Mientras me apresuro hacia donde está abuela, pienso en el closet de herramientas, cada paso que di se convirtió en un eco de pensamientos que golpean mi mente con insistencia. Sé que cuando fue la primera vez, estaba segura de haber agarrado todo lo necesario para el ritual, pero cuando entre a la casa, no tenía nada en mis manos. Cómo si estuviera tan ensimismada en mis propios pensamientos que todo lo imaginé. ¡Espera! Esto ya me había pasado. Justo como pasó con lo del beso de Alastor; no es la primera vez que me sucede esto. Sé que el ritual se aproxima como una ola cargada de misterio y resolución. Hay algo latente en el aire, algo que no solo se siente, sino que parece querer hablar, susurrar sus significados escondidos entre las sombras de lo que aún no comprendemos. Decidí retro

