~Lluvias de sabores~✓

1145 Words
Oscuridad. Es lo que siempre me ha rodeado. Gigi es amable. Me prepara el desayuno y me muestra su colección de vinilo de rock clásico. Muestro mi admiración así que se entusiasma en contarme sobre el rock. La dejo hablar, mientras observo las fotos de ella con Mark. Paso mis dedos por el retrato de Mark y corrientes eléctricas me estremece cada terminación nerviosa del cuerpo. —¡Eres muy afortunada!—digo. —¿Cómo?—inquiere. —Tienes una preciosa casa y un lindo perro—no menciono al esposo, no quiero que las cosas se confundan en la primera entrada. Gigi se ríe, me da una palmadita en el hombro y le silba al perro. —Alaska... ven aquí—el perro obedece lamiendole las manos, y Gigi le acaricia el pelaje. Me río cariñosa, imitando las mismas caricias de ella con el perro. Después, comencé a encargarme de la casa. Inicié con hacer una rutina muy marcada. Lunes: Limpiaba a profundidad la cocina. Cajones, platos, los ordenaba por colores los vasos y los platos por tamaño, ese era el orden que había estructurado. Martes: La sala. Aspiraba los muebles, la biblioteca con los pocos libros de Paulo Coelho que tenía de colección y la mesa que compartía con la sala. Miércoles: Pulía los baños, dejaba todo brillante. Jueves: Era mi día favorito, arreglaba los closets. Me probaba la ropa de Gigi, su trajes sexys, su lencería de encaje. Cada jueves me probaba uno, y duraba mirandome en el espejo imitando a Gigi, perdiendome en el pecado de la masturbación introduciendo dedos en mi coño hasta quedar extasiada de placer. Viernes: Habitaciones. Los fines de semana veía que Gigi disfrutar de una película o una noche romántica con Mark. La rutina fue demasiado marcada por un mes y medio hasta que un jueves, él me descubrió. Me vio con la lencería de Gigi, con un hilo que dejaban mis nalgas al descubiertos y un sujetador de encaje blanco. Mark se quedó mirando pasmado, y yo asustada, al principio. Hasta que salió corriendo de la casa. Me aterroricé, pensé que se lo diría a Gigi, tenía que crear una buena excusa, una historia creíble del porque usaba su ropa interior. Sin embargo, Mark no se lo dijo a Gigi, lo silencio y fue una evidente señal de que le gustaba. Ahora, pensaba en él, en sus manos. Cada rincón de la casa me parecía apetecible para follar. Necesitaba con una emergencia desesperada tener unas manos pegadas a mi cuerpos dándome placer, ese placer que le daba a Gigi. Enseguida, Gigi me ofreció trabajo, y ame cada parte de ese lugar. Mi rutina seguía siendo la misma solo que cuando llegaba del trabajo, no dejaba de limpiar, de mirarnos, de odiarme por desear al esposo de la que me había ayudado. No estaba bien morderle la mano al que te la ha ofrecido. Así que, me propuse mantener distancias. Entonces, iniciamos un juego, uno de coquetería, de miradas. Cuando lo escuchaba por las noches hacerle el amor a Gigi, gritaba y los separaba, de forma que Gigi como la buena cuidadora que era me protegía de esos sueños malos, ah, si, eso eran... malos sueños. Luego, paso el detonante final. Una noche Mark se metió a mi habitación y ebrio me desnudo con rudeza. Lo rechacé, lloré y juró que se lo pagaría, está era la forma de cobrarse el rechazo. Maravillosa jugada Mark, pero algún día, no tan lejano me la pagarás muy caro. El sueño cambia. En la casa de Gigi está él, Leviatán. Se lame los labios, tiene las piernas cruzadas en el sillón de Gigi. —Chupalo... —me ordena, y yo le obedezco como un corderito. Me la meto a la boca y se la chupo jugueteando con la lengua. Estoy extasiada de la excitación, quiero que me folle, que me lance de espalda y me dé duro, como Mark se lo hacía a Gigi, solo que Leviatán se transforma en una bestia, en una que tiene forma de serpiente, alas y bota fuego por la boca, el mismo fuego que me ubica en una casa encendida en llamas, y en una yo siendo alcanzada por esas llamadas. Grito... Me levanto desesperada, sudada, con un dolor de cabeza espantoso. Me duele cada extremidad del cuerpo, es como si me hubiesen dando la más grande de las palizas. —Okey, estás a salvo—una voz dulce me acaricia, se sienta a mi lado y yo me encogo de la misma forma que un animalito que ha sido lastimado—. Dios mío, no te haré daño, oh dios, ya he llamado a un amigo que es doctor, vendrá a verte. Miró alrededor, una casa lujosa a simple vista. —¿Dónde estoy?—pregunto —Estas en mi casa. La miro. Tiene rostro amable. Ojos cafés con pestañas largas. Un lunar cerca del labio superior y unas cuentas pecas en el puente de la nariz. Su cabellera es negra azabache, la tenía recogida en una coleta con aretes largos y una camisa con copas descotada que deja ver una cintura de Barbie, y una falda pegada que marca su trasero redondo. Sus tacones hacen tic tac al chocar contra el marmol cada vez que camina frotándose los dedos con preocupación. Después de observarla a ella, soy consciente de mis piernas raspadas por el asfalto y las manos. Mi mente me lleva al momento que suena el claxon y luego me golpea con el auto. Entiendo... fui atropellada. Aún sigo viva. No entiendo porque Dios me mantiene con vida aún, cuando definitivamente quiero acabar con mi agonía. Miro a la mujer curiosa. ¿Por qué me trajo a su casa y no al hospital? Me remuevo del sofá de lujo en la que estoy acostada. Ni por muchas ventas que haga en lluvias de sabores pudiera pagarme un sofá como este. Trató de levantarme pero me duele todo. —Oh, no, no te muevas, el médico viene en camino. Quiero entender como el médico viene en camino, ¿acaso tiene amigos doctores? supongo que sí. Caigo otra vez en el sofá con un suspiro. Miro nuevamente a mi alrededor con desconfianza. —¿Quien es usted? ¿por qué me trajo aquí? Acontinuacion, ni en mis mejores sueños pude prever lo que ocurriría. Me sonrió con amabilidad sin apartar esos ojos cafés de mí. —Soy Gwen James, que descortés soy. Sus labios pequeños pero bien delineados quedaron como una captura mental con su nombre grabado. Gwen... la Gwen que he estado buscando al fin la encontré. La que tiene ojos amables y una vida perfecta. Esa Gwen está frente a mí. Por fin te encuentro Gwen. Dios nos unió. La pregunta es: ¿con que propósito? **** Si les ha gustado el capítulo, dejen sus comentarios. Besos.
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