Cuando aterrizamos mis ojos se maravillan con el nuevo paisaje que ven, pero no mi piel, está haciendo demasiado calor para mí gusto. Estoy acostumbrada al clima tropical de mi país no a este. Es una porquería, no puedo esperar para llegar al hotel y encerrarme ahí. Samuel parece acostumbrado al ambiente porque saluda con naturalidad al señor que nos espera para llevarnos al hotel. El hombre me sonríe antes de decirle a Samuel que está todo listo para esa noche, no entiendo nada, pero quiero irme de aquí. Nos subimos a los autos con las banderas de la nación y empiezan a conducir al bendito hotel. No sé porque dicen que las Vegas es bonito, no tiene nada atractivo, todo parece un maldito decierto con enormes edificios sobresaliendo de las calles llenas de gente. Es una mierda este lugar,

