-Bien, comencemos poco a poco, Kota -replica Alastor con una total falta de ánimo, su voz arrastrándose como si cada palabra le pesara. Se recuesta sobre sus brazos, dejando caer la cabeza encima de la pequeña mesa de vidrio, como si el mundo le aburriera y yo fuera solo una nota al margen. Su gesto me desconcierta. No es el mismo que esta mañana, cuando su presencia era una tormenta. Ahora parece un dios cansado de ser invocado. -Me parece bien que quieras saber todo lo que está pasando por una mejor fuente. O sea, yo -añade, con una sonrisa apenas dibujada-. Lo que sucede, para que no recurras a esos libros obsoletos que lo único que harán es confundirte. Lo observo con cautela. Su cambio de actitud es tan brusco que me cuesta confiar. ¿Está jugando? ¿Está probándome? ¿O realmente está

