Sus labios rozan mis piernas hasta subir a mi abdomen, jadeo por la sensación, llevando mi cabeza hacia atrás para tomar las sábanas en mis manos. Termina de llegar a mis labios, mordiendo mi labio inferior para provocarme un gimoteo. De repente, comienza a sonar su celular, arrugo mi cejo y él gruñe para apartarse de mí. Saca el celular de su bolsillo, tomando lo que parece ser una llamada importante. ─Entiendo… gracias, Yuli ─murmura, colgando. Arrugo mi cejo, apoyándome de mis codos, para encararle con mi mirada. ─Presiento que nunca dormiremos juntos ─menciono, levantándome. ─Tenemos que volver, ella dijo que fuiste a cambiarte, y ya están preguntando por nosotros ─explica, resoplo, colgándome en sus brazos, para esbozarle una sonrisa. ─Ha sido un buen cumpleaños ─murmuro, besa

