Era tradicional pero moderno. Elegante pero no ostentoso. Exactamente el tipo de vestido que princesa usaría. O prometida de ingeniero exitoso. —¿Qué te parece? —preguntó Dannia con expectativa apenas contenida, observando la reacción de Fátima con atención. —Es... es hermoso —respondió Fátima con voz que era asombro genuino, con sus dedos moviéndose para tocar la tela suavemente—. Su Majestad, es demasiado. Yo no puedo... —Sí puedes, habibi, eres casi familia del gran Salomón y Nina. Hija de Hassan, el casi hermano del gran Salomón —interrumpió Dannia con firmeza maternal—. Y lo harás. Ahora, vamos a probártelo. MIENTRAS TANTO, EN EL CAMPO DE GOLF DEL PALACIO... Emir se bajó del carrito de golf con movimiento fluido, ajustando los guantes blancos. El campo se extendía frente a él en

