Desperté, lo hice apenas sentí como su brazo estaba por sobre mi cintura, rodeando mi cuerpo, no podía decir nada, las palabras se quedaron atoradas en mi garganta. Lo intenté apartar, pero sólo logre que se aferrará más a mí. ¿Qué sentía? Nerviosismo, no por su toque, ni mucho menos, ¿Qué tal si su madre entraba y nos miraba aquí? —¿Por qué no te duermes Murphy? Son las nueve de la mañana, es domingo—, me espeta, me giré para verlo. Estaba un poco confundida, ¿por qué si despertó no me había soltado? Creí que lo hacía por el hecho de estar dormido. —Tengo un presentimiento, malo. Es todo—, me limité a decir, observando sus ojos negros—, ¿por qué estas despierto tú? —Porque tus tripas no me dejan dormir. Abrí los ojos a par, sintiendo mi piel enrojecer, si bien tenía algo de hambre,

