2018 Llorar nunca solucionó nada, pero yo ya no quiero solucionar las cosas. Yo solo quiero llorar. Así que está bien hacerlo, ¿no? ―¿Jor? Es mi prima, aún así no respondo. Ella vuelve a golpear la puerta y yo solo sigo llorando, dejando que todas las lágrimas que he retenido los últimos días salgan sin restricción alguna. ¡Vaya que guardé muchas! ―Jor, ábreme ―murmura al darse cuenta que he cerrado con llave por dentro―. Hablemos ―insiste. ¿Ahora? ¿Ahora quiere hablar? ¿Después de haber pasado una semana evitándome, encerrada en su dormitorio sin darme explicación alguna? ¿Ahora que yo no tengo ganas quiere hablar? Sollozo, sintiendo mi nariz congestionada por tanto llanto, y hundo con más fuerza la cabeza en la almohada. ¿Por qué no puedo dormir hasta que todo lo malo pase? Sé la r

