Al día siguiente, Delilla llega a la costa quedado sorprendida por la carnicera? a que había en el lugar, varias bestias mágicas destrozadas de forma brutal y Alpone tirado frente a la espada, lleno de heridas y sangre por todas partes, pero a pesar de aquel macabro escenario, el joven estaba durmiendo con una expresión relajada. Delilla pensó lo peor por un momento y acerco lo más rápido posible. – ¡Alpone! ¡Alpone! – gritaba Delilla mientras lo agitaba intentando recibir alguna respuesta a lo que Alpone le reclama que ya estaba despierto – Menos mal que estas vivo– Dejando salir un suspiro de alivio, Delilla recoge la cesta de comida que tiro al ir tras Alpone. – Eres algo ruidosa Delilla, solo descansaba un poco, ¿esas criaturas s? que son molestas– Alpone le pide ayuda a Delilla pa

