Vlad se acerca a mí y mi cuerpo se estremece por su cercanía, sus dedos acarician mi mejilla y separo mis labios para soltar un jadeo. Estoy muy sensible, en todos los sentidos. Siento que me correría solo con un beso. ─Nadie me mira así, solo tú ─digo ante su comentario. Sus ojos observan mis labios y él se remoja los suyos; hay mucha tensión entre nosotros. ─Cielo, no sabes lo hermosa, candente e inteligente que eres, todos quisieran tenerte a ti. ─Pero, tú eres quien me tiene, grandote…y me gusta que sea así ─decreto sujetando su corbata para atraerlo a mí─. ¿Me quitarás el castigo o harás que te haga perder la poca resistencia? Soy buena jugando este juego ─acoto en sus labios dejándole sentir mi aliento caliente. Su pecho se infla por una bocanada que toma. ─Valeria Morat

