Es mi oportunidad. Lo sé. Lo siento en el pecho como una vibración que no se detiene. Alastor está aquí, frente a mí, y por primera vez no hay ruido, no hay interrupciones, no hay sombras que se interpongan. Solo él y yo. Y el libro, cerrado, como un pacto silencioso entre los dos. Tengo tantas preguntas que se me enredan en la garganta. La historia de los Black es una maraña que no logro desenredar. Cada vez que creo entender algo, otro acontecimiento lo revuelve todo. La muerte de papá, la explosión en la casa de Johann, su desaparición sin rastros, la aparición de Alastor en mi vida como una sombra que respira, lo del sepulturero, el vuelco del bus, el accidente que dejó a tantas personas heridas... y Dios mío, el beso. Ese beso que aún arde en mi memoria como una marca que no sé si fu

