Valeria Intento volver a llamar a Vladimir y su celular me lleva a la contestadora, camino de un lado a otro dentro de la oficina. Dante tampoco recibe mis llamadas y se me están agotando las ideas…él no pudo desaparecer de la faz de la tierra. Gisela entra de nuevo a la oficina, mis ojos están rojos por la ansiedad. ─La recepcionista indicó que él estuvo hace una hora aproximadamente en el lugar, y se retiró en cuanto supo que no tendría la terapia ─anuncia, arrugo mi entrecejo y mis latidos enfurecen. ─Tengo que buscar a mi esposo, pasaré primero por el hospital por Anastasia, no me pases llamadas a menos de que se traten de mi esposo, por favor ─pido y ella asiente. Sostengo mi bolso colgándomelo en el hombro. ─¿Quieres que llame a la policía? ─Pregunta, la miro un instante.

