2018 Vas bien, Jordan, no lo arruines. Es mi mantra. Esa frase, esas seis míseras palabras, se han convertido en un eco dentro de mi cabeza. Durante la semana me he encontrado repitiéndome las palabras a mí misma durante clases, en los recesos, incluso en mis cortas duchas de cinco minutos. Sé que arruinar mis posibilidades con Adam es fácil. ¿Por qué? Porque desde el domingo anterior, tras haber compartido una hora seguida con él, creo conocer un poco más sobre su personalidad. Adam Hale es inestable. Tal como sonríe, deja de sonreír. Y viceversa. Y yo odio lo impredecible. ¡Diablos! Odio cualquier cosa que se salga de lo normal, sobre todo tratándose de chicos. Y definitivamente Adam no es un chico normal. Él es un chico malo. Por esa razón, y porque no tengo ganas de buscar a otro

