Capítulo 20

3449 Words
Alpone comienza a correr hacia el custodio el cual se alza por los aires, pero es atajado por Alpone y arrojado contra la puerta, en donde unas extrañas manos hechas de energía oscura le sujetan. Alpone se acerca con una de las lanzas que se había quitado y sin piedad apuñala al Custodio, pero este no moría, solo quedaba una última opción, apretó? con fuerza la lanza y le corta la cabeza, las máscaras caen al suelo y el Custodio desaparece por completo, las máscaras que yacían a sus pies de decidieron en polvo. Solo y con fuerte sentimiento de vacío toca el portón y este se abre ante él, envolviéndolo en una oscuridad total. Alpone abre sus ojos para darse cuenta que estaba descansando en una cama, su cuerpo y cabeza dolían un poco, y se sentía sumamente débil, intento levantarse, pero cae precipitosamente al suelo, donde es encontrado por Catrina, el golpe le había alertado. Le ayuda a subir, en ello Alpone comienza a preguntar. – ¿Cómo llegue aquí? –  Se sentía desorientado, refregaba sutilmente su cara tratando de despertar. – Después de su mes entero meditando, termino la sesión, tu cuerpo expulso una extraña energía que apago el dispositivo y a su alrededor, Lord Icaro mandato traerte aquí y mantenerte en observación, pero no pensamos que estarás en coma por un año enteros ¿Qué rayos te pasos? – ¿Un año? –  en ello Alpone comenzó? a llorar sin entender porque mientras trataba de recordar – ¿Estas bien? –  pregunta Catrina pasándole un pañuelo – Se siente vacío ¿siento que deje de ser yo? siento? nada? –  Alpone toma el pañuelo y comienza a secarse las lágrimas, en ello Icaro entra. – Que tal saluda Alpone sin ganas –¿Qué rayos hiciste en aquel lugar? – No me quedo más que matarle? – Explícate– exige Icaro. Alpone se repone y le cuenta todo lo que recuerda.  ¿Icaro se sintió? intrigado y saco de su morral en la cintura una libreta en la que comenzó? a anotar cada detalle. – As? ¿que realmente existe ese mundo? ¿Sientes algo distinto? – ¿Como dije, vacío? – Alpone intenta levantarse una vez más, pero Icaro le detiene. Guardando su libreta, desde el morral saca un pequeño frasco que le entrega a Alpone. – Bébelo todo y descansa, mañana ya estarás, vámonos Catrina. Alpone recibe el brebaje y lo bebe, sintió? como las energías le volvían de a poco, haciendo caso a lo dicho por Icaro se recuesta y continúa descansando. ¿Esa noche soñó sobre su pasado cuando aún su familia vivía, nostalgia y cariño fue lo que le acogió? en su pequeño descanso. A la mañana siguiente Alpone se levanta con muchos ánimos, Icaro lo llevo a una estancia donde sus soldados suelen entrenar el combate en todas sus áreas, y como tal el lugar había varios practicando las distintas disciplinas, era común el uso de lanzas, espadas y arcos acompañados de magia sagrada. Caminaron por el complejo hasta llegar a una habitación espaciosa y vacía, Icaro quería mantener a toda costa en secreto el poder de Alpone. – Antes de que comencemos debes de saber un par de cosas– le dice Icaro a Alpone – Lo primero, el poder del vacío es un poder prohibido, ¿su mera existencia es un tabú; segundo, ¿el abuso de este poder significar? La corrupción de tu alma, por ende, procura utilizarlo en los casos extremos, o en proporciones bajas; tercero y último, el mero hecho de ser un usuario del vacío, te hace enemigo del imperio Okram, y sobre todo de Russaj, así, Que, si llegase el momento, ¿no interferir? entre ustedes, estarás a tu suerte ¿Te queda claro? – Lo último como que no me termina de convencer, pero da igual ¿Cómo lo utilizo? A diferencia de mis otras habilidades, no puedo sentir el vacío. – El vacío no depende de tu energía vital, si no de la espiritual ¿Has usado magia alguna vez? – Nunca– – Entonces comenzaremos tu entrenamiento mágico. Desde ahí, ¿Alpone permaneció en Arcadia un tiempo entrenando el arte mágico, y el uso de su poder. ¿Durante su entrenamiento descubrió? que aquella habilidad que permaneció? en él fue su don breaker, ¿un don que a diferencia de los otros que perdí?, este era parte de su propio cuerpo y el perderlo significaba la muerte misma. Cuatro meses, Icaro determino que Alpone ya no tenía nada más que aprender de si, el resto dependía de lo que decidiera hacer y le obligo a continuar su viaje, pero con un trato. – recuerda lo que conversamos, tu poder está prohibido, nadie debe saber de él. – Lo sé muy bien? – Has sido un excelente sujeto de pruebas, pero llegue al límite de lo que podía aprender del vacío. Es un poder demasiado inestable y peligroso para continuar con las pruebas de poder, por ende, te encomiendo la tarea de escribir un informe de todo lo que descubras sobre el vacío. – De acuerdo– Alpone da un suspiro, aquella tarea le parecía tediosa, pero entendía que era la mejor manera de saber más sobre sí. Con su equipaje en mano, se posa sobre el pedestal transportador, un gran destello ilumina el cielo levantándose un pilar de luz que absorbe a Alpone y desaparece junto a este en el cielo, al irse, Icaro saca desde su morral la libreta en ello Catrina le habla – Luce algo preocupado mi lord ¿Está todo bien? – ¿No importa cuán comprometido este con la causa, tarde o temprano el ser ¿alguien a quien deberemos de enfrentar, tendrá que desarrollar métodos contra el vacío? hay mucho trabajo por delante En apenas un instante, del cielo desciende un pilar de luz justo en el tejado del castillo apareciendo Alpone de este. Al bajar las escaleras, se topa con los guardias quienes le obligan a reportarse ante el emperador, Alpone coopera ya que ese era su objetivo. Los soldados le condujeron hasta la biblioteca donde Russaj parecía estar revisando algunos documentos junto a Pharos. – Ha pasado un tiempo, pero por fin termine mi entrenamiento señor, ahora es su turno de entrenarme– dice Alpone muy confiado, a lo que Russaj le ignoro, parecía estar inmerso en sus asuntos, pero antes de que Alpone pudiese continuar es detenido por Pharos. – En este momento estamos investigando algo muy importante. – Ya he esperado bastante, creo poder hacerlo un poco más– Alpone camina hacia un asiento y espera a que se desocuparan. Su espera duro más de una hora. – Has regresado– dice Russaj –¿Qué quieres? – Prometió? entrenarme, y a eso vengo – Lamentablemente no puedo hacer tal cosa, mi tiempo es limitado, lo más que puedo hacer es instruirte. – ¿Qué?!  ¡No me venga con eso! Dos años fuera para poder estar bajo su tutela y ahora me sale con eso. ¿No lo aceptare, no me moveré hasta que cambie de opinión – ¿No sirve de nada el que entrenes conmigo, puedo ver claramente que has sido bien instruido, y si has tardado todo este tiempo puedo asumir que Adrián puso todo de si, ¿todo lo que ellos te enseñaron es lo que aprendí? antes de tomar mi cargo. Te toca ser autodidacta. – ¿No cambiara de opinión cierto? – No. – ¿j***r? entonces no me queda más que irme, de vuelta a la vida de viajero. – No tan rápido, no puedo entrenarte porque como dije, todo lo que se lo has aprendido ya de ellos, sin embargo, Quédate en la capital y te guiare al camino para que aprendas las artes de los templarios. – No es muy tentadora su oferta, aunque viéndolo de otro modo es una oportunidad de pulir mis destrezas con la espada. Si me lo permite, quiero exigir una sola cosa y eso es la oportunidad de enfrentarme a usted. – ¿Solo eso? –  pregunta el emperador, a lo que Alpone afirma muy confiado – De acuerdo, ¿pero yo ser? quien disponga del tiempo. Pharos ahora queda en tu cargo. Una etapa comenzaba para Alpone, la última que caminará junto a los Okrams. ¿A pesar del tiempo que estaba invirtiendo en ello, cada noche so? aba con el momento de iniciar su viaje hacia el legendario continente de Eucaria. ¿Habían pasado ya dos años desde que se comenzó su entrenamiento de templario en la capital del imperio, dos años en los que fue el campeón indiscutible del torneo, dos años en lo que paso a ser instructor de la misma armada del emperador, dos largos años que no desperdicio en buscar cualquier indicio sobre la ruta de Eucaria, hasta que un día como cualquiera, revisando viejos mapas en la biblioteca, el emperador se le acerca con un tubo en la mano? – Ya es momento que dejes eso Alpone– Dice el emperador dejando el tubo sobre la mesa – ábrelo. – ¿Qué me trae de bueno? –  Alpone toma el tubo y al abrirlo, dentro de esta saca un papel, resulto ser una carta firmada con un extraño sello, uno que había visto en diversas partes del castillo. ¿Comenzó? a leer la carta, la cual resulto ser una autorización para poder ir a la isla de Yzcar.  – ¿Por qué ese lugar? –  pregunta Alpone – En Yzcar, la ve a los Hechiceros supremos podrán darte algo para llegar a Eucaria, al fin y al cabo, fueron ellos quienes levantaron un hechizo para que ningún barco pudiese siquiera observarle a la distancia. – ¿Desde cuándo sabia eso? –  pregunta Alpone mientras guardaba el permiso dentro del tubo – Desde siempre, el problema no es el que lo supiera, el problema es que nadie puede ir a Yzcar si no es recibido, ¿y tú? no eres alguien importante para que ellos se tomen la molestia de siquiera importarles tu existencia – ¿Auch, eso duele? – Pero ahora que ya ostentas el título de Templario, un cargo alto dentro de la milicia Okram, fue que pude negociar una visita, ¿tu barco estar? Esperando por ti en Nebra, además desde este momento de destituyo del cargo de instructor, ¿eres libre de hacer lo que quieras– El emperador no dijo nada más y se retiró? dejando a Alpone pensar al respecto, con una sonrisa guarda el tubo y se retira hacia su cuarto. En menos de una hora, con una mochila de equipaje y un caballo este abandona el castillo camino a Nebra, una semana que paso rápido ante los ojos de Alpone. Tal como había dicho el emperador, en la costa estaba Elena esperándole con un bote muy particular, de una madera azul y muchos grabados mágicos, Elena le explica que el barco fue hecho con alquimia e imbuido en magia antigua y este se movería solo hasta llegar a la isla siempre y cuando el viajero portado un símbolo, el cual era el permiso que Russaj le había dado. Era un viaje de una sola persona, Alpone nunca había viajado solo en alta mar, pero no había tiempo para dudas, agradeciendo con una gran sonrisa se sube al bote y este comienza a moverse solo. En su bolso llevaba provisión para un mes, pero Elena había previsto eso y cargo el bote con más provisiones, sería un viaje largo y de esa forma transcurrió. Fueron días, meses, o así lo percibía Alpone mientras viajaba aburrido contemplando el horizonte de día y las estrellas de noche. Muchas veces se cuestionaba si había hecho algo mal o si todo fue una trampa, muchas cosas pasaron por su cabeza, pero la mayoría debido al intenso aburrimiento provocado por la nada. Alpone había perdido la cuenta de cuanto llevaba viajando, siempre lo mismo, un cielo despejado y un mar tranquilo, pero un día poco a poco comenzó.  A cambiar el clima, una densa neblina se alzaba desde el mar y no dejaba ver por donde avanzaba el bote, Alpone comenzó a sentir preocupación y algo de angustia por no saber cómo actuar ante tal situación, en ello la lampara que colgaba del bote comienza a brillar, aquella luz desprendía un has dorado que marcaba el camino por el cual el bote comenzó a navegar, poco a poco la niebla se fue disipando hasta dejar ver lo que era su destino, la mítica isla de Yzcar, hogar de los más poderosos magos del mundo entero. El bote continúo avanzando hasta detenerse en la arena blanca de la playa, en donde Alpone era esperado por un grupo de encapuchados de distintos colores y detrás de estos, flotando elegantemente unos seres alados en armaduras doradas como si de ángeles se tratarán, empujando espadas y lanzas, y en el centro de todos tres personas, cuyos atuendos idénticos entre sí, parecían ser los que estaban a cargo. Uno de ellos se quita la capucha dejando ver su rostro, resultaba ser un hombre de edad, de cabellos blancos al igual que su barba corta; una mirada seria y despectiva. – Tú debes ser el que el emperador ha enviado. ¿Cuál es tu propósito en este sagrado lugar? –  pregunta aquel hombre, sin embargo, Alpone estaba absorto observando aquellos seres alados, los cuales le recordaban a los Arcedianos – Si no tienes asuntos, entonces te enviare de vuelta a Achos– Alpone reacciona al instante al sentir dicha amenaza. – Lo lamento, es que aquellas criaturas me llamaron bastante la atención. Mi nombre es Alpone de laCruz, he venido en busca del método para ir a Eucaria– – Eucaria ¿Por qué quieres ir a ese lugar? – Busco toda pista sobre el espadachín titánico Fustas Roda – Pierdes tu tiempo, no hay forma de llegar a ese lugar maldito, pero si es sobre ese sujeto, puedo darte algo para que pierdas tu tiempo. Aquel sujeto alza su mano, y en un instante él y Alpone son trasportado a otra costa de la isla, en la cual una espada corta yacía ensartada en el suelo, cubierta de hierba y polvo. – Esa espada pertenecía a Roda, la dejo en este lugar esperando que algún día alguien fuese lo sufrientemente poderoso para continuar con su legado. – La espada del espadachín titánico? ¿esto es más de lo que puedo pedir? –  Alpone muy emocionado, se acerca a la espada e intenta levantarla, pero fue inútil, aun usando todas sus fuerzas no podía ni siquiera moverla un mil? metro, aquella arma era brutalmente pesada. – Te dejare en este lugar, mientras no hagas nada raro, podrás permanecer en este lugar. – Muchas gracias. De bajo de aquel hombre se dibuja un pentagrama y desaparece junto a los seres alados. Alpone no le dio importancia, estaba enfocado en alzar la espada y sabía bien que la única manera de lograrlo era usando su habilidad breaker, pero el tiempo de uso era limitado. Mientras meditaba otra extraña figura encapuchada se acerca, al revelar su rostro, resultaba ser una joven no mayor que el mismo Alpone. – Disculpe joven templario? ¿Puedo acercarme? – El invitado soy yo, así que siéntete libre de hacerlo, por cierto, ¿llámame Alpone? ¿Qué hay de tu nombre? – Tiene razón. Mi nombre es Delilla Fecha, soy estudiante de hechicería avanzada. – Interesante ¿En Qué puedo ayudarte Delilla? – Tenga curiosidad sobre algunas cosas y quizás usted pueda resolverlas. ¿Usted proviene de Achos? – ¿No, yo nací? en Ata Bath. Pero he vivido un tiempo en Achos, a decir verdad, lo he recorrido en su mayoría. – ¿Entonces es cierto eso de la torre que toca el cielo? ¿De las personas aladas y las otras con apariencia animal? – Todo– Alpone le sonríe? al ver su inocente curiosidad, le conto todo lo que había conocido en Achos. – Es muy interesante, me gustaría algún día tener la oportunidad de visitar esos lugares– – ¿Y qué te lo impide? –  pregunta Alpone con extrañeza, algo ocultaba. – Nuestras reglas son bastantes estrictas, y una de las principales es la de nunca abandonar esta isla. – ¿Podrías contarme más acerca de este lugar? – No hay problema, pero es poco lo que puedo revelar a los forasteros. Las tres leyes principales por las que se rige nuestra vida son: Nunca abandonar la isla; los conocimientos de Yzcar son de Yzcar; nunca interferir en los asuntos del exterior. Vivimos bajo esas leyes debido a los conocimientos y el impacto que generarían si fuesen expuestos al mundo exterior. A pesar que la magia y parte de sus conocimientos ya están en el mundo, nosotros nos hemos encargado de borrar todo lo posible del mundo y guardarlos aquí. – Suena egoísta desde mi perspectiva. ¿Qué les hace pensar que los demás no podrán manejar dicho conocimiento? –  Alpone fue directo en su comentario mientras le miraba fijamente. – Por culpa de los conocimientos que acaparamos, han ocurrido desastres en el pasado, desastres irreparables y de cierta forma nos sentimos responsable de ello. – Ya veo ¿pero? ¿Cómo es que llegaron a eso? –   – La magia es un poder que no es originario de este mundo llamado Zendra, es un don que provino de Glencoe, poder que fue traído por los Abkanis en la antigüedad. En antaño, todos eran capaces de usar este don – Delilla se miraba las manos, absorta en su historia – Sin embargo, con el paso del tiempo, muchas cosas malas comenzaron a ocurrir, por lo que un grupo selecto de hechiceros tomaron la decisión de desaparecer todo el rastro posible de magia del mundo, con el mismo don que deseaban ocultar, levantaron desde el fondo marino eta isla y fundaron lo que actualmente es Yzcar, convirtiéndose en el epicentro de toda magia conocida en este mundo. – Ahora entiendo un poco más, sin embargo, no me cambio de opinión al decir que es un pensamiento egoísta. – Respeto tu opinión, y hasta cierto punto la comparto. – Gracias por contarme algo como eso. Creo que es momento de comenzar mi entrenamiento– Alpone se pone de pie y sostiene la espada con fuerza intentando moverla – ¿Es inútil– dice Delilla – La Hoja Titánica pesa alrededor de dos toneladas, a menos que seas un titán o poseas una fuerza equivalente a la de estos, ¿todo esfuerzo que hagas ser? en vano. – Recién estoy comenzando– responde Alpone con una sonrisa. Sosteniendo con fuerza la empuñadura, libera su fuerza Breaker, aun no era suficiente y usa todo su poder logrando alzar la espada con gran dificultad provocando la explosión de sus másculos, dándole un rápido giro la vuelve a ensartar en el pedestal en el cual estaba. Al soltarla, el agotamiento le consume cayendo al suelo de espalda totalmente imposibilitado. – ¡j***r! –  grita Alpone con una sonrisa intentando disimular el dolor por el resentimiento generado a su cuerpo. – ¿Acaso ese era el temible poder Breaker? –  pregunta Delilla muy asombrada por dicha demostración. – El mismo– responde Alpone muy agitado – Aunque al parecer esa espada esta por sobre mi limite, apenas pude alzarla y se supone que Fustas la manejaba como si fuese una espada corriente, ¿ese sujeto s? que tenía la fuerza de un verdadero titán. – ¿Estas bien? ¿Puedes moverte? – Para nada– responde con una sonrisa – Lo más que puedo hacer es esto– con la poca fuerza que le quedaba, logra sentarse con sus piernas cruzadas y sus brazos descansando sobre estas – Me quedare meditando hasta recuperar mis fuerzas y volver a intentarlo – Es muy peligroso quedarte aquí, este lugar es visitado por bestias mágicas. Si quieres puedo ayudarte– – Descuida, no es primera vez que estoy en este estado además tengo otros trucos– responde con mucha seguridad mientras cierra sus ojos para meditar – Hay algo que debo mencionar y espero que se mantenga entre nosotros. – ¿De Qué se trata? – Deberías regresar con los demás, pueda que estar conmigo te cause problemas. – No lo creo, pero tienes razón, aún hay cosas que debo terminar. – ¿Sí vuelves mañana y aún estoy vivo te diré como lo logre, y si es posible? ¿Cuándo vengas mañana traerás algo para comer? Mis provisiones quedaron en el bote en el que llegue. – ¿Está bien? ¿Nos vemos mañana?
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