inseminación. No estoy diciendo que la persona que se te vino a la mente es la culpable o la responsable, pero, aquí hay gato encerrado y que esa mujer sea dueña me da mala espina ─dice con seriedad─. Sé que dijiste que no seguirías buscando respuestas de lo que te sucedió…deberías, Val ─agrega y asiento con mi cabeza. Por más que me duela abrir esa herida. ─Señorita Harrison, tenemos que irnos ─dice uno de los hombres de seguridad. ─Estoy conversando con mi amiga. ─Su padre quiere que sea tratada por un Doctor privado, aquí no está a salvo ─reitera el sujeto. ─Ve, Jade. Él tiene razón, tienes que estar a salvo ─menciono. ─¿Tú lo estarás? ─Pregunta abrazánd

