Luego, con su mano izquierda, se metió en el bolsillo interior de su chaqueta italiana y sacó una pequeña caja de terciopelo azul oscuro. La abrió, revelando un anillo de compromiso: un diamante solitario de dos quilates en platino blanco, simple pero elegante. —Marissa —dijo, con su voz adoptando un tono formal que sonaba ensayado—. ¿Quieres casarte conmigo? Flashback - Ese mismo día, 12:00 PM... Emir había conducido directamente a la joyería más exclusiva de Dubái que era especialmente para clientes VIP. La confirmación de Hassan resonaba en su mente como campana constante: «Fátima aceptó el proyecto. Vendrá a Dubái.» Le dieron el anillo y el diamante brillaba bajo la luz de su lámpara de escritorio, reflejando pequeños arcoíris. «Atado» —pensó, con esa palabra resonando en su me

