Él lanza en mi escritorio unas carpetas, arrugo mi cejo, abriéndolas para percatarme que son de los clientes Russo. ─Ahí están los cambios que pidieron, mejor especificados y esperan a que vuelvas a visitar el casino en las Vegas ─explica, asiento. Encarándole mi mirada “¿Volver a las Vegas?” Me cuestiono, recordando que ahí todo comenzó. ─Gracias, te puedes retirar. Ver tu cara no es de mi agrado ─espeto con desdén. Él suelta una carcajada llena de sátira, que remueve mis entrañas. ─Antes te encantaba verla, entre sus piernas ─manifiesta, llevándome a recordar las ocasiones en donde no discutíamos y él no forcejeaba conmigo. ─Retírate ─demando, con dureza. Victorino hace caso omiso, posando sus manos con fuerza en mi escritorio, haciendo vibrar de miedo mi cuerpo. Mi corazón c

