La copa de champagne tocó los labios de Fátima al mismo tiempo que Emir llevaba la suya a su boca, mientras sus ojos se encontraban sobre los bordes de cristal, sosteniéndose en conexión que era demasiado intensa, demasiado cargada con todo lo no dicho entre ellos. Sin embargo, en ese instante exacto, el sonido del teléfono de Emir, cortó el momento. Ambos se sobresaltaron ligeramente, apartando sus miradas como si hubieran sido sorprendidos haciendo algo prohibido. El hechizo se rompió, dejándolos conscientes otra vez de dónde estaban, de lo que estaban haciendo, de lo peligroso que era este momento. Emir bajó su copa con movimiento que fue casi brusco, metiendo su mano en el bolsillo profundo de su thobe blanco. Sacó su teléfono, y cuando vio el nombre en la pantalla, algo en su expre

