—Padre eso es mentira. El tío no hace nada pequeño. —Yo le dije que si. Ven, por favor. Yo estuve de acuerdo. Te he tenido lejos por muchos años y quiero que este día sea muy especial es a las siete. Vengan por favor. Así Salomón conoce a mi futuro yerno también. Fátima miró a James, quien estaba rojo y nervioso. Claramente había escuchado la conversación. —Sí, ahí estaremos —confirmó. —Perfecto. Te enviaré un chofer a las seis y media. Te amo, mi niña. —Lo haré. Te amo, Baba. —Te amo más —respondió Hassan con esa ternura que reservaba solo para ella, y colgó. Fátima bajó el teléfono lentamente, mirándolo como si fuera objeto extraño. —¿Qué sucede? ¿Ese tal Salomón Al-Sharif es... intimidante como tu padre? te noto preocupada. —preguntó James, notando la tensión en su postura. —P

