Las dos semanas pasaron y dio inicio al gran festival, Alpone nunca había visto una festividad como esa, una alegría como ninguna inundaba las calles de toda la capital, habitantes de todos lados se reunían, y en la avenida principal, montados sobre esplendorosos corceles con sus armaduras blancas, llegaban las hordas Okram, Bakú, señor de las bestias; Ícaro, regente de Arcadia y Elena, señora de los Amirí, los tres se dirigían al palacio donde el emperador y Pharos les aguardaban.
La festividad continuó los dos primeros días como era de esperar, Alpone estaba muy encantado sobre todo con la diversidad y vida que sentía en el reino, algo que escaseaba en Ata Bath. Tercer día del festival y con ello el inicio del torneo. Las personas se amontonaban por ingresar, pues un espectáculo como solo se presenciaba una vez al año, y cada torneo que pasaba, competidores más capaces demostrando su fuerza, casi a la altura de las mismas hordas. Alpone quien participaba por primera vez en un evento como ese, se sentía nervioso y extasiado.
Los competidores aguardaban detrás de las grandes puertas de la arena, mientras el emperador desde un balcón acompañado por sus camaradas, daba el discurso de apertura y con ello da comienzo al torneo. Para sorpresa de Alpone, fue el primero en combatir, Pharos se mostraba interesado, a diferencia de Erion quien miraba curioso a este joven.
El primer oponente de Alpone fue un hombre bestia, un tigre muy corpulento y peligroso. El réferi explica las reglas brevemente, Estaba permitido el uso de armas y habilidades, no se permitía matar al oponente y aquel que se rindiera o cayera inconsciente perdía el combate, pues la arena no poseía bordes.
El réferi se retira e inicia el combate, el tigre salta sobre Alpone dando un zarpazo desde la derecha, a lo que Alpone con su espada enfundada, bloquea el ataque deteniendo el movimiento de su oponente, quien al quitar su mano es ataco al instante por Alpone, basto con un fuerte golpe en la barbilla y en el estómago para dejar inconsciente a su oponente obteniendo una victoria limpia. El primer combate había terminado apenas comenzó, lo que emociono a todos, quienes alababan a Alpone por su destreza, sin embargo, desde el balcón principal, Bakú comentaba sobre la batalla con sus compañeros, en ello Erion interrumpe, indicando la razón…
– Bakú, durante el combate ¿Sentiste algún sonido extraño? ¿Algo como una explosión? – pregunta el emperador, parecía sospechar algo sobre el modo de pelear de Alpone.
– Eso es lo que comentaba, pero no vi nada, y no importa que tan fuerte haya sido el golpe, no puede producir un sonido como ese.
– Pharos– dice Erion – ¿De dónde sacaste a ese muchacho?
– Apareció de repente en el desierto, me pareció interesante, por eso lo traje ante ti.
– Ya veo. Bakú, necesito que estés atento a sus próximos combates, quiero comprobar algo.
Los combates prosiguieron hasta llegar al segundo de Alpone, esta vez su oponente era un arcediano que portaba una lanza, a diferencia de la bestia, este presentaba un aura más peligrosa, un gran poder que Alpone lograba percibir. El réferi da comienzo al combate y ambos oponentes saltan al centro de la arena chocando sus armas, un intercambio rápido pero que demostraba el potencial de ambos, en medio de la batalla Alpone sonreía como nunca, se sentía extasiado, algo que incomodo a su oponente quien da un salto quedando en el aire, y desde allí conjura un poderoso rayo que lanza hacia Alpone, pero este lo intercepta con su espada, la cual se cubre por un aura azul intenso, Alpone comienza a girar su espada provocando que se desprendieran pequeños rayos, en ello el arcediano lanza varios rayos más, pero eran absorbidos por la espada, en ello Alpone da un corte en dirección a su oponente y desde su espada se desprende un látigo de truenos el cual alcanza a su objetivo arrojándolo a tierra, este se levanta e intenta volver al aire, pero es interceptado por Alpone quien da un fuerte golpe con su espada envainada, fue tan fuerte que logro romper la lanza y golpear el estómago del arcediano logrando la victoria, sin embargo Alpone mostraba leves signos de dolor que provenían de sus brazos.
– Bakú ¿Los escuchaste? – pregunta Erion.
– Fueron dos, y esta vez más fuertes que antes– expresa Bakú indicándole los momentos de cuando sonaron.
– No hay duda, él es un usuario Breaker– dice Erion – Sin embargo, esa otra habilidad – Erion le mira fijamente, sus ojos se iluminaron por la energía que se hallaba acumulada en estos, en ese instante Alpone le devuelve la mirada, se había percatado de Erion, Alpone le devuelve una sonrisa – ¿De dónde me habías dicho que encontraste a ese joven?
– Como le dije anteriormente, le encontré en el desierto un día antes de que te lo llevara a tu corte– responde Pharos
– (¿Y sabias que él además es un usuario del vacío?)– le pregunta Erion a Pharos a través de sus pensamientos
– (Evidentemente)– responde Pharos – De lo contrario no me hubiera tomado la molestia de llevártelo–
– (Que esto último quede sólo entre nosotros)– El emperador tramaba algo que ni Pharos imaginaba.
Erion mantuvo silencio hasta el término de los combates de ese día. Mañana sería el cierre y con ello el mejor de los mejores. Esa tarde, Alpone en su pequeño campamento afueras de la ciudad masajeaba un poco sus brazos, estos dolían por el sobreesfuerzo de haber utilizado su técnica, por lo que ya no podría utilizarlos de momento, aun así, se sentía entusiasmado.
La noche fue tranquila y rápida, llegando el segundo y último día del torneo, Alpone aun sentía los brazos resentidos, pero ello no le impediría combatir. Los combatientes se presentan en la arena, el público exclamaba y las hordas observaban atentos. Los primeros combates fueron cortos, eran combates mayormente decisivos, hasta que llegó el turno de Alpone, su oponente era un humano, proveniente de la ciudad de Tao– Tsen, su arma era un par de bastones, apenas vestía una chaqueta sin polera y unos pantalones holgados, tan solo atados con un cinto. El combate da inicio, y Alpone ataca a su oponente con el fin de terminar pronto, pero este le esquiva y da un golpe certero en las piernas haciendo que Alpone perdiese el equilibrio, y al instante da otro golpe con gran fuerza en la nuca azotándolo contra el suelo. Alpone perdió el conocimiento, el réferi fue a verificar si había caído por completo, pero para sorpresa Alpone se vuelve a levantar, sin embargo, estaba mareado, aun no recobraba bien sus sentidos. Su oponente no esperaría en lo que Alpone alza su pierna y golpea con fuerza el suelo haciendo que tiemble y destruyendo parte de este, rápidamente corre hacia su oponente que había perdido el equilibrio, pero antes de poder siquiera atacarle cae al suelo totalmente inconsciente, el combate dio fin y Alpone quedo fuera. Los demás combates se desarrollaron como era debido, y aquel guerrero de Tao– Tsen fue el vencedor.
Mientras la fiesta seguía, Alpone se hallaba fuera de la ciudad, en su pequeño campamento algo molesto, se había confiado demasiado y dio paso a una derrota inminente, se mantenía reflexivo al respecto, en ello una persona se acerca, al alzar la mirada, ve que era el mismo emperador en persona.
– Agradable lugar, es una lástima que esté prohibido hacer asentamientos como estos en los alrededores de la capital, suerte que no te hayan descubierto, hasta ahora– dice Erion mirando a su alrededor.
– Es todo lo que tengo, después de todo vivo de la aventura– responde Alpone algo desanimado.
– Soldados, limpien este lugar y traigan a este joven a mi corte–
– ¿Qué ¡Qué!? ¿Por qué hace eso? – Alpone pensaba que lo enviarían preso por las palabras del emperador.
– Ha partir de ahora dormirás bajo el techo de las barracas, te has ganado una oportunidad para ser mi aprendiz, en mi castillo hablaremos más del asunto. – Tal y como dijo, el emperador lo llevo al castillo donde le asigno un cuarto en el área de soldados.
Ambos se encontraban reunidos en el salón de guerra donde aguardaban las otras hordas okram, Alpone se sentía algo nervioso al estar ante tales figuras, sobre todo porque podía verles los rostros. A la derecha de Erion se encontraba Pharos y más a la derecha el Arcediano Ícaro, un hombre alto de fino aspecto, de largo cabello dorado y ojos verdes con una mirada fiera como halcón, al otro lado estaban Elena, una hermosa jovencita, la menor del grupo. De dotada figura, con su singular cabello azul y corto hasta los hombros, sus labios brillaban de azul oscuro y sus ojos de un profundo esmeralda; por último, el más llamativo después de Elena, Bakú, un fiero león bípedo, de mirada pacifica, pero aspecto intimidante, cuyo cuerpo robusto era hasta tres veces más grande que Alpone.
– En vista de tu desempeño en la batalla, he decidido entrenarte, aunque aún no eres apto para ello y tu cuerpo es una referencia clara– Dice Erion apuntando a los brazos y pierna de Alpone los cuales al revisarse a sí mismo estos se veían moreteados, había soportado el dolor en silencio todo el viaje.
– El uso del estado Breaker es muy peligroso, es una habilidad s*****a, pero has demostrado “algo” de control. Haremos lo siguiente, Elena, desde ahora te harás cargo de él, tienes que entrenar su cuerpo hasta hacerlo tan resistente como el de un Mmiri, posteriormente seguirás tu entrenamiento con Bakú, donde fortalecerás tu combate. Después de tu entrenamiento físico, aprenderás de Ícaro y Pharos el arte del misticismo para mejorar esa habilidad con la energía. Una vez tengas todo eso dominado, recién comenzara el verdadero entrenamiento conmigo. ¿Están de acuerdo? –
– Me niego a aceptar dicho mandato– replica Ícaro – No seré participe de esto, él es un desconocido ¿Por qué debería compartir nuestros secretos?
– Porque así lo he decidido Adrián– responde Erion firme
– Me tienes cansado con tus caprichos Erion, si quieres que le enseñe, deberá ganarse el derecho, a mí no me importa absurdas muestras de poder, así que vete preparando–
– ¿Alguien más tiene objeciones?
– Yo creo que ninguna mi lord– responde Elena – Entonces seré la primera encargada, nos divertiremos bastante mi pequeño terrón de azúcar– Elena le da una sensual mirada poniendo nervioso a Alpone. – Ve a descansar cariño, partiremos mañana a mis tierras.
Ya todo decidido, las hordas y Alpone se retiran del salón. Esa noche el joven espadachín durmió tenso, no pudiendo descansar del todo. A la mañana siguiente, Elena le esperaba en la puerta junto a su caballo, Alpone le preguntó en que viajaría él y Elena rio, le indico que viajarían en el mismo caballo a lo que Alpone se tornó rojo por completo provocando que Elena se mostrara coqueta con él, era su forma de pasar el rato. Alpone monta el caballo y para sorpresa de este, Elena fue como su acompañante siendo él quien guiaría las riendas, estaba nervioso y tenso al sentir como ella le abrazaba por la espalda.
Fue un viaje de una semana hasta arribar a la gran ciudad portuaria Nebra, hogar principal de los Mmiri que habían migrado de sus hogares bajo el océano. Era una ciudad con mucho movimiento, tanto como la misma capital. En su entrada, Alpone fue detenido por los soldados, pero al verle junto a Elena, estos se rieron y le dejaron pasar soltando pequeños comentarios como “Ya tiene juguete nuevo” o “Esta noche te toca jajaja”, comentarios que volvieron a recordarle a Alpone que llevaba a una hermosa mujer abrazado su espalda.
Con su llegada comenzó su entrenamiento exhaustivo junto a los Mmiri, a plena vista se lograba admirar el gran físico que poseían, y no era por menos, sus cuerpos habituados a las altas presiones de las profundidades del mar, le hacían ser muy resistentes, y Elena tenía planeado entrenarle de esa manera. Fueron meses de angustia, dolor, sobreesfuerzo y varias oportunidades en la que estuvo al borde de la muerte, pero de igual forma su descanso era reconfortante al lado de Elena. Al cabo de seis meses, Alpone había mejorado como nunca, su cuerpo ahora era capaz de resistir mejor el estado Breaker y poder forzarlo a nuevos niveles; se sentía muy distinto a cuando comenzó, deseaba quedarse más, pero era momento de partir a las tierras de Bakú para continuar con su entrenamiento.
Con un ligero retraso, Alpone logro llegar a al maravilloso bosque donde se hallaba “Les Gens saudades” (EL Pueblo Salvaje), hogar de Bakú. Al entrar la misma horda le estaba esperando, cosa que sorprendió a Alpone. Bakú preguntaba el motivo de su retraso, en ello Alpone se sonroja y fija su mirada hacia otro lado, a lo que Baku comenzó a reír fuertemente.
– Tienes suerte de haber tenido una buena noche junto a Elena, ella es muy selectiva con los hombres, y tú eres su segundo– esas palabras le pusieron aún más rojo y nervioso, sobre todo por la risa de Baku – Sígueme… Baku llevo a Alpone a un gran edificio, dentro de este había un pequeño bosque, se veía distinto al de afuera. Baku le explico que aquel lugar era una arena de combate y entrenamiento. Elena se encargó de entrenar el cuerpo y mejorar su resistencia, ahora Baku se encargaría de explotar sus capacidades y mejorar sus reflejos de combate, la resistencia ganada haría que el entrenamiento fuera más prolongado.
En un plazo de cuatro meses, Alpone logro dominar el estilo de combate de las bestias, e improvisar el suyo propio, aunque aún faltaba detalles que afinar.
Fue poco el tiempo, pero provechoso, sentía que había crecido de una forma sin igual. Ya solo quedaban dos maestros más antes de poder seguir bajo la tutela directa del emperador, pero uno de ellos estaba en contra. Alpone decidió optar por Pharos, por suerte el desierto no quedaba lejos y llego fácilmente en par de días. Apenas piso desolado lugar, Pharos se manifiesta frente a él guiándole a lo más profundo de aquel mar de arena.
Pharos enseño a Alpone los secretos de las artes esotérica, le enseño a usar poder de maneras que él nunca imagino. Aprendió a vivir en un ambiente inhóspito y de escasos recursos, reforzando su espíritu e improvisando su mente.
Pasaron dos meses y se acercó nuevamente el torneo, Alpone aún continuaba bajo el aprendizaje de Pharos y entro al torneo como uno de sus soldados. El torneo se mostraba distinto ese año, sobre todo Alpone con su nuevo aspecto, fuera de Pharos, nadie le había visto desde que estuvo en el desierto. Su antigua vestimenta de Quimera fue reemplazada por una chaqueta sin mangas y abierta, no llevaba camiseta. Usaba un pantalón no tan ancho y suelto, amarrado con un cinturón del cual colgaba su espada, en sus pies llevaba apenas un vendaje al igual que en sus manos, y lo único que conservaba era su tiara que ahora llevaba colgada en el cuello como un collar. Su pelo había crecido bastante y lo tenía amarrado en trenza, pero era su mirada la que más llamaba la atención, se había vuelto serena y sin ápice de dudas.
– Toma Ícaro– Dice Pharos entregándole una carta – Te la envía Alpone– Ícaro duda en tomarla, pero al final acepta
– ¿Qué significa esto? – Ícaro se mostraba algo molesto y escéptico. Erion tomo la carta y sonrió levemente.
Su primer combate estaba por comenzar, su oponente era un Mmiri que conoció durante su entrenamiento, uno de los fuertes. El réferi se retira y comienza el enfrentamiento, el Mmiri salta sobre él e intenta golpearle, pero Alpone en vez de cubrirse o evadir, da un golpe seco y corto al aire y una fuerte explosión de aire golpea el cuerpo del Mmiri en pleno aire enviándolo hasta la muralla y antes de que pudiese moverse, Alpone estaba sobre el con su espada en el cuello, obteniendo una victoria inminente.
Elena y Baku quienes le habían entrenado nunca vieron una técnica como esa, miraron a Pharos por una explicación, este sólo dijo que le enseño a usar lo que ya sabía, en ello Erion dice que Alpone había usado una técnica proveniente de los Abydos, la geomancia, un arte física tan poderosa como la magia, pero limitada. – Un Breaker, un portador del Vacío y ahora un geomancer ¿Qué más ocultaba Alpone a todos? – pensaba para sí el emperador.
Así fueron todos los combates durante los dos días, y sólo en el último, tuvo que combatir con más seriedad, pues sus contrincantes no eran de subestimar, entre ellos estaba el mismo que le derroto, pero no lo vería hasta la final, y así fue. Uno frente al otro. El combate da inicio y Alpone agita con fuerza la espada, y en el acto se escucha una poderosa explosión provenir del brazo de este, aquel movimiento creo una onda expansiva tan fuerte que fue rompiendo parte del suelo, su oponente la esquiva escapando del peligroso ataque que al impactar contra la pared la destruye en gran parte, y de igual forma su espada se rompe quedando tan solo la empuñadura que tenía un trozo pequeño, pero no pareció importarle. Su oponente al ver tan brutal peligro, decide no tomarlo a la ligera y le ataca antes de que pudiese seguir, sin embargo apenas podía acercarse, pues Alpone le mantenía a distancia con sus ataques devastadores a pesar de ya no estar la espada, su oponente se vio acorralado, hasta que encontró una apertura y golpea con su bastón justo al costado derecho de Alpone recibiendo el golpe de lleno, pero apenas pudo moverle unos centímetros, en ello Alpone solo reclamaba como si hubiese sido un leve empujón, su oponente retrocede, y sobre el Alpone quien da un único y explosivo puñetazo con el cual gana el combate.
Al igual que el año anterior, el evento termina bien y esta vez con un nuevo campeón. Por la tarde las hordas se hallaban reunidos y Alpone con ellos evaluando su desempeño.
– Has estado de maravilla terrón de azúcar– Rose le felicitaba mientras le abrazaba con fuerza.
– Chico, has estado de hostias– Baku sonreía impresionado – ¿Cómo es que te volviste tan fuerte?
– Estos dos últimos meses Pharos no me enseño nada nuevo, más bien me hizo fortalecer mis habilidades principales, la geomancia, el uso las habilidades de las armas y sobre todo el Breaker, el me instruyo de manera correcta como explotar mis ya adquiridas habilidades, y lo que más fortalecí este último fue el poder Breaker.
– Tu poder aún está creciendo, no puedo imaginar hasta donde llegara– dice Erion – Ahora Ícaro ¿Le entrenaras? ¿O aun no es digno de ello?
– Tu solo necesitas que aprenda los principios de la magia, pues bien, solo eso le enseñare, el resto carga en ti. Alpone, por esta noche descansa, partiremos mañana a primera hora.
– Sí señor.
Todos se retiraron, había sido un día satisfactorio y mañana solo restaba seguir con su último entrenamiento antes de poder seguir junto al emperador.
¿La mañana llego y Alpone estaba en las puertas del castillo esperando a icaro, en ello llega Elena quien como de costumbre le abraza con cariño por la espalda como sol y a hacerlo durante su entrenamiento. Le pregunta porque estaba en aquel lugar, Alpone le dice que esperaba a icaro, pero Elena le indica que este había partido en el alba a través del portal. La única forma de llegar a Arcadia, Alpone quedo atónito, eso quería decir qué él nunca lo quiso entrenar, sin embargo, no se rendiría e iría en busca de esas tierras. Elena dijo que el portal debía de estar cerrado para evitar que le siguiese, por lo que la única forma era llegar a pie hasta la isla flotante de Arcadia, y esta debía de estar cerca de Tao– Tsen.
Alpone toma sus cosas y comienza su viaje, un camino sin enemigos potenciales, y en unas cuantas semanas logra llegar a la ciudad de Tao– Tsen, un lugar con enormes murallas que resguardaban a su gente. En la entrada fue reconocido por los guardias pudiendo acceder sin problema a la ciudad.
Dentro busco información al respecto, pero no tuvo mucha suerte, las personas parecían estar ocupadas con la llegada de una persona importante. Alpone fue al lugar donde estaban todos para encontrarse a un hombre muy anciano el cual anunciaba a su sucesora, una pequeña niña de no más de cinco o seis años. Alpone no comprendía, fue en eso que se encontró? con su oponente del torneo quien le explico. Aquel hombre era Tao– Jung, el sacerdote supremo y la pequeña su nieta, Tao– Lin, la única con los dones divinos iguales a él para continuar su trabajo cuando el pasase al otro mundo. La labor del sacerdote supremo era la protección de los ciudadanos y la prosperidad de todos. Alpone no comprendía muy bien, pero entendía que eran personas muy importantes.
Alpone consulta al guerrero el cómo llegar a Arcadia, él le indico que al suroeste había una estación donde la ciudad recogía a los mercaderes, y que estaría habilitada en cinco días, para suerte de Alpone el camino a pie no era mayor a dos. Contento y listo para partir, de la nada la multitud se silencia y en ello esta se aleja de él, Alpone miraba a todos lados confundido, poco a poco todos fueron arrodillándose, dejando ver un camino del cual venía acercándose la pequeña y el sacerdote. A pesar de ser forastero, Alpone mostro el debido respeto haciendo una reverencia a tales figuras. La joven se acerca y le pide arrodillarse para estar a su altura a lo que este accede.
– Pocas veces las personas son marcadas por el destino– dice el anciano
– ¿Cuál es su nombre señor? – pregunta la pequeña con una dulce voz como si de un ángel se tratase, mientras giraba alrededor de él mirándole por todos
lados.
– Alpone de laCruz– responde Alpone siguiendo con la mirada a la pequeña – ¿Aquí se refiere con esas palabras señor?
– Eres alguien que jugar? un papel muy importante en el futuro de un país muy lejano–
– Dior Llagan dijo algo similar– dice Alpone recordando los sucesos de la isla Solanda.
– Si Lord Dior Llagan ha coincidido conmigo debes de estar preparado para el momento–
– ¿No niego que me ha puesto algo nervioso, pero es algo que debo asumir pues si quiero ser el mejor espadachín deber? afrontar una variedad de retos, en fin, ahora me preocupa terminar mi entrenamiento, eso me recuerda que debo ir a Arcadia.
– Pues ve joven Alpone, y que la suerte del mundo este a tu favor.
– Señor– dice la niña? Usted es alguien bueno, pero también posee la influencia de una energía oscura.
– De seguro es la de mi mejor amigo, su nombre es Taylor Micordios, ¿si algo le conoces, no dudes en pedirle ayuda, y que no te engañe su aura, es alguien en que puedes confiar. Con vuestro permiso me retiro.
Alpone se va del pueblo y se dirige al lugar indicado, estaba muy entusiasmado y corrí sin parar hasta el punto de encuentro llegando en menos de un día a la estación; quedaban cuatro días antes de que llegara y no tenía panorama alguno, por suerte, en el transcurso de la tarde muchas personas comenzaron a llegar, la mayoría eran mercaderes de distintas partes y entre ellos Alpone reconocía ante la belleza de una joven de cabellos dorados, que vestía una chaqueta y atuendo de viaje, y una gran mochila, Alpone curioso se acerca para descubrir que aquella joven resultaba ser Amy, por lo cual no dudo en acercársele para ver cómo estaba.