—Vaya, esto parece un palacio. —Te lo dije, mi tío vive como un rey. El lujos auto pasó por las puertas de seguridad, con guardias armados verificando la identificación antes de permitirles entrar. Recorrió el camino de entrada flanqueado por palmeras iluminadas, hasta detenerse frente a la entrada principal donde un equipo de valets esperaba. Fátima sintió cómo su corazón comenzaba a latir más rápido. Podía ver a través de las ventanas iluminadas de la mansión que ya había gente adentro. Siluetas moviéndose, risas audibles incluso desde el auto. «Bueno... Fátima ya estás aquí» —pensó, sintiendo cómo su estómago se contraía. —¿Lista? —preguntó James, aunque su propia voz sonaba tensa. —Lista —mintió Fátima. Salieron del auto y caminaron hacia la entrada, donde Marwhan el mayordomo d

