─Eso es lo que mi padre cree, al igual que el suyo ─responde, dejándome más confundida. ─¿Te comprometiste o no? ─Insisto, aseverando mi voz, con la efervescencia de mis jadeos en su punto. ─Sí… ─responde. Un ardor se posa en mis fosas nasales, ante el sollozo que quiere formarse. ─Tendrás tu empresa, felicidades ─expreso, carraspeando. Para fingir que no me ha dolido, cuando en realidad, siento todo acabado a mí alrededor. Él da un paso hacia mí, posando sus manos en mi rostro, para llevarme a mirarle. Lo hago, enamorándome del azul de mí príncipe. ─Te dije que resolveré esto, en eso estoy…ellos pensarán que se realizará una boda y en cuanto el padre de Ariana finiquite con su firma. La asociación no será removible…no me casaré con ella, porque la única que será mi esposa es Pian

