Dos días después - Jueves 11:30 PM Los días habían pasado en borrón de actividad frenética. Emir y Fátima habían trabajado en la oficina como profesionales dedicados. Revisando presentaciones. Verificando cálculos. Preparando documentos para la reunión con el príncipe saudí. Coordinando cada detalle con precisión que no dejaba espacio para error. En superficie, todo era perfectamente normal. Profesional. Correcto. Pero la tensión entre ellos era tan gruesa que podía cortarse con cuchillo. Cada vez que sus dedos se rozaban accidentalmente al pasar documentos. Cada vez que sus ojos se encontraban brevemente antes de apartarse. Cada vez que estaban solos en la oficina y el silencio se volvía demasiado pesado, demasiado cargado con memorias de ascensor y desierto. Ambos se mentalizaban.

