~Siguen los sueños ~✓

1260 Words
Paralizada. Necesito aire. Corazón, controlate. Suena el teléfono y me parece que he sido salvada por la campana. —Ese pollo huele rico—dice, apartándose para contestar el celular. La sensación del aliento caliente permanece conmigo aún en mi oreja. El olor... su olor a perfume. Cierro los ojos cuando se conduce a la sala. Me agarro del mesón para no desfallecer, Dios, un día de estos leviatan me va a matar. Escucho pasos, abro los ojos pero veo a Gwen. —¡Huele rico! —Hice pollo—digo. Sonríe, y de inmediato se desvanece la risa cuando es consciente de que su marido ha llegado. —¡Cariño!—saluda, dándole un beso en los labios. Cierro los ojos, no quiero verlos en sus muestras de afectos—. ¿Saliste temprano? —Ujumm... recuerda que mi padre nos espera. —¿¡Tú padre!? cierto... —¿Lo olvidaste? —Lo siento—le da otro beso. —Queda perdonada señora Fisher. Sonríen ambos y esa intimidad me da náuseas. Hace 3 meses atrás me obligó a tener su polla en la boca, y ahora lo que más deseo es que se le caiga la polla y se le contamine la boca. Los dos se sientan en el mesón mientras tanto me concentro en servir el plato. —¿Que tal tú día?—pregunta ella. —¡Agotador! tengo miles de trabajos atrasados y traducciones, oh dios. —Cariño, y está semana tenemos un evento congregacional. Él cierra los ojos dándose una palmadita en la frente. —Cierto... semana familiar. —Exacto. Lo veo suspirar de reojos, al mismo tiempo que decoro el plato. Tiene que ser perfecto. Le coloco una hoja de lechuga, el pollo en salsa de ciruela ya preparada con anticipación y papas fritas. Les sirvo el plato y Gwen está encantada al igual que mi adorado leviatan que me mira, luego, se concentra en el plato. Más tardé preparando que lo que ellos comieron. —Cariño, ponte muy hermosa hoy—dice, besando a Gwen. Aparto la mirada a otro lado . Ella se acerca y le susurra algo en el oído y una sonrisa deja ver esos horribles y pecadores hoyuelos que me mostró anteriormente cuando me dejó que aspirara el dulzon aroma de esa maldita colonia. —Willow, no nos espere despierta y mañana, probablemente lleguemos a horas de la tarde—sonrie y se va detrás de Gwen como un lobo que está a punto de devorar a su presa. Se encierran en el cuarto y me acerco con mucha cautela hasta la puerta. Puedo imaginarme que están haciendo detrás de ese portal, en esa cama o en el baño. Trago grueso, me duele la garganta. ¿Que pensaría Gwen si se enterara que le comí la polla a su adorado esposo? ¿le seguiría abriendo las piernas? Orden la cocina como me gusta ordenarla y me siento en el sofá. Se han tardado un montón y estoy impaciente por saber que está ocurriendo en esa habitación a puerta cerrada. Oh, Dios, necesito calmarme. Escucho pasos cuando veo a Gwen con una sonrisa de oreja a oreja. Está vestida de forma elegante, con una falda, su pelo recogido en una coleta y una camisa de seda de un verde que le contrata a la perfección con la escuálida piel. Es tan hermosa... tan perfecta... con razón leviatan la prefiere. Cierro los ojos, inspirando hondo. —¡Estas hermosa!—digo con amabilidad. La sonrisa permanece. —¡Gracias!—veo en sus manos que tiene ropa—. Willow, quiero darte esto, hasta que te podamos pagar. No es mucho, pero es ropa que ya no me queda. Extiende su mano y le recibo la ropa. —¡Gracias, no debiste! —Trabajas aquí, ahora, eres parte de esta casa—sonrie, y Gabriel aparece con camisa manga larga, igualmente, elegante. —¿Cena?—pregunto. —Si—responde Gwen, emocionada. Gabriel de su bolsillo saca unos dolares y me los extiende. —Sal a dar una vuelta Willow, diviértete. Paseo la mirada entre esos ojos azules y el billete. Lo tomo. —Gracias, Gabriel. —De nada—susurra, y con otro beso a Gwen los veo abandonar el apartamento. Suspiro, abordo la habitación y en definitiva, la cama está destendida. Inspiró hondo. Cierro la puerta y veo la ropa que Gwen me regaló. Desde pantalones hasta camisas. Entonces, me ducho y me pongo su ropa. Necesito salir de esta casa y respirar y pensar con claridad. Cuando llegué no he tenido el suficiente tiempo de procesar todo este asunto. El mismo leviatan que conocí en el boulevard de los suicidios; es un hombre de familia. Es difícil de creer que alguien tan ruin como él sea un honorable esposo, que va a la iglesia y todo... No lo entiendo... ¿Cómo pueden ver dos personalidades en una misma persona? Salgo de la casa sin dejar los billetes que me dió Gabriel antes de marcharse al diablo con Gwen. Camino y el aire frío golpea mi rostro. ¿lo inventé? ¿leviatan es producto de mi imaginación o es real? ¿si paso lo que pasó ese día en el boulevard? cuestiono mi cordura considerando que mi mente está un poco desmemoriada y con vacíos que no logro conectar. Teniendo en cuenta que el psiquiátrico estás bajo medicamentos, entonces, comienzo a dudar de lo que si esa noche fue real o solo alucinación. Cierro los ojos con fuerza. Las sensaciones, las emociones fueron real, además, lo toqué, era de carne y hueso, no un fantasma o una fantasía de mi mente. LEVIATÁN estuvo en ese boulevard, esa noche de trueno y tarde o temprano lo confrontaré por eso. Tendrá que admitirlo y darme respuestas. Necesito tomar algo, tengo la boca seca. Veo una cafetería, por lo tanto, tomo asiento cerca de la ventana. Desde allí puedo ver los vehículos circular y la gente caminar. Me pregunto: ¿que estará haciendo Gigi? si no estuviera a 30 minutos Frost de Mila, sin dudarlo, la hiria a visitar, ¿cómo estará haciendo lluvias de sabores sin mí? espero con todas mis fuerzas que mal. Que se vaya a la ruina, al infierno por deshacerse de mí al igual que la basura. Acontinuacion, un hombre se sienta frente a mí. Pelo los ojos por su atrevimiento, sin embargo, el parece conocerme. Tiene una chaqueta de cuero, una balaca en su cabeza y el pelo largo hasta los hombros de un castaño claro. Dos manillas de pua en sus muñecas me demuestra que es un hombre rudo. —¡Eres difícil de encontrar, Gwen! Me estremezco. Me está confundiendo porque tengo la misma ropa, pero... nuestro color de cabello es distinto, ella es de un n***o intenso y el mío rubio. —¿Disculpa? Sus labios se curvan hasta abajo y el rostro se le ensombrece. —Aun recuerdo lo que me hiciste... Quedo como el hielo y siento mucho sueño, que el corazón me palpita tan fuerte que no puedo controlar mis latidos desbocados. La vista se nubla y el hombre de cuero queda borroso. —Me estás confundiendo. No me llamo Gwen, me llamo Willow—corroboro. Él no dice nada. El calor... mucho calor... me ahogo... me asfixio. Entonces, me desmayo... enseguida, todo fue oscuridad absoluta. ****** Notita: les dejo otro capítulo. Disfrutenlo. ¿Que opinais vosotras? ¿Willow lo está imaginando o todo lo que sucedió en el boulevard es cierto? los leo en sus comentarios.
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